Antiguo Testamento
Estudio de la Biblia. Antiguo Testamento.
Sección #1
Capítulo Sexto
Contenido del Antiguo Testamento
7a. sesión.
Contenido del Antiguo Testamento
Qué abarca el Antiguo Testamento y conocer el pueblo judío, sus costumbres y leyes.I. INTRODUCCIÓN
No necesariamente lo viejo se convierte en inservible. Hay cosas como las monedas, los muebles finos o los sellos de correo, que aumentan de valor conforme pasa el tiempo.
El Antiguo Testamento tuvo como fin preparar la venida de Cristo, pero no pasó de moda con su llegada. Jesús no vino a abolir lo que estaba escrito, sino a perfeccionarlo. Por tanto, no podemos prescindir de los libros del Antiguo Testamento. Todos son libros revelados por Dios y en ellos, aunque contienen elementos imperfectos y pasajeros, encontramos el testimonio de la pedagogía divina, enseñanzas maravillosas acerca de Dios, sabiduría acerca del hombre, tesoros de oración. En ellos está escondido el misterio de nuestra salvación.
Para entender plenamente el mensaje que Dios nos da en el Nuevo Testamento, es indispensable leerlo en relación con el Antiguo. Toda la Sagrada Escritura es una sola Revelación, un solo mensaje divino que Dios quiere comunicar al hombre, y no la podremos entender, si la escuchamos en forma fragmentada.
Podríamos comparar la Biblia con una cinta magnetofónica grabada en estéreo: para escucharla, usaremos un aparato con dos bocinas: una es el Antiguo Testamento y la otra es el Nuevo Testamento Puedes escuchar la cinta con una sola bocina, pero no oirás la música completa, sino sólo los sonidos graves o sólo los agudos; sólo los instrumentos o sólo las voces. Para escuchar la música tal como la compuso el autor, deberás conectar las dos bocinas y entonces disfrutarás del sonido integral de la composición.
Para entender en toda su integridad el mensaje de Dios en las Sagradas Escrituras, es necesario leer el Antiguo Testamento a la luz del Nuevo y leer el Nuevo Testamento a la luz del Antiguo. En el Antiguo Testamento está escondido el Nuevo Testamento y el Antiguo Testamento se hace manifiesto en el Nuevo. Ambos se esclarecen mutuamente y, por tanto, son inseparables.
Es más, para comprender bien la Sagrada Escritura y al hombre bíblico, es necesario conocer un poco el país en donde fue escrito, su geografía, su raza y el medio social en que se desarrollaron los hechos que narra la Biblia.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Ver qué abarca el Antiguo Testamento y conocer el pueblo judío, sus costumbres y sus leyes.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Leer el Antiguo Testamento con la mirada puesta en el Nuevo, pues muchas de las prefiguraciones del Antiguo Testamento se realizaron en Jesús, en María y en la Iglesia.
IV. TESIS: Los libros del Antiguo Testamento son 46. Nos narran cómo Dios hizo una Alianza con un pueblo concreto, Israel, para invitarle a una vida de comunión con Él; y cómo ese pueblo le fue respondiendo a Dios, con sus luces y sus sombras. A esto se llama Historia Sagrada; historia, porque se narran sucesos concretos de un pueblo y de unos hombres; y sagrada, porque en esa historia interviene Dios que invita al hombre a la comunión con Él. La Historia Sagrada es como un drama en dos actos. En el primero Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad y habla a ellos por medio de los profetas. En el segundo acto, en el Nuevo Testamento, ha llegado la plenitud de los tiempos, y Dios habla por medio de Jesucristo, su Hijo.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Cómo era el Pueblo judío con sus costumbres, su ley y su fe
Entendemos mejor a una persona cuando conocemos los lugares de donde proviene, a todos nos marca nuestro terruño y la historia del lugar que nos vio nacer y crecer, porque es nuestra prehistoria personal. Con esta intención nos acercamos ahora a la geografía y modo de vivir de Israel, donde tuvo lugar la Revelación de Dios.
a) Características del pueblo judío y su medio:
El pueblo de Israel es un pequeño pueblo, de poco interés para la historia de las grandes civilizaciones, como Egipto, Siria, Persia, Grecia y Roma. La historia de Israel no despierta mucho interés; es uno de los tantos pequeños pueblos que habitaban la llanura de Canaán. Al inicio es sólo una familia nómada (Abraham) que busca un pedazo de tierra para vivir. A través del tiempo se desarrolla en doce pequeñas tribus, que se establecen en Canaán (actual Palestina). Después de un período de permanencia en Egipto (esclavitud), vuelve a su tierra, porque su posición geográfica (entre las dos potencias de Egipto y de Siria), no les favorecía. Padece invasiones ahora de una y ahora de otra de las dos naciones. Es víctima del poder de los persas, de los griegos y de Roma, llegando a ser una pequeña provincia del imperio romano.
Sin embargo, la pequeñez de este insignificante pueblo fue objeto de la maravillosa acción salvífica de Dios. Dios lo escogió para hacerle su pueblo, del que vendrá para todos los hombres su mismo Hijo, el Salvador. Dios guió con su mano providencial la historia de Israel, infundió su Espíritu en sus escritos y literatura, que se convirtieron así en Palabra de Dios.
El Pueblo de Israel no vivió solo y aislado del mundo, sino que anduvo errante desde Mesopotamia a Egipto, y tuvo estrechas relaciones con otros pueblos como los asirios, arameos, fenicios. El país de la Biblia se sale, pues, de los límites propios de Palestina y abarca la zona que se denomina “la media luna fértil”. Esta región iba desde el Nilo hasta el golfo pérsico, pasaba por el Mediterráneo, Palestina y Siria, seguía el curso de los ríos Tigris y Eufrates a través de Mesopotamia formando así una media luna perfecta. Está en el extremo oriental del Mediterráneo, en su costa sudeste, entre el mar y el desierto, y entre Egipto y el Líbano. Físicamente tiene cuatro franjas de oeste a este: la llanura costera (agricultura), el altiplano (montaña), la fosa del Jordán (depresiones, mar de Tiberiades) y la meseta de Transjordania.
En esta amplia región se encontraban las civilizaciones más florecientes desde la Edad de Piedra hasta la Edad de Oro de las culturas griega y romana y las culturas de Mesopotamia, Egipto y Canaán (Palestina).
A este pueblo escogido se le han dado diversos nombres:
- El pueblo hebreo: la palabra “hebreo” deriva de Heber, antepasado de Abraham; por tanto, designaba en principio otros pueblos, y no sólo el pueblo elegido por Dios. Por ejemplo, los moabitas y los amonitas también eran hebreos.
- El pueblo israelita: la palabra “israelita” deriva de los hijos de Israel. Es el nombre más apropiado para llamar al pueblo escogido, formado por doce tribus, que descendían de los doce patriarcas, hijos de Jacob. Israel es el sobrenombre de Jacob. Los israelitas se llamaban a sí mismos hebreos solamente en sus relaciones con los otros pueblos, para emplear la misma terminología que usaban los otros; pero, ordinariamente, hablando entre ellos, no lo usaban nunca.
- El pueblo judío: o también, simplemente, Judá, era originariamente una de las tribus, y más tarde, la población del Reino de Judá, contrapuesto al Reino de Israel. A la vuelta de la cautividad de Babilonia, la mayoría de los repatriados era del antiguo Reino de Judá, y por eso se les empezó a llamar a todos judíos, nombre con el que los llamaron también los judíos.
b) Tierra prometida:
Entre los innumerables nombres que aparecen en la Biblia para designar a la tierra prometida está el de Palestina, patria de Cristo. Palestina quiere decir “tierra de Filisteos”. Su nombre primitivo era Canaán. Está limitada al norte por Líbano y Siria; al sur por la península de Sínaí; al este por el desierto de Arabia y al oeste por el mar Mediterráneo. Está situado, pues, entre las dos civilizaciones más importantes de la antigüedad, Mesopotamia y Egipto.
Palestina forma un cuadrilátero de 250 km de largo con una anchura de 37 km al norte y 150 al sur.
Sus productos son trigo, cebada y árboles frutales, higos, dátiles, uvas y olivos. Zonas pobres son Judea (región al sur, donde se encuentran Jerusalén, Belén, Hebrón y el Negueb (en el sur, junto al desierto del Sinaí).
Su ganado: carneros y cabras, ovejas y asnos, el camello para cruzar el desierto. Y el pescado en la región del Lago Tiberíades o mar de Galilea, al norte.
Palestina tiene dos estaciones en el año: la lluviosa y la seca. La temperatura es muy variable, dependiendo de si la región está cerca del Mediterráneo o del desierto.
Pero en general, podemos decir que Palestina es una tierra árida y pobre, pero para los israelitas que habían permanecido largos años en las estepas montañosas del Sinaí, la tierra de Canaán aparecía fértil y hermosa, “país que mana leche y miel”. Los habitantes viven en continuo sobresalto debido a que son asaltados con frecuencia por tribus nómadas.
c) El agua:
Palestina es una región en que el agua escasea. El único río importante es el Jordán, que en época de lluvias es un torrente tumultuoso que no puede ser aprovechado. Los valles secos sólo reciben agua en invierno; en verano, vuelven a ser áridos.
El suelo no retiene el agua, por lo que hay que hacer pozos o cisternas, para almacenarla, pues el agua es elemento indispensable para la vida. Es un gran tesoro (cf. Is 45, 8; Jn 4, 13). Por eso se convierte en signo de vida y bienestar. Se podría hacer toda una teología del agua, partiendo de diversos textos de la Biblia : el agua como criatura insigne de Dios, como elemento vivificador o temible; elemento simbólico para significar bendición divina o, si el agua falta, como elemento de maldición; otras veces, simbolizará la desgracia que se cierne sobre el hombre, y otras, la eficacia purificadora y vivificadora de la acción divina.
d) El desierto:
Palestina está rodeada por el sur y el este por inmensos arenales, abrasados por el sol. Por eso, es tierra árida y sin vegetación.
¿Qué significa el desierto? En la Biblia tiene una doble significación religiosa:
- Tierra estéril, tierra que no ha bendecido Dios, tierra temible y espantosa.
- Época privilegiada en que Israel nace como pueblo al calor de la elección divina y en la que, con Dios como guía, alcanza la tierra prometida , época de amores e infidelidades (cf. Jer 2, 2; Os 2, 16-17; Ez 20, 10ss; Sal 78, 15-17.40; 95, 8-10; 106).
El desierto se revela así, también en el Nuevo Testamento, como señal de salvación (cf. Is 32, 15; 35, 1; 41, 18; 43, 19-20; Mt 4, 1; Lc 1, 80; 4, 1; Mc 1, 12).
El desierto marca la personalidad de sus habitantes. El nómada adquiere el hábito del silencio, de la reflexión; busca más los valores interiores, es orgulloso de su independencia y de su libertad interior. La lucha contra un medio ambiente adverso convierte a las personas en fuertes y tenaces.
Esta misma aridez del desierto fue la que permitió la conservación de muchos documentos que estuvieron sepultados por miles de años, por ejemplo, los documentos de Qumrán, descubiertos en 1947, que pertenecían a una secta llamada “los esenios”, dedicada al estudio de la Ley.
e) Costumbres del pueblo judío
- El sábado: día de descanso. Comienza el viernes a la puesta del sol. No se podía trabajar nada. Es día de fiesta y alegría. La familia se reúne a la mesa tres veces, con invitados en la comida principal. Nosotros hemos pasado el día de descanso al domingo, por ser el día de la resurrección del Señor.
- Fiesta de la Luna Nueva: con la que comenzaba el año civil. Se tocaba el cuerno del carnero como símbolo de ruego que la humanidad dirige a Dios. Equivale a nuestro año nuevo. Duraba dos días, pero con una preparación de diez días de penitencia o examen de conciencia.
- Año sabático: cada siete años se celebraba el año sabático. Estaba prohibido trabajar la tierra y toda labor en el campo. Todos los productos de la tierra del año sabático se entregaban a los pobres (cf. Lev 23, 11). Los esclavos eran liberados (cf. Deut 15, 12-14).
- El año Jubilar: cada cincuenta años (cf. Lev 25, 8-17). Se perdonaban todas las deudas. Aquí está el origen del Año Jubilar o Año Santo que la Iglesia celebra actualmente cada 25 años y que también recibe el nombre de Año Jubilar.
- La Pascua: conmemoraba el paso del ángel exterminador en Egipto. Se celebra entre el 14 y 15 de Nissán (Marzo; casi al final de invierno e inicio de la primavera). Se ofrecían las primicias del rebaño. Se sacrificaba un cordero, que debía ser perfecto, y que era sacrificado por el padre de familia. Con la sangre del cordero se teñían los postes y el dintel de la casa. La carne se comía asada, sin romper ningún hueso, de prisa, sin salir de casa. Si sobraba algo, debía ser quemado. Se comía además pan ácimo, es decir, sin levadura, sin aceite ni sal. Se hacía con harina nueva, y así se ofrecía a Dios la primera cosecha agrícola. Cf. Ex 12, 14; Lev 23, 4-8; Num 28, 16-25.
