Catecismo de la Iglesia Católica

Párrafo 3: El Todopoderoso

Sección #10

El tercer párrafo del primer artículo del Credo comenta la palabra todopoderoso. De todos los atributos divinos, la omnipotencia es el único que el Símbolo menciona expresamente, y

Catecismo de la Iglesia Católica

PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

SEGUNDA SECCIÓN: LA PROFESIÓN DE LA FE CRISTIANA

CAPÍTULO PRIMERO CREO EN DIOS PADRE

ARTÍCULO 1 «CREO EN DIOS, PADRE TODOPODEROSO, CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA»

Párrafo 3 EL TODOPODEROSO

268 De todos los atributos divinos, sólo la omnipotencia de Dios es nombrada en el Símbolo: confesarla tiene un gran alcance para nuestra vida. Creemos que esa omnipotencia es universal, porque Dios, que ha creado todo (cf. Gn1,1; Jn 1,3), rige todo y lo puede todo; es amorosa, porque Dios es nuestro Padre (cf. Mt 6,9); es misteriosa, porque sólo la fe puede descubrirla cuando "se manifiesta en la debilidad" (2 Co 12,9; cf. 1 Co 1,18).

"Todo cuanto le place, lo realiza" (Sal115, 3)

269 Las sagradas Escrituras confiesan con frecuencia el poder universalde Dios. Es llamado "el Poderoso de Jacob" (Gn49,24; Is1,24, etc.), "el Señor de los ejércitos", "el Fuerte, el Valeroso" (Sal24,8-10). Si Dios es Todopoderoso "en el cielo y en la tierra" (Sal135,6), es porque Él los ha hecho. Por tanto, nada le es imposible (cf. Jr32,17; Lc1,37) y dispone de su obra según su voluntad (cf. Jr27,5); es el Señor del universo, cuyo orden ha establecido, que le permanece enteramente sometido y disponible; es el Señor de la historia: gobierna los corazones y los acontecimientos según su voluntad (cf. Est4,17c; Pr21,1; Tb13,2): "El actuar con inmenso poder siempre está en tu mano. ¿Quién podrá resistir la fuerza de tu brazo?" (Sb11,21).

"Te compadeces de todos porque lo puedes todo" (Sb11, 23)

270 Dios es el Padretodopoderoso. Su paternidad y su poder se esclarecen mutuamente. Muestra, en efecto, su omnipotencia paternal por la manera como cuida de nuestras necesidades (cf. Mt 6,32); por la adopción filial que nos da ("Yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor todopoderoso": 2 Co6,18); finalmente, por su misericordia infinita, pues muestra su poder en el más alto grado perdonando libremente los pecados.

271 La omnipotencia divina no es en modo alguno arbitraria: "En Dios el poder y la esencia, la voluntad y la inteligencia, la sabiduría y la justicia son una sola cosa, de suerte que nada puede haber en el poder divino que no pueda estar en la justa voluntad de Dios o en su sabia inteligencia" (Santo Tomás de Aquino, S.Th., I, q. 25, a.5, ad 1).

El misterio de la aparente impotencia de Dios

272 La fe en Dios Padre Todopoderoso puede ser puesta a prueba por la experiencia del mal y del sufrimiento. A veces Dios puede parecer ausente e incapaz de impedir el mal. Ahora bien, Dios Padre ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa en el anonadamiento voluntario y en la Resurrección de su Hijo, por los cuales ha vencido el mal. Así, Cristo crucificado es "poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina, más fuerte que la fuerza de los hombres" (1 Co2, 24-25). En la Resurrección y en la exaltación de Cristo es donde el Padre "desplegó el vigor de su fuerza" y manifestó "la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes" (Ef 1,19-22).

273 Sólo la fe puede adherir a las vías misteriosas de la omnipotencia de Dios. Esta fe se gloría de sus debilidades con el fin de atraer sobre sí el poder de Cristo (cf. 2 Co12,9; Flp4,13). De esta fe, la Virgen María es el modelo supremo: ella creyó que "nada es imposible para Dios" (Lc1,37) y pudo proclamar las grandezas del Señor: "el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es Santo" (Lc1,49).

274 "Nada es, pues, más propio para afianzar nuestra fe y nuestra esperanza que la convicción profundamente arraigada en nuestras almas de que nada es imposible para Dios. Porque todo lo que (el Credo) propondrá luego a nuestra fe, las cosas más grandes, las más incomprensibles, así como las más elevadas por encima de las leyes ordinarias de la naturaleza, en la medida en que nuestra razón tenga la idea de la omnipotencia divina, las admitirá fácilmente y sin vacilación alguna" (Catecismo Romano, 1,2,13).

