Catecismo de la Iglesia Católica

LOS SACRAMENTOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

Sección #51

Este capítulo presenta los dos sacramentos al servicio de la comunidad: el Orden y el Matrimonio. Mientras los sacramentos de la iniciación fundamentan la vocación común a la santi

Catecismo de la Iglesia Católica

SEGUNDA PARTE LA CELEBRACIÓN DEL MISTERIO CRISTIANO

SEGUNDA SECCIÓN: LOS SIETE SACRAMENTOS DE LA IGLESIA

CAPÍTULO TERCERO LOS SACRAMENTOS AL SERVICIO DE LA COMUNIDAD

1533 . El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía son los sacramentos de la iniciación cristiana. Fundamentan la vocación común de todos los discípulos de Cristo, que es vocación a la santidad y a la misión de evangelizar el mundo. Confieren las gracias necesarias para vivir según el Espíritu en esta vida de peregrinos en marcha hacia la patria.

1534 Otros dos sacramentos, el Orden y el Matrimonio, están ordenados a la salvación de los demás. Contribuyen ciertamente a la propia salvación, pero esto lo hacen mediante el servicio que prestan a los demás. Confieren una misión particular en la Iglesia y sirven a la edificación del Pueblo de Dios.

1535 En estos sacramentos, los que fueron ya consagradospor el Bautismo y la Confirmación (LG 10) para el sacerdocio común de todos los fieles, pueden recibir consagraciones particulares. Los que reciben el sacramento del Orden son consagradospara "en el nombre de Cristo ser los pastores de la Iglesia con la palabra y con la gracia de Dios" (LG 11). Por su parte, "los cónyuges cristianos, son fortificados y como consagradospara los deberes y dignidad de su estado por este sacramento especial" (GS 48,2).

Sobre esta sección del Catecismo

Este capítulo presenta los dos sacramentos al servicio de la comunidad: el Orden y el Matrimonio. Mientras los sacramentos de la iniciación fundamentan la vocación común a la santidad y a la misión, estos dos están ordenados a la salvación de los demás. Contribuyen también a la propia salvación, pero mediante el servicio que prestan. Ambos confieren una misión particular en la Iglesia y sirven a la edificación del Pueblo de Dios. Comprenderlos ayuda a valorar las vocaciones y a vivir la propia como un don recibido para los otros.

Ideas clave

  • El Orden y el Matrimonio están ordenados a la salvación de los demás.
  • Contribuyen a la propia salvación mediante el servicio que prestan.
  • Confieren una misión particular en la Iglesia y edifican al Pueblo de Dios.
  • Los que reciben el Orden son consagrados pastores en nombre de Cristo.
  • Los cónyuges cristianos son fortificados y consagrados para su estado.
  • Todo bautizado está ya consagrado para el sacerdocio común de los fieles.

Reflexión

Hay algo profundamente evangélico en la lógica de estos dos sacramentos: no existen para uno mismo. El sacerdote no es ordenado para su propia santificación privada, ni los esposos se casan solo para su felicidad. Ambos reciben una gracia que se despliega en la entrega. Es la ley del grano de trigo: solo dando fruto se vive.

Esto no significa que la propia salvación quede en segundo plano. Significa que se alcanza por un camino indirecto, el del servicio. Es la paradoja cristiana: quien se pierde por los demás se encuentra. Los ministros ordenados y los cónyuges cristianos se santifican en la medida en que se gastan por aquellos que les han sido confiados.

En un tiempo en que las vocaciones parecen escasas, conviene recordar que ambas nacen de la misma raíz: una vida bautismal viva. Antes de preguntarse por el Orden o por el Matrimonio, hay que preguntarse por la fe. Y hay que sostener con la oración y con el aprecio a quienes ya viven estas vocaciones, porque nadie sirve a la comunidad sin cansarse.

Cómo vivirlo hoy

Reza de manera habitual por los sacerdotes y diáconos de tu diócesis, por su fidelidad y su alegría, y por los matrimonios de tu entorno, especialmente por los que pasan dificultades.

Si estás discerniendo una vocación al ministerio ordenado, habla con tu párroco o con el responsable vocacional; no lo dejes en una duda silenciosa. Si eres casado, cuida el vínculo conyugal con tiempo real de conversación y de oración común. Y si eres célibe, ofrece tu libertad al servicio de los demás en la comunidad.

Oración

Señor, que llamas a algunos al ministerio ordenado y a otros al matrimonio, bendice a los pastores de tu Iglesia y a los esposos cristianos. Danos vocaciones santas y fieles, y ayúdanos a vivir nuestra propia vocación como servicio. Amén.