- Las primicias: se llevaba al sacerdote una gavilla de espiga de trigo, de la primicia de la recolección (Cf. Lev 23, 9-14).
- Pentecostés: se celebraba cincuenta días después de la Pascua, donde se recordaba la salida del Pueblo de Egipto y la delicia de la tierra prometida. Fiesta esencialmente agrícola y se realizaba como acción de gracias a Yahvé por haber terminado la cosecha del trigo. Se ofrecían a Dios ofrendas voluntarias, dos panes cocidos sin levadura, siete corderos sin defecto, un toro, dos carneros, un macho cabrío y dos corderos más. Duraba sólo un día, que era de alegría y de descanso absoluto. Cf. Lev 23, 15-21; Num 28, 16-25.
- Expiación: Fiesta de Yom-Kipur o Penitencia. Se guardaba absoluto reposo y ayuno riguroso desde la tarde del noveno día, hasta el atardecer del décimo día del séptimo mes. Su finalidad era obtener el perdón divino por las faltas cometidas. El sacerdote entraba en el “Sancta Sanctorum” y rociaba el Arca de la Alianza con la sangre de los animales ofrecidos en sacrificio. Así obtenía el perdón de sus propias faltas y el de los demás. Este día se soltaba un cordero al desierto para que “cargara y se llevara los pecados de la comunidad. Cf. Lev 16, 1-34.
- Fiesta de los Tabernáculos o Tiendas: era la fiesta más importante del pueblo judío, para dar gracias por los frutos, a fin de año. Se celebraba del 15 al 21 del séptimo mes con ceremonias como la Liberación del Agua, la Procesión en torno al Altar de los Holocaustos, etc. El pueblo vivía estos siete días en el campo y era el recuerdo de la vida nómada en el desierto. En la tarde del primer día de la fiesta se encendían -en el atrio de las mujeres- unas grandes lámparas, las cuales difundían tanta luz que no había en Jerusalén ningún patio que no quedase iluminado por ella. Mientras se iluminaban, los levitas cantaban salmos ininterrumpidamente, acompañados de instrumentos musicales.
- Santuario: era el recinto sagrado, donde se colocaba el Arca y un depósito de agua. Se colocaba en el lugar donde se acampaba. Tenía dos recintos: el Santuario y el Sancta Sanctorum, separadas por un velo de cuatro colores. Este velo colgaba de cuatro columnas de madera de acacia y sostenido por anillos de oro.
f) Los ministros del culto
Los levitas: encargados de guardar el Santuario, preparaban los panes de la propiciación , recibían los diezmos, cantaban en las festividades, contaban la limosna, instruían y ejercían justicia. No podían entrar al Sancta Sanctorum. Todo lo realizaban en el atrio.
Los sacerdotes: debían ser descendientes de la familia de Aarón, sin defectos físicos. Mantenían el fuego perpetuo en el altar de los holocaustos, quemaban las entrañas de los animales que se ofrecían en sacrificios, penetraban al Santuario, pero no al Sancta Sanctorum ofreciendo el incienso para las bendiciones, tocaban las trompetas, enseñaban la ley, juzgaban causas oficiales, visitaban enfermos y exhortaban a los soldados, etc.
El Sumo Sacerdote era el juez supremo del culto. Le tocaba vigilar el tesoro del templo y gobernaba en todos los aspectos del ministerio religioso. El descendiente primogénito en línea directa de Aarón era elegido como Sumo Sacerdote. Ofrecía el cabrito del sacrificio y entraba una vez al año, en la fiesta de la Expiación, al Sancta Sanctorum, donde rociaba el velo y el Arca con la sangre del animal y quemaba incienso. Consultaba a Yahvé por medio del Urim y Turim que eran piedras que llevaba en el pectoral. Usaba una tiara, especie de corona con la inscripción de “Santidad Yahvé”, un efad o roquete y sobre éste, un pectoral rectangular con doce piedras preciosas. Su subsistencia estaba asegurada, gracias a los diezmos.
2. La Biblia es Historia de la Salvación
Los 73 libros de la Biblia tratan del esfuerzo que Dios ha hecho para salvarnos. Por eso, la Biblia es el libro que contiene la historia de la salvación por parte de Dios. Esta historia de la salvación gira alrededor de un eje: Jesucristo. Todos los libros de la Biblia nos hablan de Jesús; con una diferencia: los 46 libros del Antiguo Testamento hablan de Jesús “que va a venir”; en cambio, los 27 libros del Nuevo Testamento nos hablan de Jesús que “ya vino” y “que va a volver”.
Con este nombre de Historia de la salvación, entendemos la entrada de Dios en nuestra historia y en nuestra vida. Es Dios que viene para conducir a todo hombre a su fin último, que es el Reino de Dios. La enseñanza más importante, el mensaje que el Señor da en cada página es que Dios interviene con su poder en la historia del hombre e interviene siguiendo un plan, un proyecto determinado, desde la creación hasta el final de los tiempos.
En esta historia de la salvación hay tres componentes importantes: Dios, el Pueblo elegido y la Alianza.
a) Dios:
El Dios de nuestros padres, de Abraham, de Isaac y Jacob revela su nombre: Yahvé (cf. Ex 3, 13-15), “Yo soy el que soy”, es decir, soy el Idéntico, la Existencia. Es un Dios que toma partido por el débil y explotado; es el Dios liberador, Señor de la historia humana (cf. Am 2, 10-12; 9, 7; Is 10, 24-27; 22, 11). Es el Dios de la naturaleza y de la creación (cf. Gn 1; Sal 8; Job 38, 41). Fuera de Él no hay ningún otro Dios (cf. Is 41, 24.29; 43, 11; 44, 6). Es el Dios que no podemos encasillar (cf. Job 38, 42), ni localizar (2 Sam 7, 5-7), ni manipular ni fabricar a nuestra medida (cf. Os 11, 9; Nm 23, 19; Jud 8, 16), ni siquiera hacer su imagen (cf. Ex 20, 4-5; Deut 5, 8-9), pues su imagen está en el prójimo (Gn 1, 26-27; 9, 6).
Jesús nos lo ha revelado preferentemente con el nombre de Padre (cf. Mt 11, 25-27; Mc 14, 36; Lc 23, 34.46; Jn 11, 41; 17, 1.5.11) para mostrarnos así su misericordia. Su Padre lo ha enviado a Él (cf. Jn 3, 16; 4, 34; 5, 36), y juntamente con su Padre nos dan el Espíritu Santo Paráclito (cf. Jn 14, 16-17.26; 16, 13-15).
En continuidad con el Antiguo Testamento Dios en Cristo Jesús se identifica con el marginado, el necesitado (cf. Mt 25, 31-46).
b) El Pueblo
Dios que ha creado al hombre como ser sociable, ha querido también ofrecer la salvación no al hombre aislado, sino al hombre llamado a formar una comunidad. Por eso, desde el Antiguo Testamento Dios se eligió para sí un pueblo, para que fuera de su propiedad (cf. Deut 7, 6; 14, 2), pueblo consagrado a Él por la alianza (cf. Ex 19, 5-6); pueblo de Yahvé (cf. Jc 5, 13).
El motivo de la elección no radica en los méritos o cualidades de Israel, sino en la misericordia de Dios que lo ama. De ahí que la elección no sea fuente de privilegios, sino de responsabilidades.
En el Nuevo Testamento Jesús constituye el nuevo Pueblo de Israel (cf. Mt 2, 15; 4, 1-11). Será un pueblo universal, sin barreras de ninguna especie, tal como lo habían anunciado los profetas (cf. Is 19, 16-25; 49, 6; 45, 14; Miq 4, 1-3; Zac 14, 9.16). Este nuevo pueblo es la Iglesia, abierta a todos los hombres.
c) Alianza
Es el pacto que hace Dios con su pueblo, donde le promete su protección, su cercanía.
Se escogió hombres para hacer su Alianza: Noé (cf. Gn 6, 18), con Abraham (Gn 17, 2. 4), con David (cf. 2 Sm 7; Is 55, 3; Sal 89, 4-5), con Leví (Mal 2, 4-5). Pero principalmente la hizo con su pueblo (cf. Ex 19 y 20). No obstante las infidelidades de éste, Dios le prometió una nueva y definitiva alianza (cf. Jer 31, 31-34; Ez 36, 25-28) que se llevaría a cabo a través del Siervo de Yahvé (cf. Is 42, 6; 49, 6; 53, 12).
Esta nueva Alianza fue sellada en la sangre de Jesús (cf. Mt 26, 28) poniendo así fin a las transgresiones de la antigua (cf. Heb 8, 6-13; 9, 15). Es la alianza nueva de la que los escritos del Nuevo Testamento dan fe que ha sido cumplida (cf. 2 Cor 3, 4-6; Gal 3, 15-20; Heb 12, 18-19).
3. Etapas de la Historia de la Salvación
a) Un pueblo que se prepara
Dios desde el principio quiso la salvación de todos los hombres. Desgraciadamente el hombre, desde sus orígenes, rechazó esa amistad divina, separándose así de Dios, enemistándose con sus semejantes y trastornando su relación con la misma naturaleza. A pesar de esto Dios nunca abandonó a la humanidad caída por el pecado.
Deseando la reagrupación de los hombres divididos por el pecado, Dios quiso formar un pueblo, y para eso eligió a los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob. Ellos son los portadores de las promesas que se harán realidad en un futuro: promesas de la descendencia, de la tierra y de la bendición de todos los pueblos.
b) Un pueblo que se libera y se forma
Los descendientes de los patriarcas se establecieron en Egipto, allí sufrieron la opresión y la esclavitud. Clamaron a Dios y Él los liberó sacándoles de la esclavitud. Moisés fue el guía elegido por Yahvé su Dios para llevar a cabo esta empresa. Salieron de la tierra y marcharon por el desierto. Pero se rebelaron contra Dios, porque durante esa trayectoria Dios los fue probando. Dios les perdonó y les mostró su cuidado providente, dándoles pan, agua. En el desierto Dios hizo un pacto con ellos y así quedó constituido y formado el Pueblo de Dios.
c) Un pueblo que vive bajo la Alianza
Al conquistar la tierra de Canaán, bajo el mando de Josué, se establecieron allí. Hubo momentos de gran fidelidad a Dios. Pero otra vez volvieron a apartarse de Dios. Dios les mandó los profetas que les anunciaban de nuevo la alianza, y les denunciaban sus extravíos.
¿Cuáles fueron los pecados de este Pueblo? La idolatría, utilización del culto para sobornar a Dios, explotación de los débiles, rebeldía, etc. Por eso, Dios rechazó a su pueblo con la destrucción de los reinos de Israel y de Judá. El exilio fue la consecuencias de la ruptura de la Alianza.
d) Un pueblo bajo la esperanza de la Nueva Alianza
El castigo del exilio no es la última palabra del Señor, sino que de nuevo les mostrará su misericordia, devolviéndoles a la tierra que habían perdido y dándoles la esperanza de una nueva alianza que no fallaría como la anterior. El pueblo del exilio reconoce su error y se convierte al Señor.
Al regresar a la tierra comienza ese pueblo a vivir la época de los humildes comienzos, sin grandes seguridades humanas. Sólo con la seguridad de la promesa divina va preparándose en el anhelo y la esperanza de la plenitud de los tiempos, la venida del Mesías y la instauración del reinado universal y definitivo de Dios.
e) Un pueblo bajo la Nueva Alianza
Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su hijo nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley. En Jesús se cumplen todas las promesas del A.T; en Él llega a su plenitud toda la historia de la salvación.
Con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, con sus signos y milagros, y sobre todo con su muerte y gloriosa resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad instaura y hace presente el Reino de Dios, nos revela la misericordia de Dios que es nuestro Padre, manifiesta y realiza la reagrupación de los hombres dispersos y divididos por el pecado. Agrupa en torno a sí discípulos y gente que lo sigue, formando con ellos la comunidad, el nuevo Pueblo de Dios, abierto a judíos y gentiles. Ese nuevo Pueblo es la Iglesia. Con su sangre sella la nueva y definitiva Alianza.
Sus discípulos son peregrinos en este mundo, colaboran en la construcción del Reino de Dios y anhelan el retorno glorioso del Señor Jesús.
4. Visión panorámica de la historia de la salvación
- Dios crea al hombre para compartir con él su vida divina.
- El hombre, por instigación de Satanás, falla a Dios por soberbia y desobediencia.
- Dios hace una promesa de salvación (Gn 3, 15).
- Llama a Abraham para restaurar la alianza rota. (Año 1900 a.C).