Resumen

275 Con Job, el justo, confesamos: "Sé que eres todopoderoso: ningún proyecto te es irrealizable" (Job 42,2).

276 Fiel al testimonio de la Escritura, la Iglesia dirige con frecuencia su oración al "Dios todopoderoso y eterno" (omnipotens sempiterne Deus...), creyendo firmemente que "nada es imposible para Dios" (Lc 1,37; Gn 18,14; Mt 19,26).

277 Dios manifiesta su omnipotencia convirtiéndonos de nuestros pecados y restableciéndonos en su amistad por la gracia (Deus, qui omnipotentiam tuam parcendo maxime et miserando manifestas..., -"Oh Dios, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia..." : Misal Romano, Colecta del domingo XXVI).

278 De no ser por nuestra fe en que el amor de Dios es todopoderoso, ¿cómo creer que el Padre nos ha podido crear, el Hijo rescatar, el Espíritu Santo santificar?

Sobre esta sección del Catecismo

El tercer párrafo del primer artículo del Credo comenta la palabra todopoderoso. De todos los atributos divinos, la omnipotencia es el único que el Símbolo menciona expresamente, y el Catecismo subraya que confesarla tiene gran alcance para la vida. Explica que el poder de Dios es universal, amoroso y misterioso, que no es arbitrario sino inseparable de su sabiduría y su justicia, y que se manifiesta de manera desconcertante en la cruz y en la resurrección de Cristo. María es propuesta como modelo supremo de esta fe.

Ideas clave

  • De todos los atributos divinos, solo la omnipotencia de Dios aparece en el Símbolo.
  • La omnipotencia de Dios es universal, amorosa y misteriosa.
  • Dios muestra su poder paternal cuidando de nosotros y perdonando los pecados.
  • El poder divino no es arbitrario: va unido a su sabiduría y a su justicia.
  • Dios revela su omnipotencia en el anonadamiento y la resurrección de su Hijo.
  • María creyó que nada es imposible para Dios y es modelo supremo de esta fe.

Reflexión

La omnipotencia es quizá el atributo que más dificultades plantea hoy. Si Dios lo puede todo, ¿por qué el sufrimiento de los inocentes? El Catecismo no elude la pregunta: reconoce que la fe puede ser puesta a prueba por la experiencia del mal y que a veces Dios parece ausente. Pero señala dónde ha querido revelar su poder: no en la imposición, sino en la entrega; no en la fuerza que aplasta, sino en la debilidad que salva.

Esto invierte nuestra idea espontánea de poder. Estamos acostumbrados a medirlo por la capacidad de dominar, de imponer, de no necesitar a nadie. En la cruz, Dios muestra un poder de otra clase: el de amar hasta el extremo sin dejar de ser libre, el de vencer el mal sin reproducirlo. Que el Crucificado sea llamado poder de Dios y sabiduría de Dios es la paradoja más fecunda del cristianismo.

Confiar en esta omnipotencia no es esperar que todo salga como queremos. Es creer que, incluso cuando no entendemos, el amor de Dios es más fuerte que cualquier mal, incluida la muerte. Es la fe de María junto a la cruz, sostenida sin evidencias. Y es también la razón por la que la Iglesia puede pedir perdón con esperanza: el mayor despliegue del poder divino es la misericordia.

Cómo vivirlo hoy

Cuando hoy te enfrentes a algo que no puedes controlar —una enfermedad, un problema familiar, una decisión ajena—, no lo conviertas en motivo de desesperación ni tampoco en excusa para no actuar. Haz lo que esté de tu parte y luego entrega el resto con confianza.

Puedes además revisar tu idea de poder. En tu casa, en tu trabajo, ¿buscas imponerte o servir? El Evangelio propone una autoridad que se ejerce sirviendo. Y si arrastras la sensación de que Dios no te escucha, dile con sinceridad lo que sientes, sin dejar de confesar que nada le es imposible. La fe no exige entenderlo todo: solo sostenerse.

Oración

Padre todopoderoso, que muestras tu poder sobre todo perdonando y teniendo misericordia: sostén mi fe cuando no entiendo el sufrimiento. Enséñame que tu fuerza se manifiesta en la debilidad. Como María, ayúdame a creer que nada te es imposible, incluso cuando todo parece perdido. Amén.