- Escoge a Moisés para liberar al pueblo esclavizado y celebrar la Pascua
- Con Josué, Dios renueva la Alianza (Jos 24, 1-28)
- Período de los jueces para liberar o salvar a su pueblo y darles Canaán (año 1200 a.C)
- Período de los reyes, sobre todo con David, que anuncia la venida del Mesías (año 1000 a.C.)
- Período de los profetas que predican la Palabra de Dios (anuncio y denuncia), llaman a la conversión, purifican el culto, luchan por la justicia, anuncian al Mesías, preparando el camino para la Palabra hecha carne. Hacia la Nueva Alianza (año 1000 a.C).
- Cisma: Reino del sur en Jerusalén, y Reino del Norte en Samaria. La infidelidad y la idolatría son camino hacia el fracaso. Bajo la dominación asiria. Elías y Eliseo son campeones de la fe (930 a.C).
- Destierro: Tiempo de prueba: lejos de la tierra, sin templo, sin culto, sin rey. Bajo la dominación babilónica. Israel se purifica y se convierte. Madura la conciencia del pueblo de Dios. Responsabilidad individual. Se va formando el Israel cualitativo (Años 587-538 a.C.).
- Queda el resto fiel (Is 35, 10; 51, 11), los pobres de Yahve (Ez 36, 26; Jr 32, 37-41). Viene una ardua tarea de reconstrucción material (Nehemías) y espiritual (Esdras) hasta el reencuentro con la alianza (Esdras 8 y 9). Retorno del exilio. Dominio persa con Ciro. Hacia un nuevo reino (año 538 a.C.)
- Los sabios de Israel (Proverbios, Job, Eclesiastés, Cantar, Eclesiástico, Sabiduría y Salmos): guías espirituales de Israel que dan testimonio de Dios, son precursores del evangelio y vivifican los valores humanos. Rebelión macabea en defensa de la fe verdadera contra la idolatría pagana. Dominio griego y romano (333 a.C. y 63 a.C).
- El precursor Juan Bautista, última voz profética: “convertíos porque ha llegado el Reino de los cielos” (Mt 3,2).
- LA VENIDA DE JESUCRISTO, el Enmanuel. Nueva Alianza con su pasión, muerte y resurrección.
- Pentecostés: nuevo Pueblo, la Iglesia, formada por pastores y fieles. Su misión es evangelizar con el testimonio y con la palabra. Este nuevo pueblo tiene un modelo, la Virgen; y un día, el domingo, para actualizar la Pascua. Pueblo que tiene como compromiso la caridad y la justicia. Pueblo que peregrina hacia la patria celestial
VI. CONCLUSIÓN:
Todo el Antiguo Testamento es una espera siempre más creciente de la venida de Cristo. Todo es una tensión hacia Él. Quien termina de leerlo, queda con el ánimo suspenso, en espera de la realización de todo el misterio de salvación ofrecido por Dios. El Nuevo Testamento, con Cristo Jesús, dará respuesta a esa espera de salvación. Jesús es ese Cordero cuya sangre salva al pueblo de la esclavitud (cf. Ex 12), es el Alimento misterioso que en el desierto alimenta a los hebreos (cf. Ex 16); es el Rey-Mesías prefigurado en David; es el Siervo de Yahvé del que habla Isaías. En una palabra, Jesús realiza lo que en el Antiguo Testamento era presentado como una figura.
La síntesis más sublime de este Plan divino, que hace del hombre una imagen perfecta en su Hijo, y de la humanidad un Pueblo santo la encontramos en san Pablo, Col. 1, 3-2, 17 y Ef. 1, 3-21. Podemos resumir estos textos así:
- La preparación del plan de salvación en la mente de Dios desde la eternidad, en Cristo.
- La preparación de la plenitud de los tiempos (todo el A.T).
- La realización de la salvación en su plenitud con Cristo Jesús (Evangelios).
- El desarrollo de la salvación en el tiempo, por medio de la Iglesia, como nuevo pueblo de Dios, en macha hacia el Reino (Hechos y Apocalipsis).
- El término al final de los tiempos, cuando la historia acabe y se restaure plenamente el Reino de Dios.
VII. ORACIÓN: Señor, que sepa descubrir detrás del Antiguo Testamento tu amor misericordioso y providente; que detrás de cada página del Antiguo Testamento vaya descubriendo la imagen de tu Hijo Jesucristo, Mesías prometido y anunciado por tus profetas; y esto me llene de esperanza y alegría. Amén.
Capítulo Séptimo
Pentateuco
8a sesión.
El Pentateuco
Los cinco primeros libros del Antiguo Testamento.I. INTRODUCCIÓN
Nos separan casi tres mil años de los primeros libros de la Biblia. Hay que ambientarnos en aquella época, para poder entenderla. Hay dos peligros: uno por exceso, es decir, creer al pie de la letra lo que dice la Biblia, a través de sus metáforas y géneros literarios; y el otro por defecto: rechazar todo, por considerarlo fantástico y lleno de colorido imaginativo. Nuestra actitud debe ser otra: sacar el mensaje de Dios, que se esconde detrás de ese revestimiento literario.
La religión del Antiguo Testamento es una religión histórica, es decir, fundada en la intervención directa de Dios a determinados hombres, en determinados tiempos y lugares. Dios hizo su elección y promesa e invita al hombre a su amistad y le pide fidelidad como respuesta a su alianza. Esta fidelidad pasa por cumplir la Ley que el Señor les ha dado. Por tanto, la historia sagrada se mueve en torno a estas realidades: Promesa, Elección, Alianza y Ley.
Todo el Antiguo Testamento podemos dividirlo en libros históricos, libros proféticos y libros doctrinales. Los judíos lo dividen así:
- La Ley o Torah: los primeros cinco libros.
- Los Profetas o Nebim: los libros proféticos.
- Los Escritos o Ketubim: los Salmos, Proverbios, Job, Cantar, Ruth, Lamentaciones, Cohelet, Esther, Daniel, Esdras y Crónicas.
Los cinco primeros libros del Antiguo Testamento, conocidos tradicionalmente como Pentateuco, constituyen un magnífico pórtico que da acceso al majestuoso edificio de la Biblia.
El nombre Pentateuco, de origen griego, alude a los cinco (penta) libros o “rollos” que lo forman y a los instrumentos o estuches (teukhos) en que se guardaban. No estamos ante cinco independientes. Al contrario, cada libro desemboca en el siguiente o arranca del anterior. , de forma que todos juntos desarrollan una misma trama narrativa que va desde la creación del mundo, pasando por el nacimiento de los pueblos, la era patriarcal, la estancia israelita en Egipto y en el Sinaí, hasta el comienzo de la Conquista de Canaán y la muerte de Moisés, en los umbrales de la tierra prometida. Esta historia unitaria y continua, formada casi a partes iguales por relatos y leyes, se divide a su vez en seis grandes etapas o capítulos, perfectamente diferenciados:
- Historia de los orígenes (Gn 1-11)
- Historia patriarcal (Gn 12-50)
- Salida de Egipto y marcha hacia el Sinaí (Ex 1-18)
- Revelación en el Sinaí (Ex 19-40 + Lev + Nm 1-10)
- Marcha desde el Sinaí hasta los llanos de Moab (Nm 10-36)
- Discursos y despedida de Moisés (Dt)
Estos cinco libros forman la Torah o Ley por excelencia, la carta constitucional que plasmó los principios fundacionales y fundamentales, religiosos y civiles, por los que Israel se constituyó como un pueblo con identidad propia y referido en exclusiva a Yahvé, su Dios.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer las diversas corrientes de tradiciones que formaron el Pentateuco.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Escuchar a Dios que busca entablar con nosotros una relación personal de amor y de amistad.
IV. TESIS: El Pentateuco es la historia de la fundación de Israel, en el que se relatan sus orígenes y el mensaje central de su alianza con el hombre y la respuesta de éste a Dios. Es un gran libro dividido en cinco volúmenes o rollos: Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio. Aunque su autor principal es Moisés, sin embargo, ha venido enriquecido y complementado por otros autores que echaron mano de unas tradiciones existentes, siempre bajo la inspiración de Dios.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. ¿Qué es la Torah o Pentateuco?
La palabra “Pentateuco” viene de la lengua griega y significa “Libro de los cinco estuches”: Génesis, Éxodo, Números, Levítico y Deuteronomio. Estos libros son considerados como una sola unidad. Y se les llama la Torah o Ley . Se llamaba la Ley porque lo fundamental de estos libros era la ley de Moisés, dada por Dios en el monte Sinaí, es decir, las prescripciones que regulan la vida moral, social y religiosa del pueblo.
Para nuestros ojos modernos, el rasgo más llamativo de esta legislación es su carácter religioso, la compenetración de lo sagrado y lo civil y cultural. Y este es el rasgo que quisieron dejar los autores.
Cada uno de los libros viene a indicar su contenido:
a) El Génesis narra los orígenes del mundo y del género humano desde sus comienzos hasta la formación de Israel como pueblo, poco antes de la salida de Egipto.
b) El Éxodo, la salida de los hebreos de Egipto, guiados por Moisés, el paso milagroso del Mar Rojo y su estancia en el Sinaí, donde reciben de Dios la Ley, sancionada por un pacto o Alianza (Berith) entre Dios y el pueblo. Desde este momento Israel llega a ser el Pueblo elegido y llamado por Dios.
c) El libros de los Números toma su nombre del censo del pueblo que aparece en sus primeros capítulos, aunque después se detiene a narrar la vida de Israel a través del desierto con sus múltiples vicisitudes.
d) Finalmente, el Deuteronomio que más que un código de leyes, es un conjunto de exhortaciones y de llamadas a Israel para que permanezca fiel al Señor.
Dos pilares tiene el Pentateuco: primero, el plan divino de salvación trazado por Dios; y segundo, la respuesta a ese plan por parte del hombre, de ese pueblo escogido.
2. Autor y composición literaria del Pentateuco
Tradicionalmente se atribuyó a Moisés la autoría del Pentateuco, pero estudios recientes han llegado a la conclusión de que él solo no pudo ser el único autor de los cinco libros. Él es el autor substancial, pero, durante largos años y en diversos momentos de la historia de Israel, otros autores fueron añadiendo elementos y reformulándolos.
Antes de ponerse por escrito, estas tradiciones se recitaban en los Santuarios. Más tarde, se fijaron por escrito.
¿Cuáles fueron las fuentes o tradiciones en las que se inspiró Moisés y demás autores?
a) Tradición yavhista: designada por la letra “J”. Es llamada así porque desde el principio llama a Dios “Yavhé”. Nació en la época de Salomón hacia el año 950 a.C. en los ambientes regios de Jerusalén. Características: estilo muy concreto, expresivo y dramático; imágenes vivaces; personajes, lugares y costumbres del pueblo precisos; Dios es presentado con imágenes muy humanas y populares (trabaja con el barro, pasea por el Edén, cierra la puerta del arca, visita y come con Abraham, etc.). En esta tradición, la salvación del pueblo estriba en la posesión de la tierra prometida: Canaán.
b) Tradición eloísta: designada por la letra “E”. Es llamada así porque llama a Dios “Eloím”. A los cananeos los llama amorreos. Al monte Sinaí lo llama Horeb. Nació posiblemente después de Salomón, en el reino del Norte, después que el pueblo se dividió en dos. Las páginas de esta tradición están marcadas por la predicación de las profecías de Elías y Oseas y da mucha importancia a los profetas. Características: es menos dramático y menos concreto; presenta el mensaje religioso con más reflexión y tiene una fina sensibilidad moral; ve a Dios no de forma humana como “J”, sino tiende a espiritualizar la imagen de Dios: prohíbe sus representaciones (cf. Ex 24, 10), casi nunca Dios interviene personalmente, sino sólo a través de sueños, visiones o milagros. En esta tradición, la salvación del pueblo consiste en la Alianza de Amor con Dios, y no en la tierra prometida. La Alianza es el verdadero tesoro de Israel.
c) Tradición deuteronomista: designada por la letra “D”. El autor de este documento no se conoce, pero debió ser un levita (sacerdote) de los que peregrinaban de pueblo en pueblo, inculcando la fidelidad a la alianza con Dios. Características: tiene semejanzas con el eloísta; la figura central es Moisés, pero un Moisés orador, legislador, y no un Moisés liberador; no es una narración histórica, sino un código de leyes; la historia del pueblo está presente indirectamente; estilo exhortativo; se insiste mucho en el tema de la elección.
d) Tradición sacerdotal: Designada por la letra “P”. Nació durante el destierro en Babilonia, cuando los sacerdotes releen sus tradiciones y su ley para mantener la fe y la esperanza del pueblo. Características: forma de hablar solemne, litúrgica y abstracta; se preocupa de enseñar, especialmente las normas del culto; busca la precisión de las fechas, cuida la cronología; Dios es presentado de una manera más espiritual y abstracta (es “Espíritu”, es “Palabra”, Gn 1,2).
3. Los grandes temas del Pentateuco
El Pentateuco da respuesta a los grandes interrogantes de la comunidad de Israel:
a) ¿Quién creó el mundo y el hombre? Génesis (origen de la humanidad e historia de los patriarcas).
b) ¿Cuándo tuvo el pueblo de Israel conciencia de pueblo elegido? Éxodo (liberación de Egipto, marcha por el desierto, alianza en el Sinaí).
c) ¿Cómo debe regirse la comunidad de Israel? Levítico (conjunto de leyes y normas), Números (experiencia del amor de Yavhé) y Deuteronomio (segunda ley).
VI. CONCLUSIÓN: El mensaje de salvación que Dios quiere darnos se esconde debajo de la historia, leyes, costumbres de un pueblo determinado: Israel. La verdad que el Señor quiere darnos en el Pentateuco, no está en los hechos en sí mismos, sino en el mensaje o enseñanza que el escritor sagrado quiere darnos, a través de esos acontecimientos particulares. La Biblia, entonces, hay que leerla, no como si fuera un libro de historia, sino como un libro de fe y de salvación.
VII. ORACIÓN: Señor, que el estudio de tu Santa Escritura, me llene de amor por ti por haberme creado, de celo ardiente por tu santa Gloria para defenderte siempre y de fidelidad a tu Ley santa. Te amo, Dios mío. Ten misericordia de mí. Amén.
Capítulo Octavo
Pentateuco: Génesis 1
9a. sesión.
Pentateuco: El Génesis. Capítulos 1-11
Conocer el mensaje fundamental del Libro del Génesis.I. INTRODUCCIÓN
Los relatos bíblicos no nacieron en Israel como una revelación llovida del cielo, por casualidad. Fue, más bien, fruto de una reflexión iluminada por el Espíritu Santo, sobre la existencia y las experiencias de la humanidad. Estos relatos bíblicos no tratan de dar una respuesta científica sobre cómo ocurrió la creación. No es la finalidad de la Biblia. Mientras la ciencia responde a la pregunta cómo suceden las cosas, la Biblia, por el contrario, da respuestas al porqué y para qué de las cosas, en vistas a la amistad con Dios aquí en la tierra y la salvación en la eternidad.
En este capítulo afrontaremos estas preguntas y problemas: de dónde viene la vida, por qué y para qué creó Dios todo; existía algo o alguien antes de la creación del mundo; por qué se narra en forma pintoresca (serpiente, fruta prohibida, costilla de Adán, diluvio, torre de Babel, etc.); cuáles son los temas profundos que esconde el Génesis; cómo viene presentado Dios en el Génesis; cómo compaginar el relato de la creación con la teoría de la evolución, defendida por la ciencia; por qué existe el mal y cómo empezó en el mundo.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer el mensaje fundamental del Libro del Génesis.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Tomar conciencia de mis orígenes como creatura de Dios y del plan de Dios para mí.
IV. TESIS: El libro del Génesis no es un libro de historia, sino un libro de fe. Trata de los orígenes del mundo, del hombre y del pueblo de Israel. Al autor del libro no le interesan los hechos en sí mismos, sino que usa de los acontecimientos en la medida en que sirven para enseñar y explicar el Plan divino. Por eso los nombres de los personajes, su edad, sus fechas, los números...son simbólicos y esconden una verdad revelada por Dios, que sólo descubriremos desde la fe, ese regalo dado por Dios el día del bautismo.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. La Biblia y la ciencia
La Biblia nos dice que el mundo fue creado en siete días; la ciencia nos dice que se necesitaron millones de años para el desarrollo del universo. La Biblia nos dice que Dios creó al hombre del barro, la ciencia afirma que procede por evolución. ¿Hay contradicción?
No. Las dos, la ciencia y la Biblia, miran al mismo problema de los orígenes, pero desde dos puntos de vista totalmente diversos. La ciencia busca investigar y explicar lo que realmente pasó al principio. La Biblia, por el contrario, hace una reflexión religiosa sobre la vida y el hombre frente a Dios.
Pongamos un ejemplo: coloquemos delante de la luna a un científico y a dos enamorados. ¿Cómo hablarían de la misma luna estas personas? El científico comenzaría a darnos datos, distancias, cifras, noticias geográficas relativas a la luna...Los enamorados empezarían a tejer sueños, ideales, sentimientos, hasta darían vida propia a la luna, se la prometerían al otro.
Así pasó con el problema de los orígenes: el autor del Génesis quiere darnos una respuesta profunda, inspirada por Dios, a los problemas fundamentales del hombre y transmite sus respuestas a través de un género literario “sapiencial” o “poético”. Así que la verdad del Génesis no está en Adán y Eva, como personas reales; en el Edén, como un lugar preciso; en la serpiente, la manzana, el barro, etc., sino en el mensaje religioso que estas historias encierran.
2. Autor y fecha del Génesis
El libro del Génesis no tiene un solo autor sagrado. Es el resultado de antiguas tradiciones orales, populares, y de la recopilación de las tres fuentes o tradiciones: yavista, eloísta y sacerdotal.
Se compuso, más o menos, hasta el siglo X a.C.
3. Características literarias del Génesis
a) Se dan las tres tradiciones: Yavista, Elohísta y sacerdotal.
b) Las formas literarias que usan son: relatos míticos , leyendas y genealogías.
c) Las narraciones de los primeros capítulos del Génesis no son del todo originales. En la literatura antigua de los pueblos cercanos a Israel, como toda la región de Mesopotamia, se encuentran leyendas, cuentos, relatos populares, mitos que hablan de los orígenes del mundo. En ellos se aprecia mucha semejanza con las páginas bíblicas, especialmente en algunas obras de Babilonia, como: el poema de Enuma-Elish, la epopeya de Atra-hasis, el poema de Gilgamesh. Sin embargo, las semejanzas son sólo aparentes: se habla del hombre creado con el barro, de una serpiente, del diluvio, etc. pero el pensamiento es muy diferente. En el texto bíblico salta a la vista la enseñanza del monoteísmo, contra el mundo poblado de dioses en Babilonia; la Biblia habla de un Dios-Amor, que es el Señor, amigo del hombre, mientras que los mitos de Mesopotamia dan una visión de dioses fracasados, egoístas, opresores del hombre, quien es el juguete de los vicios de los mismos dioses. Finalmente, el relato bíblico está purificado de toda tentación fantástica y mitológica: se presenta sobrio y concentrado en la reflexión teológica, en contraste con las fantasías de los relatos extrabíblicos.
Concluimos: El Génesis es original y único, no en la forma literaria, sino en el mensaje sobre Dios y el hombre.
4. Contenido temático del Génesis
Está dividido en dos gran partes:
a) La historia de los orígenes: capítulos 1-11
- Cap. 1-3: relato de la creación, la caída del hombre, la intervención de Dios y la sentencia, la promesa de la redención.
- Cap. 4 y 5: Caín y Abel. El progreso del mal y de la humanidad.
- Cap. 6-10: El diluvio universal . Consecuencias del pecado. Alianza de Dios.
- Cap. 11: La torre de Babel . Consecuencias del pecado. Llamada de atención de Dios.
b) La prehistoria de Israel: La historia de los patriarcas: capítulos 12-50
- Cap. 12-25: Vida de Abraham.
- Cap. 26-27: Vida de Isaac.
- Cap. 28-36: Vida de Jacob.
- Cap. 37-50: Vida de José
5. Contenido teológico y espiritual de los capítulos 1-11 del Génesis
1) Sobre Dios:
a) Dios es eterno, existe desde siempre, nadie lo ha creado. Es trascendente, es decir, está más allá de nuestros esquemas, no se puede fijar en unos rasgos o figuras que nosotros dominamos o manejamos. Es el único y verdadero Dios, que no puede confundirse ni mezclarse con las creencias politeístas y panteístas entonces existentes y a las que se sentían inclinados los mismos israelitas. Se insiste mucho en el monoteísmo, es decir, un solo Dios. Las demás cosas son creaturas y obras de Dios.
b) Dios es Creador del Universo, rector de la historia, Dueño y Señor, y, en cuanto tal, ha elegido unas personas con las que formar un pueblo suyo: Israel. Por tanto, todo lo demás es creatura de Dios. Por ser Señor puede mandar y prohibir a sus creaturas. Y lo hará siempre para nuestro bien personal y comunitario.
c) Dios está lleno de Poder y Majestad: Toda la creación es obra exclusiva de Dios: crea de la nada para demostrar su omnipotencia. Por un acto de amor y voluntad mantiene en el ser a todo lo que ha creado.
d) Dios, lleno de bondad: todo lo hizo bueno. Su bondad le hizo estar cercano al hombre, dispuesto al perdón, a renovar la alianza. Por eso hizo la promesa de redención (Gn 3, 15) . Es lo que se llama el Protoevangelio (primera buena noticia). Es un versículo esperanzador, en medio de los castigos del pecado original. La victoria de esta lucha del demonio con el género humano le tocará a la “Mujer” (es decir, a María), que vencerá el mal, aplastándole su centro vital: la cabeza. En la palabra “Linaje” se vislumbra ya la figura del Salvador, y en la mujer los cristianos siempre han visto una figura de María, la Virgen Madre de Dios.
Esta bondad de Dios la demostró también con Noé, que alcanzó el favor de Dios, por ser hombre religioso, justo y recto (cf. Gn 6, 8). Y Dios hizo una promesa de vida con la humanidad: “Ya no volverá a existir diluvio que destruya la vida...” (Gn 9, 9-15).
2. Sobre el hombre:
a) Dios creó al hombre a imagen y semejanza de Él: por tanto, inteligente y libre, con su propia autonomía, su capacidad de realizarse y dominar la tierra. Sólo con alguien semejante Dios puede establecer una alianza, un trato de amistad, un diálogo. La imagen más profunda de Dios somos los hombres, por eso a Dios hay que encontrarlo precisamente en los demás, no para divinizarlos, sino para tratarlos con respeto y con justicia .
b) El hombre es dueño del mundo: dueño, en cuanto Dios le ha dado el mundo como “casa”, y él organiza y disfruta de las cosas. Dueño, en cuanto tiene que custodiarlo y cultivarlo, como algo encomendado. El hombre es administrador sabio que cumple y realiza la voluntad de su amo . Para realizar esta misión, Dios le concedió el don de la palabra para que pusiera nombre a todo (cf. Gn 2, 19-20). Poner nombre es levantar un acto de dominio. No domina por la fuerza material, en virtud de una potencia irresponsable y ciega; sino en virtud de la palabra o pensamiento. Gracias a la palabra y el pensamiento, el hombre puede discernir, sopesar, encontrar la verdad de las cosas, y llevar adelante la técnica y la ciencia. El hombre se dignifica en el trabajo y mediante el trabajo continúa transformando el mundo y mejorándolo.
c) El hombre es responsable de sí mismo: El hombre ya no es sólo el guarda satisfecho de la tierra. Su vida no se cierra cultivando plantas y domando fieras o tesoros minerales. Debe decidir sobre sí mismo: Dios le ha dado las llaves de su vida, una conciencia para distinguir lo bueno de lo malo. De cuanto decide, hace y dice es responsable. Aquí está la grandeza del hombre: en decidir su propio destino. Dios no le impone el bien o el mal. Le propone el bien y le pone en guardia sobre el mal. Pero el hombre es quien opta. Puede escoger el bien o el mal. Si escoge el bien, se realiza. Si escoge el mal, se destruye. Por tanto, el mal y el pecado no vienen de Dios; la causa de todo sufrimiento y del mal moral debe situarse en el misterio de la libertad del hombre, que, aunque no debe hacer el mal, lo puede hacer.
d) El hombre está abierto hacia los otros: el hombre no estaría satisfecho totalmente sólo con el dominio de las cosas. Por eso Dios le dio una ayuda semejante, una compañera. Sólo la mujer es la única digna compañera del hombre; lo material y los animales no pueden ser dignos de una relación personal. Y los dos se convierten en personas, en cuanto entran en relación mutua y dialogan entre sí. Sólo en el encuentro con el otro, que es igual en dignidad y distinto en complementariedad, el hombre puede admirarse y gozarse (cf. Gn 2, 24). La mujer aquí es presentada como portadora de gozo, de vida, de fecundidad. Sólo con Eva, Adán puede comunicarse en sentido radical: dialoga en gesto de alteridad y encuentro.
e) El hombre es elevado por Dios a un estado de santidad y justicia que lo hace gozar de la felicidad, de la intimidad divina. Esa felicidad depende de la obediencia del hombre y de la mujer a Dios.
f) El hombre, no obstante esta dignidad, sigue siendo débil: El hombre (Adán) ha salido del polvo (Adamáh). Este juego de palabras quiere explicar el débil arraigambre del hombre: el autor anticipa ya en cierto modo la posibilidad de la caída.
g) El hombre, instigado por Satanás, se deja llevar por la soberbia y desobedece a Dios, pecando contra Él y contra el plan que Dios le había marcado: quiere el hombre hacer su vida, al margen de Dios. El hombre no acepta las limitaciones inherentes a su propia naturaleza. Y se rebela. Tal rebeldía acarrea malas consecuencias al hombre y a su familia, sufrimientos, peleas, diluvios, muerte. El hombre y la mujer, con el pecado, pierden los privilegios de santidad y justicia originales, pierden la intimidad con Dios. Pero el castigo no es definitivo, Dios es misericordioso y promete al hombre un Redentor que triunfará sobre el pecado y el mal. De esta realidad del pecado, destacamos unos rasgos:
- El pecado pertenece a Adán, no es de los dioses. Adán es el hombre, el principio de lo humano que subyace en cada uno de nosotros. No echemos la culpa a Dios que nos hizo libres. Tampoco descarguemos esa culpa sobre dioses o demonios; ellos son los que derivan del pecado y no a la inversa. Finalmente, no podemos refugiarnos en ningún tipo de destino, como decían los griegos.
- En nuestra vida se entromete la serpiente (cf. Gn 3, 1-6): esta serpiente es el antidiós que quiere inocular su veneno de soberbia y de ansia de independencia en el corazón del hombre.
- El pecado es pretensión de hacernos dioses a nosotros mismos, olvidándonos de nuestra situación de criatura, como los que quisieron construir la Torre de Babel (cf Gn 11). Es buscar la propia autonomía en clave de independencia, como endiosamiento de las propias apetencias, deseos y realizaciones. Es querer realizarnos a nosotros mismos, en virtud de nuestra técnica y esfuerzo, al margen de Dios. Es querer dominar incluso a Dios, para usurparle su lugar y rechazar el Plan que Él tenía para el hombre. Es querer levantar un monumento, donde dar culto idolátrico al egoísmo, al placer, a la libertad, a la moda. Dios, ante tan grande soberbia e insolencia, intervino con severidad. Pero, no olvidemos, el castigo del pecado lo escogemos nosotros. Cf. Rm 5, 12-21.
h) El hombre con el pecado original ha originado los restantes pecados:
Quedó rota la hermandad entre los hombres; así Caín mata a Abel (cf. Gn 4, 1-16) y nace el reinado de la violencia y la ley del más fuerte, simbolizada en las amenazas de Lamec (cf. Gn 4, 23). El hombre se encuentra dominado por el mal y la tierra está llena de violencia, hasta el punto que Dios permitió el diluvio (cf. Gn 6-9) . La torre de Babel (cf. Gn 11, 1-9) es el último eslabón de esta cadena de pecado que se desparrama sobre la tierra.
Frente a esto, está la historia de Dios, que teje la primera alianza de salvación con Noé, como primicia de las alianzas con los patriarcas. Hay almas buenas que fieles a Dios cumplen sus preceptos y Él tiene piedad y misericordia de ellas. La justicia de estas almas buenas beneficia a toda la humanidad.
3. Sobre el matrimonio:
Dios creó el matrimonio y quiere que en el matrimonio el hombre y la mujer sean iguales en naturaleza y dignidad y en derechos, y que uno y otro se complementen. El hombre y la mujer forman una unidad, se integran el uno a la otra, y son llamados a una comunidad de vida, en la amistad con Dios. El matrimonio es una unión más fuerte que la de la sangre: es afirmado ya desde aquí el carácter indisoluble y monogámico del matrimonio. La sexualidad es un don de Dios para el hombre y la mujer: Dios los quiso sexuados. La sexualidad tiene su razón honda y profunda en vistas a la unión de ambos en el amor para la transmisión de la vida. Por eso, las relaciones entre un hombre y una mujer son tan estrechas y profundas que los hacen ser “uno solo”. Ya desde el Génesis está claro que el matrimonio es la unión de una mujer con un hombre; de un hombre con una mujer.
4. Sobre el mundo y las cosas:
El universo entero fue creado por la omnipotencia divina. Todo lo hecho por Dios es bueno. Todos los seres de la creación son creaturas de Dios.
VI. CONCLUSIÓN A modo de resumen, las enseñanzas del Génesis son éstas: Dios es el creador de todo cuanto existe; el hombre fue creado por Dios para vivir en amistad con Él y fue colocado en un estado de felicidad; los creó hombre y mujer para que compartieran el amor y continuaran el género humano; por instigación del demonio el hombre pecó por soberbia, y por el pecado sobrevino el dolor, la muerte y todas las inclinaciones malas que todo hombre lleva consigo en su corazón; a la primera falta o pecado siguieron otros pecados de la humanidad; pero Dios no abandonó al hombre sino que le brindó su auxilio lleno de misericordia, continuamente, y le prometió mandarle un Salvador, que sería su propio Hijo, Jesucristo.
VII. ORACIÓN: Señor, hoy como antes, los hombres nos olvidamos de ti. Permite que recordemos que Tú solo eres el dueño de todo cuanto existe y nuestro verdadero Señor. Que te obedezcamos y te amemos, como te mereces. Así sea.
Capítulo Noveno
Pentateuco: Génesis 2
10a. sesión.
Pentateuco: El Génesis. Capítulos 12-50
Conocer los inicios de la Historia de Salvación.CAPÍTULO NOVENO
PENTATEUCO: EL GÉNESIS
CAPÍTULOS 12-50
I. INTRODUCCIÓN
Frente a la historia del hombre, que resultó ser una historia de alejamiento de Dios y de pecado, Dios propone “Su historia”, la Historia de Salvación, que comienza con Abraham. Son los albores y el nacimiento de Israel como pueblo elegido por Dios.
Mientras que el libro del Éxodo es la historia de un pueblo, el Génesis es más bien la historia de una familia patriarcal, la de Abraham.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer los inicios de la Historia de Salvación.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Aprender y asimilar en nuestra vida las maravillosas lecciones de estos patriarcas, con quienes Dios hizo su Alianza .
IV. TESIS: Dios quiere formar Su Pueblo, hacer con él una Alianza eterna de amor e iniciar con él la historia de salvación para todos los hombres. Para ello escoge a Abraham, lo prueba en su fe y obediencia y, finalmente, le premia, haciéndole padre de todos los creyentes.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Abraham
Se llamaba Abram, que significa “padre venerado”. Pero Dios le cambia el nombre y le pone Abraham, que significa “padre de una muchedumbre”. Dios cuando cambia un nombre lo hace en vistas a una nueva misión.
Originario de Ur, al sur de Mesopotamia, perteneciente a la tribu de Teraj, nómadas que se habían establecido en los valles regados por el Tigris y el Eufrates, alrededor del año 3000 a.C.
a) Dios lo elige
Dios no quiere actuar solo en la historia. Siempre se elige algunos hombres y los asocia a su Plan. De la respuesta de estos hombres depende el buen o mal resultado de su Plan de salvación.
Con la elección, Dios le hizo estas promesas: tendrá descendencia numerosa (cf. Gn 15, 2-5), poseerá una tierra (cf. Gn 15, 79) y será fuente de bendición para todas las naciones de la tierra (cf. Gn 12, 3; 22, 18).
Con la elección, Dios le pide unos compromisos: monoteísmo (cf. Gn 17, 1), rectitud moral: “Anda en mi presencia y trata de ser perfecto” (Gn 17, 1) y la fe, es decir, docilidad absoluta a la voluntad del Señor (cf. Gn 15, 6).
b) Dios lo prueba
Dios pone duramente a prueba la fe de sus elegidos. Así es su pedagogía.
¿Qué pruebas puso a Abraham?
“Sal de tu tierra” (cf. Gn 12, 1). La tierra era lo más querido para un hombre en ese tiempo. Es una ruptura muy costosa: ruptura con su pasado, con su sangre, con su suelo, con su patria. Romper con el pasado para lanzarse a un futuro incierto, para crear un nuevo pueblo, el pueblo de Dios.
“Sacrifica a tu hijo Isaac” (cf. Gn 22, 2). Después de la esterilidad de Sara, su mujer, Dios le concedió un hijo, Isaac . Pero después, Dios le manda sacrificar a su único hijo. ¡Qué prueba tan grande!
La respuesta de Abraham en las pruebas es la fe: no pregunta, no discute; cree, confía, obedece, se entrega a Dios.
c) Dios lo premia
Dios, a quien le es fiel, le premia.
Dios premia la fe de Abraham. Le dio una gran descendencia: los creyentes; le concedió una espléndida tierra, Canaán; y una hermosa bendición que no se borró ni se borrará nunca: la alianza con él. Esta alianza la firmó Abraham con la circuncisión . Sólo después de Pentecostés será abolida definitivamente por los apóstoles (cf. Hech 15, 5-29) y sustituida con el bautismo (cf. Col 2, 10-12). La circuncisión no era sólo un hecho físico: exigía la pureza interior y la obediencia a la ley (cf. Dt 10, 16; 30, 6); es lo que los profetas llamaban “circuncisión del corazón” (cf. Jer 4,4; Ez 44, 7).
En una palabra: el premio que Dios dio a Abraham fue su amor, la cercanía y la compasión.
2. Los demás patriarcas (Isaac, Jacob, José)
a) Isaac (Gn 25-28)
Es el hijo de la promesa. De él habla poco la Biblia y lo hace mezclando lo pintoresco y la poesía de Oriente (su matrimonio con Rebeca) con lo fundamental: que Isaac recibe la misma bendición y promesas que su padre, y las trasmite a Jacob (cf. Gn 27, 14-29) en un relato lleno de colorido.
b) Jacob (Gn 25-33)
Jacob significa “el tramposo, el que suplanta” (suplantó a su hermano Esaú en la bendición paterna). Más tarde, después de la “lucha con Dios” (cf. Gn 32, 23-33) , Dios le cambia el nombre en “Israel” que significa “Dios es fuerte”. Jacob tuvo doce hijos, que formaron las doce tribus de Israel.
Dios sigue siendo fiel a sus promesas y a sus bendiciones, que renueva a lo largo de toda la vida de Jacob.
El sueño de Jacob (cf. Gn 28, 10-22) significa que Dios no está lejos de los hombres. Él mismo ha tendido un puente para comunicarse con ellos.
c) José (Gn 37-48)
José era el hijo preferido de Jacob. La bella historia de José vendido por sus hermanos corresponde a hechos verídicos y realmente acaecidos. Pero lo que más interesa es la enseñanza religiosa que se esconde detrás: la misteriosa providencia de Dios que siempre cuida de sus elegidos. José también es una figura que anticipa algunos aspectos de la vida de Cristo. Así lo dice san Pablo: “Tomó la condición de esclavo...se humilló...y por eso Dios lo engrandeció y le dio el nombre sobre todo nombre” (Fp 2, 6-10). Al igual que José salvó a su pueblo de la carestía, así también Jesús nos salvó a nosotros.
3. Contenido teológico y espiritual de los capítulos 12-50 del Génesis
- Dios escoge hombres para realizar su Plan de Salvación.
- Dios pide la obediencia de la fe y la disponibilidad total.
- Las pruebas son ocasión maravillosa para demostrar nuestra preferencia por Dios.
- Dios es siempre fiel a sus promesas.
- El Pueblo que Dios se escoge es un pueblo que va gestándose en el camino mismo de la historia; se va haciendo en su caminar. No retorna hacia sí mismo, como le ocurrió a Ulises, el rey de Ítaca . El Pueblo de Dios es un pueblo en camino hacia la eterna Patria. Para llegar a esta patria hay que salir de nuestra pequeña patria de la comodidad, correr el riesgo y la oscuridad del camino; pero con la fe y confianza en que Dios camina junto a nosotros.
VI. CONCLUSIÓN: La historia patriarcal evoca la figura de los grandes antepasados. Cada uno tiene su propia característica: Abraham es el hombre de fe, cuya obediencia es premiada por Dios, que le promete una posteridad para él mismo, y la Tierra Santa para sus descendientes. Jacob es el hombre de la astucia, que suplanta a su hermano Esaú, y escamotea la bendición de su padre Isaac. Pero de nada le habrían servido todas sus habilidades, si Dios no le hubiera preferido a Esaú, desde antes de su nacimiento. José es el hombre honesto, íntegro, lleno de caridad y sabio.
VII. ORACIÓN: Gracias, Señor, por habernos llamado a pertenecer al Pueblo de Dios. Te pedimos por todos los que nos guían en este peregrinar hacia Ti, para que nunca les falte tu luz y tu amor. Y a nosotros, danos la gracia de obedecerles como lo hizo tu siervo Abraham. Aumenta nuestra fe y nuestro deseo de caminar hacia la Tierra prometida. Amén.
Capítulo Décimo
Pentateuco: Éxodo
11a. sesión.
Pentateuco: El Éxodo
Comprender el Éxodo y la Alianza como hechos capitales de la fe de Israel.I. INTRODUCCIÓN
Una fuerte carestía obligó a los israelitas a emigrar a Egipto. Allí se establecieron muchos. Se habían hecho un pueblo muy numeroso, fuerte y trabajador. Por miedo a su potencia, los egipcios los esclavizan sin compasión, por lo que la vida de aquellos hombres era amarga y llena de fatigas. Y aquí comienza el libro del Éxodo y con este libro también inicia el nacimiento del Pueblo de Dios.
Aquí vale repetir lo que habíamos dicho en otra ocasión: en la Biblia no podemos buscar la precisión histórica o geográfica de los hechos . Lo que hay que buscar es la verdad de la enseñanza religiosa que Dios quiso inspirar a los escritores sagrados. Todo en orden a nuestra salvación eterna.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Comprender el Éxodo y la Alianza como hechos capitales de la fe de Israel.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Descubrir que todos tenemos una misión que cumplir como Moisés, para salvar a la humanidad.
IV.TESIS: El libro del Éxodo narra la salida de los israelitas de Egipto, alrededor de los años 1280-1240 a.C., bajo la guía de Moisés, a quien Dios escogió, y con quien renovó su Promesa y su Alianza de amor. Estamos en el corazón de la Biblia, pues con la salida de Egipto y la Alianza en el Sinaí, Israel nace como Pueblo, descubre quién es su Dios. Además, en el Éxodo nos encontramos con hechos, personas y temas que son “tipo” y “figura” de la revelación posterior de Jesús .
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autor y fecha del Éxodo
Estamos alrededor del año 1250 a.C. El autor, como dijimos, es Moisés, junto con las tradiciones orales y escritas de ese tiempo. Por tanto, no es obra de un solo autor, ni se ha escrito de una sola vez.
2. Características literarias del Éxodo
a) El libro del Éxodo es una mezcla de las cuatro tradiciones: Yahvista, Elohista, Sacerdotal y Deuteronómica.
b) Los relatos del Éxodo encajan en el género literario épico-religioso; es decir, se presentan situaciones y hechos históricos verdaderos, pero narrados de forma grandiosa, como la gran aventura de un pueblo, y siempre con finalidad religiosa, es decir, para nuestra salvación.
c) Se barajan tres tipos de materiales:
- Narrativos: la opresión de los hebreos, la epopeya del éxodo, la travesía del desierto y la teofanía del Sinaí.
- Legales: prescripciones religiosas y sociales.
- Litúrgicos: los concernientes al cordero pascual, los panes ácimos y los primogénitos, normas sobre el santuario y el culto.
3 División y contenido temático del Éxodo
a) División
- Éxodo 1, 1-12, 36: Es la historia de Israel en Egipto: la opresión del pueblo, vocación de Moisés, la lucha por la liberación, la Pascua y la salida del pueblo por el Mar Rojo.
- Éxodo 12, 37-18, 27: Narra la peregrinación en el desierto como camino de purificación y encuentro de Yahvé con el Pueblo.
- Éxodo 19, 1-24, 18: Es la parte central y más importante. Trata del Pacto o Alianza entre Dios y su Pueblo.
- Éxodo 25, 1-31, 18: Son normas y leyes acerca del culto y la institución divina del sacerdocio del Antiguo Testamento.
- Éxodo 32, 1-34, 35: Continúa la narración de los hechos, durante la alianza en el desierto, como la historia del Becerro de oro.
- Éxodo 35, 1-40, 38: Describe la ejecución de las órdenes divinas que están en los capítulos 25-31.
b) Contenido temático
En tres pilares podemos dividir el contenido del Éxodo:
- Salida de Egipto: El pueblo se encontraba sometido a toda suerte de esclavitudes (laborales, políticas, sociales, religiosas...). Se veía privado de libertad, con todas las secuelas y carencias que dicha situación lleva consigo. La salida de Egipto es, por lo tanto, una liberación.
- Travesía por el desierto: Es el camino a recorrer entre el punto de partida y la meta. Es la trayectoria que debe realizar todo hombre y todo pueblo. Es la tarea que hay que llevar a cabo. El Deuteronomio presenta la travesía bajo la imagen de la prueba que hay que superar (cf. Dt 8, 1-4).
- Entrada en la tierra: Es la llegada a la meta. Es una tierra buena que mana leche y miel. Es un espacio de libertad en el que el pueblo puede desarrollar todas sus potencialidades y cumplir plenamente su misión.
4. Contenido teológico y espiritual del Éxodo
a) Dios: Su imagen se configura a partir de la revelación de su nombre: Yahvé , el que está siempre dispuesto a acudir en defensa de sus elegidos. Es uno, y no admite nada que le haga sombra. Es trascendente, pues nadie puede verlo y se oculta bajo símbolos. Señor del cosmos, como lo demuestra en las plagas, en el paso del mar y en la teofanía del Sinaí. Señor de la historia, que dirige bajo la dinámica de la elección y la bendición. Es fiel a su palabra y a las promesas que hizo y que ahora empiezan a cumplirse. Es solidario con los que sufren, revelándose como su defensor contra quien pueda ser el agresor. Su antagonista y sombra es Egipto-faraón como antidiós: el déspota cruel, sanguinario, hasta el genocidio, explotador de los marginados, que se mueve únicamente por los índices de producción, subordinando el derecho de gentes al mercantilismo.
b) Moisés: Imagen perfecta del hombre elegido, tomado de entre el pueblo, cuya misión será salvar a ese mismo pueblo con la ayuda del Señor. Su vida prefigura su tarea: es salvado para que salve; Dios se le hace el encontradizo para que aprenda el camino y lleve hasta el Sinaí a los liberados. Su misión se inscribe en una paradoja: cuando es un huido y traidor a Egipto es cuando ha de iniciar la marcha de los oprimidos, y no cuando tenía poder como familiar del faraón. A los ojos humanos era el hombre menos indicado: era tartamudo, tenía cuentas pendientes con la justicia egipcia...pero el mandato de Dios era fuerte y exigente: “Tienes que ir...Yo te envío...Yo estaré contigo”(Ex 3, 12). Siempre será solidario con su pueblo, incluso en los momentos de la apostasía, salvándolo de la aniquilación con su intercesión. Es intermediario entre Dios y su pueblo . Es embajador del Señor ante el faraón, su profeta para el pueblo, el líder indiscutible, con permanente acceso a su Señor. En su rostro acabará reflejándose la gloria del Altísimo. Aunque no entre en la tierra prometida, su gloria es eterna porque es el elegido que asumió y realizó perfectamente su misión.
c) El pueblo: En Éxodo, como ya dijimos, comienza la historia de Israel como pueblo . El núcleo original serán los oprimidos de Egipto, cuya desgracia pone en marcha la solidaridad divina. A éstos se les exigirá una opción por la libertad que conduce a Dios; han de preferir el riesgo de abandonar la mínima seguridad que la esclavitud que les garantiza por el desierto, signo de entrega confiada en las manos del Señor. Este pueblo es retratado sin sombra de idealización: ante la dificultad duda, desconfía, protesta y se rebela, aunque acabe de experimentar la providencia divina. Contrafigura de Moisés, el pueblo es el elegido que no cumple su misión, se hace indigno de ella, y se libra del rechazo y la aniquilación gracias al poder intercesor del mediador Moisés.
d) La Alianza: Es la culminación de una marcha ascética al encuentro del Señor que llama desde el Sinaí. No fue una simple parada de unos días, sino un verdadero un verdadero curso de formación religiosa, en la soledad del desierto y a solas con Dios durante un año y once meses (cf. Ex 19, 1-2; Nm 10,11-12). Hay cuatro momentos:
- Actos preparatorios (Ex 19): Dios quiso saber si los hebreos estaban dispuestos a escuchar su mensaje, y si estaban en actitud de pactar con Él.
- Promulgación del decálogo (Ex 20): Dios viene presentado como vivo, personal, santo, remunerador, uno y único. En el decálogo están resumidos los principios de Ley Natural. Los tres primeros preceptos regulan las relaciones con Dios; uno regula las relaciones con los padres; los demás preceptos están orientados al prójimo, a sí mismo y a los bienes.
- Establecimiento de la Alianza (Ex 24): era un pacto o compromiso recíproco de fidelidad de Dios con su pueblo. Ya no es una alianza con una persona, como hizo con Noé (cf. Gn 9, 9-17) y con Abraham (cf. Gn 17, 1-11), sino con todo un pueblo. Esta Alianza es anticipación de la Nueva Alianza hecha por Jesús .
- Las leyes de culto (Ex 25-31; 35-40): El culto lo expresaban con la oración y los sacrificios. Tres son los elementos del culto: el Templo (o Santuario o Tienda de reuniones), el Arca de la Alianza (para conservar las tablas de la ley), el Altar, el Sacerdocio. Fueron muchas leyes, que con el tiempo fueron un peso insoportable; Jesús reducirá todo en su mandamiento del amor.
e) Los diversos acontecimientos y signos milagrosos:
- Las plagas (cap. 7-11): la Biblia presenta el episodio de las plagas en forma de epopeya sagrada. Lo milagroso se impone a lo verosímil; lo teológico a lo histórico. Muestran la lucha entre el poder del hombre (faraón) y la presencia de Dios. Quien quiera autodivinizarse y destruir la libertad ajena, tarde o temprano quedará en manos de la muerte. Dios da al faraón todas las oportunidades de cambiar, sin embargo estos signos provocan su obstinación porque una y otra vez se niega a colaborar en el plan divino. Y al mismo tiempo, Dios mostró a los israelitas su poder y protección salvadora.
- La Pascua (cap. 12) : La Pascua fue el paso que dieron los israelitas al salir de la esclavitud hacia un Pueblo de hermanos. Fue y es “el paso de Dios” que quiere liberarnos. La pascua se articula en tres secciones: ritual de la fiesta (12, 1-14), celebración (12, 21-28) y elenco de participantes (12, 43-51). El ritual, memorial de la salida, tiene forma de comida y resalta el carácter redentor de la sangre: el Señor salva a su pueblo pasando de largo por las casas señaladas; pero también se trata de un golpe definitivo para el opresor: la muerte de sus primogénitos. Es un rito de vida-resurrección. Jesús será el nuevo Cordero que inaugurará la liberación interior de los pecados: paso de la servidumbre del pecado a la libertad en Cristo resucitado. Y el cordero comido en la pascua hebraica es figura muy clara de otro alimento y de otra cena: el Pan de vida en la cena de la Eucaristía.
- El paso del Mar Rojo (14, 1-15, 21): El plan de Dios, al introducir al pueblo por la ruta más incómoda del Sinaí (sur), obedecía a la necesidad de aislarlos para formar con ellos una nueva conciencia religiosa y nacional, y obligarlos, casi, a seguir adelante, sin posibilidad de retorno. Significó la especial providencia de Dios en favor de su Pueblo. San Pablo nos habla del mar Rojo como el paso y el bautismo de Israel en el mar, figura del bautismo cristiano.
- El desierto (15, 21 y siguientes): es tiempo de purificación y de contacto íntimo con Yahvé (cf. Os 2, 16) ; es tiempo de prueba, es el examen de madurez en la libertad, donde el hombre, como persona y como comunidad acepta el proyecto de Dios; es el lugar del “noviazgo” apasionado entre Dios y el pueblo (cf. Os 1-3), pero también es lugar de tentación y de rechazo (cf. Sal 95, 11; Mc 1, 12-13; Heb 3, 7-19). Durante el desierto fueron conquistando la verdadera libertad. Es el retrato de la historia de siempre: el corazón humano es inconstante, falto de fe, que ante la prueba protesta, murmura, se rebela. Pero Dios sigue fiel, lleno de paciencia y misericordia.
- El maná (16, 1-21): alimento prodigioso del desierto, anticipación del verdadero pan del cielo que da la vida al mundo (cf. Jn 6, 31-33).
- La Roca (17, 1-7): es la figura de Cristo, de quien brota agua viva, como la recuerda san Pablo en 1 Cor 10, 1-4.
- La victoria sobre los amalecitas (17, 8-16): es una enseñanza del poder de la oración e intercesión de sus elegidos. El éxito no depende del valor humano, sino principalmente del poder de la oración.
VI. CONCLUSIÓN:
El esquema del Éxodo: salida, travesía y entrada en la tierra, es el paradigma o modelo de lo que es nuestra vida. Siempre hay que salir de la propia tierra y pasar por la prueba del desarraigo, camino de nuevas fronteras. También la espiritualidad cristiana y los místicos hablan de salir, de cruzar el desierto de la vida. Los autores del Nuevo Testamento también han recurrido a la imagen del éxodo para expresar lo que es y significa la persona y la obra de Cristo. La fiesta central de los cristianos es la Pascua, memorial del Éxodo. La historia de la Salvación gira en torno a tres grandes éxodos: el de Egipto, el de Babilonia y el de Jesús.
Los restantes libros del Pentateuco (Números, Levítico, Deuteronomio) aparecen como continuación del Éxodo. Entre los libros históricos, Josué significa el fin del camino de la libertad iniciado en Egipto (el paso del Jordán es la correspondencia del paso del mar Rojo) y 1 Re 17-19 presenta la misión profética de Elías con frecuentes alusiones al Sinaí. Entre los profetas, Oseas y Jeremías recurren frecuentemente al motivo de la alianza de Dios con el pueblo, e Is 40-55 convierte el éxodo en modelo de la liberación del exilio. Numerosos salmos recuerdan las grandes intervenciones en el éxodo (cf. 81; 95; 111; 114; 136) y el libro de la Sabiduría 10-19 hace una actualización midrásica y espiritual de los episodios de las plagas y el paso del mar.
También el Nuevo Testamento convierte el Éxodo en fuente privilegiada de inspiración y actualización: desde Mateo (infancia de Jesús, sermón del monte) hasta el Apocalipsis (Cristo como nuevo Cordero), la mayoría de loa autores y escritos aluden a episodios, temas y motivos del Éxodo, destacando especialmente la Última Cena de Jesús como nueva Pascua, la nueva alianza sellada en su sangre, la idea paulina de la redención como la liberación plena, el bautismo como nuevo paso del mar, las alusiones a la ley y su provisionalidad, las referencias joánicas a Moisés, al maná y al agua de la roca. Con razón se ha escrito que el libro del Éxodo es el libro sobre el que el cristianismo ha confrontado y comprendido su experiencia.
VII. ORACIÓN: Señor, nosotros vamos camino a Ti, en peregrinación por el desierto de la vida, en medio de dificultades, pero sabemos que Tú nos conduces con tu mano poderosa y providente. Sabemos que eres fiel a tus promesas. Gracias, porque nos has dado los guías y pastores que nos llevan hacia Ti en medio de las dificultades presentes, y durante el camino nos alimentas con tu Eucaristía. Gracias por tu Iglesia y por el Santo Padre. Queremos ser fieles a la misión que has puesto en nuestras manos, como lo fue Moisés. Queremos liberar a los hombres de las diversas esclavitudes a las que están sometidas. Pero Tú danos tu bastón y tu seguridad. Amén.
Capítulo Undécimo
Pentateuco: Levítico, Números, Deuteronomio
12a. sesión.
Pentateuco: Levítico, Números, Deuteronomio
Contenido de estos libros del Pentateuco.I. INTRODUCCIÓN
El culto israelita es la expresión de su fe en el Dios que ha sacado a Israel de Egipto y que ha entablado con él una alianza en el Sinaí. El Señor libró a Israel de las ataduras del Faraón para hacer de él un pueblo consagrado a su servicio. De una servidumbre forzada, a un servicio libre.
En la alianza, Israel pasa a ser el pueblo de Dios, un pueblo separado y apartado de los demás, para que pueda entrar más fácilmente en comunión con el Señor. En la óptica del Levítico, el culto se presenta como la forma más apropiada para entrar en contacto con el Señor y vivir en comunión con Él.
Según Números, la salvación de Dios a su pueblo se realiza en un camino, a través del desierto, aunque no acaba en él. A su paso por el desierto, Israel experimenta lo que significa marchar con Dios y lo que Dios les pide: purificación y maduración. La experiencia del desierto educa y forma al pueblo, ayudándolo a crecer y preparándole para la etapa definitiva, que orienta y da sentido a su marcha: la vida en la tierra prometida.
El Deuteronomio se presenta como las palabras que Moisés dirigió a Israel al otro lado del Jordán, en los umbrales de la tierra prometida. Moisés se despide y les anima a ser fieles al Señor, a observar los mandamientos y a darle culto en el lugar que Él elija.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Ver cómo Dios educó a su pueblo, durante siglos, a partir de la cultura propia de ese pueblo, purificándolo poco a poco, hasta la ley nueva de Jesús.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Vivir nuestras leyes religiosas, cívicas y morales con mucho amor y motivación interior, y no sólo por cumplir externamente.
IV. TESIS: Dios llama a la santidad de vida a su Pueblo elegido. Para eso le pone una Ley, que hay que cumplir con amor y perfección. Sólo así ese Pueblo será santo y estará a la altura de Dios, su elector. Y a la ley hay que añadir la justicia con los necesitados.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autores de estos libros
La tradición cristiana ha asociado siempre el nombre de Moisés a estos libros, como su autor principal o inspirador. Pero en realidad podemos decir que son el resultado de varias fuentes inspiradas y tradiciones, especialmente la sacerdotal.
2. Características literarias de estos tres libros
a) Están presentes aquí también las tres grandes tradiciones: jahvista, elohísta y sacerdotal.
b) No son libros narrativos, sino prescriptivos, con normas muy concretas, exhortativos y persuasivos.
3. División y contenido temático de las leyes
a) Levítico : leyes litúrgicas o de culto.
b) Número : hechos ocurridos en el desierto y algunas leyes sin orden.
c) Deuteronomio : leyes morales y de justicia para el pueblo. Es considerado como el discurso de despedida de Moisés.
4. Contenido teológico y espiritual de estos libros
Cinco grandes temas se dan cita en estos libros: un Dios, un pueblo, una tierra, una ley, un santuario. Estos temas traen aparejados otros: elección, alianza, bendición, maldición.
a) Dios: uno, santo, libertador, guía y padre providente, jefe militar y fuego devorador, Dios de dioses y Señor de los señores, grande, valiente y terrible, imparcial, justo y benévolo.
b) Pueblo: Es un pueblo santo y consagrado al Señor. Por eso, tiene un fin: amar al Señor, alabarlo y reconocerlo como a su Dios. Se exige de este pueblo la santidad, porque Dios es santo; un amor total y exclusivo, que implica una separación de las naciones que no tienen parte en esta comunión con el Señor. Se le pide una fidelidad a Dios en medio de un mundo y de una sociedad en continuo proceso de cambio. Es una santidad que está unida a la fraternidad y la justicia; por eso, se hace mucho hincapié en la defensa del pobre y del necesitado.
c) Tierra: De Dios le vienen a Israel los bienes que posee. No debe vanagloriarse ni temer. Sólo confiar en el Señor.
d) Ley: asentado en esta tierra, ese pueblo necesita una ley para vivir en sociedad. Ser fieles a la ley es ser fieles al Señor. Del cumplimiento de las leyes depende la vida y la bendición de ese pueblo. Se dan muchas reglas y normas de pureza e impureza legal, que regulan el culto externo para con Dios. Puro en estos libros significa sano, bueno, higiénico, santo. Para nosotros la pureza es la virtud moral de nuestro comportamiento que regula la esfera de la sexualidad .
e) Santuario: El centro del culto es el templo: allí se acudía para la oración y sacrificios . La santidad de Dios exige la santidad moral y ritual de su pueblo. Los medios para que nosotros seamos santos: oración, sacrificios . Se pide a Israel que destruya los lugares de culto cananeos y que adore al Señor en el lugar que él ha elegido para hacer habitar su nombre. Será en el santuario donde el pueblo llevará sus ofrendas y en donde celebrará sus fiestas.
VI. CONCLUSIÓN: Cuando leamos estos libros, hemos de tener presente que también a nosotros se dirigen sus bendiciones, si escuchamos y obedecemos lo que Cristo, a través de la Iglesia, nos ha mandado; pero cuidemos de no desobedecerle ni rechazar su gracia divina, pues obligaríamos a Dios a retirarnos su amistad y misericordia.
VII. ORACIÓN: Señor, pon en nuestro corazón el ansia de santidad, hasta poder alcanzar la santidad a la que tú nos llamas. Danos la gracia de ser fieles a tus mandamientos, para no desviarnos del camino recto. Que sea una delicia el cumplir tus santos mandamientos, pues son camino de verdadera felicidad y realización personal. Amén.
Capítulo Duodécimo
Libros Históricos: Josué y Jueces
13a. sesión.
Libros históricos: Josué y Jueces
Descubrir que la verdadera Tierra Prometida.I. INTRODUCCIÓN
Comenzamos una serie de libros inspirados por Dios que narran la historia religiosa de Israel, desde la muerte de Moisés (finales del siglo XII a.C.) y su relevo con Josué a la cabeza, hasta Juan Hircano (135-104 a.C.); es decir, desde la entrada en la Tierra Prometida de Canaán hasta la llegada de los Macabeos.
Para comprender estos libros hay que enmarcarlos en una visión religiosa: el plan de Dios para entrar en comunión con el hombre y traernos la salvación en Jesucristo, su Hijo, el Mesías prometido y esperado por Israel. Nos ayudarán estas palabras del Concilio Vaticano II: “...Estos libros, aunque contienen elementos imperfectos y pasajeros, nos enseñan la pedagogía divina. Por eso los cristianos deben recibirlos con devoción, porque expresan un vivo sentido de Dios, contienen enseñanzas sublimes sobre Dios y una sabiduría salvadora acerca del hombre, encierran tesoros de oración y esconden el misterio de nuestra salvación” (Constitución dogmática “Dei Verbum” n. 15).
Antes de entrar en cada uno de estos libros, hay que decir que Israel y Judá tuvieron que luchar contra reinos invasores:
- Invasión asiria: 900-609 a.C.
- Invasión neobabilónica: 626-539 a.C.
- Invasión persa: 559-330 a.C.
El pueblo elegido por Dios tenía que luchar para defenderse. Hoy nos cuesta mucho entender estas guerras, pero Israel lo hacía con esa conciencia de proteger la elección de Dios y ser fiel a las promesas y a la Alianza de Dios. No es sólo lucha por la supervivencia personal, sino lucha por dejar bien claro ante todas las naciones que Dios es único y que Él quiso escogerse un pueblo para realizar su plan de salvación.
Por eso, los autores inspirados por Dios cuentan la historia de Israel con una mentalidad teológica, más que con una mentalidad histórica. Ven y escriben los acontecimientos del pueblo con ojos de fe, relacionándolos con el Dios de la Alianza y de las promesas mesiánicas. Unas veces seleccionan hechos, otras omiten o repiten episodios, atentos a todo lo que pueda concientizar al pueblo sobre la idea central de la Alianza.
Por eso las dos grandes ideas que atraviesan estos libros son: ALIANZA y MESÍAS.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Descubrir que la verdadera Tierra Prometida es la comunión con Dios, comenzada aquí abajo mediante la gracia y la amistad con Él, y consumada en el cielo.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Motivar que la razón de ser de nuestras tareas diarias debe ser Dios y el deseo del cielo, verdadera tierra prometida.
IV. TESIS: El libro de Josué narra la conquista de la Tierra Prometida, llevada a cabo después de la muerte de Moisés por Josué. El libro de los Jueces contiene la historia del período transcurrido entre la muerte de Josué y la implantación de la monarquía. Dios solía llamar a los jueces en tiempos de suma necesidad, para que librasen a su pueblo de sus invasores.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autor y fecha
Los seis libros que van de Josué al segundo de los Reyes, forman una sola obra, escrita por uno o varios autores pertenecientes a la escuela teológica llamada deuteronomista porque en ella nació el Deuteronomio.
Josué fue escrito en torno al destierro (siglo VI a.C.), o sea casi siete siglos después de los acontecimientos.
No se ha aclarado todavía la fecha del libro de Jueces. Se estima que se fue ensamblando durante el exilio.
2. Características literarias:
a) El libro de Josué está escrito en género literario épico, grandioso, como para manifestar la fidelidad de Dios a sus promesas.
b) El libro de los Jueces es género literario narrativo, en forma novelada y, a veces, folclórica. Lo importante es la figura del héroe o juez que salva al pueblo, en nombre de Dios.
3. División y contenido temático
a) Josué: los israelitas entran en la tierra de Canaán al mando de Josué, atraviesan el Jordán, frontera de la tierra, y las murallas de la primera ciudad cananea, Jericó; caen milagrosamente ante ellos. En la conquista de otras ciudades interviene el Señor de distintas maneras. Hay tres partes: Conquista (cp. 1-12), reparto del territorio (cap. 13-21) y apéndices (22-24).
b) Jueces: Es una recopilación de tradiciones sobre la conquista y posesión de la tierra. Pone de relieve la idea de que la posesión de la tierra exige la fidelidad a la Alianza. Por eso, cuando el pueblo no es fiel -cuando peca- Israel pierde parte de su territorio. La conversión del pueblo (o vuelta a la fidelidad a la Alianza) recompone la unidad territorial. En esta acción interviene un personaje elegido por Yahveh: el juez, que en muchos casos es un jefe de tribu en la guerra santa. Algunos de estos jueces tienen un carácter mítico. Los jueces elegidos por Yahveh libraban a Israel de sus enemigos. Se llamaban jueces porque se hicieron instrumento de la justicia de Dios para salvar al pueblo de los extranjeros que amenazaban. Los más conocidos son Gedeón (cap. 6-9), Sansón (cap. 13-16) y una mujer, Débora (cap. 4 y 5).
4. Contenido teológico y espiritual
a) Josué: ideas que remacha
- Dios es fiel en el cumplimiento de su promesa.
- El Señor combatía a favor de Israel. De este modo, la lucha por la posesión de Canaán se narra como una guerra santa.
- Si el pueblo se mantiene fiel a la ley, Dios estará con él y la conquista avanzará.
- Una tierra para un pueblo, en función de unas promesas, que requieren fidelidad a la Alianza con Yahveh.
b) Jueces:
- Clara teología de la historia en cuatro momentos: pecado de idolatría del pueblo; castigo por parte de algún pueblo extranjero; el pueblo se arrepiente y pide auxilio a Yavhé, y Yavhé envía un juez que libera a su pueblo. Por tanto, el libro de los Jueces presenta a Dios como el protagonista de la historia humana. Es un Dios temible, que exige fidelidad absoluta a la alianza; pero es también misericordioso, que perdona y ayuda.
- En la vocación de los jueces se manifiesta visiblemente el elemento carismático: el Espíritu de Yavhé baja sobre ellos, los guía con eficacia a través de un don especial (p.e. la fuerza de Sansón, el ángel de Gedeón, etc...).
- Este elemento carismático puede derrumbarse bajo el peso de su humanidad, y también puede pecar ese elegido, porque Dios sigue dejando libre a quien elige. Hay que educar la libertad para que siempre elija el bien.
VI. CONCLUSIÓN:
Estos libros nos invitan a la fidelidad a Dios y a cuidarnos de la idolatría. Sólo si somos fieles, tendremos éxito en nuestras empresas humanas y divinas. Pero, aunque hubiéramos caído, siempre está la posibilidad de arrepentirse sinceramente y acudir a Dios para pedirle perdón y volver a comenzar.
ORACIÓN: Señor, Tú nos has llamado para llevar tu promesa de salvación a este mundo. Danos la fuerza de los jueces para enfrentarnos a cuanto obstáculo encontremos en el camino y revístenos de tu Espíritu para ganar la batalla. Amén.
Capítulo Décimotercero
Libros Históricos: Samuel, Reyes, Esdras, Nehemías, Macabeos
14a. sesión.
Libros Históricos: Samuel, Reyes, Esdras, Nehemías, Macabeos.
La monarquía de Israel: un Reino guiado por Dios.I. INTRODUCCIÓN
La monarquía duró 450 años, hasta el cautiverio de Babilonia. El destierro duró 70 años. Por decreto del rey Ciro en el año 538 a.C. se da la posibilidad del retorno a los desterrados (cf. Esd 1, 1). Los que vuelven a la patria, el “Resto de Israel”, llevan una nueva esperanza de restauración del Reino glorioso de David, que está sólo en el recuerdo de los ancianos. Hay un nuevo fervor de fidelidad al Dios de la Alianza, pero no bastan los entusiasmos de unos pocos, como la familia de los Macabeos, para reconstruir la unidad del pueblo y la fe en el Dios de los padres. Se necesita la fidelidad de todo el pueblo.
Palestina sigue siendo una región ocupada por las potencias extranjeras: primero, los asirios; luego, los persas, después, los griegos, y finalmente, los romanos. La influencia de los pueblos extranjeros empujaba a la idolatría y a los cultos paganos, que hacen perder la identidad de pueblo de Israel.
El pueblo judío, dividido internamente, sin posibilidad de libertad política, porque es sólo un territorio ocupado por la nación de turno, se refugia en el recuerdo de su pasado glorioso y en la esperanza de un libertador y Mesías. .
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Descubrir la verdadera dimensión de la monarquía de Israel: un Reino guiado por Dios.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Despertar el compromiso que tenemos desde el Bautismo: somos reyes que servimos a la gran Causa de Cristo y luchamos contra el pecado y el mal, hasta establecer el Reinado de Cristo en este mundo: reino de justicia, amor y paz.
IV. TESIS: Los libros de los Reyes narran la historia del Pueblo de Dios desde la muerte de David (971 a.C.) hasta el destierro de Judá en Babilonia (587 a.C.); comprendiendo así un periodo de 400 años de historia. Estos libros quieren mostrar cómo los reyes observaron o no las normas de la Ley y de qué manera Dios cumplió sus promesas y amenazas. A la posición que toma cada rey respecto de la Ley corresponde su suerte personal y la de su reino. Será grande aquel rey que cumple la Ley; será pequeño e impío, si la descuida, con su consecuente derrota para él y su pueblo.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autor y fecha
a) Los dos libros de Samuel datan de finales del siglo IX a.C.
b) Los dos libros de los Reyes fueron compuestos más o menos entre el año 562 y el 538 a.C.
c) Los libros de las Crónicas fueron redactados a finales del siglo IV a.C.
d) Tanto el libro de Esdras como el de Nehemías fueron escritos, más o menos, en el siglo IV a.C.
e) Macabeos: Las luchas narradas en los libros de Macabeos abarcan cuarenta años, del 170 a.C. al 130 a.C. Y el libro fue escrito en torno al año 100 a.C. La canonicidad es atestiguada por muchos Padres, como Clemente de Alejandría, Orígenes, Cipriano, Hilario, Ambrosio, Agustín, Crisóstomo y por los concilios de Hipona (393) y Cartago (397). Trento terminó con las dudas y los incorporó al canon de las Escrituras, en el siglo XVI.
2. Características literarias
a) Los dos libros de Samuel forman una sola obra y figuran entre los escritos llamados “Profetas anteriores”. El autor se sirvió de fuentes, documentos y tradiciones que corrían por ahí.
b) El autor de los libros de los Reyes ha tenido a su disposición fuentes escritas, los anales de los reyes de Judá y de Israel.
c) Los libros de las Crónicas fueron llamados “Paralipómenos”, o sea, “libros de las cosas omitidas o, también, transmitidas al lado de”. El autor recoge noticias de la historia del pueblo que no están presentes en los otros libros históricos. Ha usado diversas fuentes: escritos bíblicos, escritos extrabíblicos y aportación personal. Ha habido un trabajo redaccional más elaborado, empleando la técnica de eliminación de cuanto no le interesaba para sus fines; la técnica de adaptación o retoque, para idealizar la figura de David. Usó el género midrash, es decir, extrajo de un hecho narrado todas las posibles enseñanzas morales para instruir religiosamente al pueblo.
d) Esdras y Nehemías: constituyen una sola obra. El autor-redactor utilizó documentos oficiales escritos en arameo, tales como cartas y decretos de reyes persas relacionados con la comunidad de Jerusalén, listas de repatriados y colaboradores activos en la reconstrucción de la muralla. Estos documentos fueron encontrados, tal vez, en los archivos del templo de Jerusalén. El autor ordenó todos estos materiales con criterios más teológicos-personales que histórico-cronológicos y conservó en bastantes casos la lengua original aramea de los documentos utilizados.
e) Macabeos: es una muestra de lo que podríamos llamar “historia monográfica”. A diferencia de la historia deuteronomista y de la historia cronística, que se pueden denominar “historias panorámicas”, los libros de los Macabeos se refieren a un solo acontecimiento: la insurrección macabea ante la dominación seléucida de Antíoco IV Epífanes y las luchas sucesivas de Judas Macabeos y sus hermanos por la libertad religiosa, cultural y política de los judíos. El libro fue escrito en hebreo. Predomina el elemento narrativo, aunque inserta himnos, discursos y documentos oficiales. El segundo libro de los Macabeos es anterior al primero; su estilo es ampuloso, retórico y recargado. A menudo introduce paréntesis llenos de paradojas y contrastes. Más que narrar busca conmover y persuadir y no le importa incorporar elementos milagrosos y sobrenaturales.
3. División y contenido temático
a) Samuel: Los dos libros de Samuel recopilan tradiciones y escritos sobre un acontecimiento clave para Israel: la instauración de la monarquía. En el primer libro, Samuel, el último juez, elige a Saúl como primer rey; se narra también la sucesión de Saúl. El segundo libro es una crónica del reinado de David, que consigue la unidad política y religiosa de Israel. Los profetas velan por la fidelidad de este pueblo a la Alianza y los sacerdotes mantienen el culto y el santuario. Dicha unidad se simboliza en Jerusalén. Todas estas transformaciones suceden a lo largo de un siglo. Estructura:
- Samuel: 1 Sam 1-7
- Samuel y Saúl: 1 Sam 8-15
- Saúl y David: 1 Sam 16 y 2 Sam 1
- David: 2 Sam 2-20
- Apéndice: 2 Sam 21-24
b) Reyes: Narran la evolución de las instituciones básicas de Israel: el pueblo, el culto, el sacerdocio y la monarquía, a lo largo de 400 años (desde el 971 hasta el destierro de Babilonia, en el 561). La consolidación y esplendor de la monarquía con Salomón durará poco tiempo, ya que el reino se divide en dos a la muerte de Salomón. Es la época de máximo esplendor de los profetas, entre los que destacan Elías, Eliseo, Isaías. Se consolida la institución del templo con el sacerdocio, como pilares de la comunidad religiosa de Israel. Estructura del libro:
- Historia de Salomón: 1 Re 1-11
- División del reino e historia de Judá e Israel: 1 Re 12-22. Los profetas Elías y Eliseo.
- Continuación de la historia de Judá e Israel: 2 Re 1-17
- Reino de Judá hasta el destierro: 2 Re 18-25
c) Crónicas: estos dos libros son un compendio de la historia de Israel desde los orígenes del mundo hasta el año 538, fecha del edicto de Ciro que liberó a los judíos cautivos de Babilonia. Esta síntesis -que forma un grupo literario con los libros de Esdras y Nehemías- se redactó a finales del siglo IV a.C. y tiene como fin resaltar la restauración del pueblo de Israel desde una perspectiva religiosa. Sus líneas directrices son la exaltación del rey David y de la ciudad santa de Jerusalén. Estructura:
- Genealogía de las tribus de Israel: 1 Cro 1-9
- David y su obra: 1 Cro 10-29
- Salomón y su obra: 2 Cro 1-9
- Sucesos de Salomón: 2 Cro 10-36
- El libro se cierra con la destrucción del templo y la deportación a Babilonia, como castigo de la infidelidad del rey y del pueblo.
d) Esdras y Nehemías: Formaron en su origen un solo libro y narran los hechos de la comunidad de Israel a partir del edicto de Ciro (538 a.C.). Los protagonistas de estos hechos son Esdras (sacerdote) y Nehemías ( escriba nombrado gobernador de Judea por Artajerjes). Marcan las líneas básicas de la restauración de Israel: la reconstrucción del templo y de la ciudad santa, y la formación de una nueva comunidad israelita basada en el culto y en la renovación de la Alianza, que se concreta en la observancia de la ley de Moisés. Nace el judaísmo, nuevo tipo de comunidad religiosa agrupada en torno al templo, a la ciudad y a la ley. Estructura:
- Retorno de los judíos exiliados y reconstrucción del templo: Esd 1-6.
- Actividad de Esdras y restauración de la comunidad de Jerusalén: Esd 7-10.
- Primera misión de Nehemías: Neh 1-7.
- Lectura de la ley y renovación de la alianza: Neh 8-10.
- Reorganización de la comunidad por parte de Nehemías: Neh 11-12
- Segunda misión de Nehemías en Jerusalén: Neh 13
e) Macabeos: Cuentan las luchas de los judíos, dirigidos por Judas, el Macabeo (“martillo”) y sus hermanos, contra los seléucidas para defender la libertad religiosa y política. El primer libro sintetiza los cuarenta años de guerra (entre 175 y 124 a.C.), mientras que el segundo libro narra, con un estilo distinto, los hechos de los primeros capítulos del primero. Estructura:
- Primer libro: Causas de la rebelión y comienzos de la resistencia (1-2); y hazañas de los tres hermanos: Judas, Jonatán y Simón (2-13).
- Segundo libro:
- Causas de la rebelión (1-8)
- Insurrección de Judas (2-9)
- Hazañas del Macabeo hasta la muerte de Nicanor
4. Contenido teológico y espiritual
a) Samuel: en estos libros se contienen estas verdades:
- Monarquía: el rey garantizaba la estabilidad moral, social y material del pueblo. El rey era ungido y se convertía en persona sagrada. David fue el rey ideal. Saúl, el rey reprobado.
- Profetismo: nace para hacer frente a la tentación del pueblo de buscar la salvación por medio de los recursos y efectivos humanos; y para contrarrestar las tendencias absolutistas y soberbias de la monarquía. No por ser rey se le permite todo. Tenemos el ejemplo del profeta Natán que echa en cara el pecado de David.
- Unidad de todas las tribus y de todo el territorio.
- La formación del pueblo de Dios.
b) Reyes:
- Dios ha delegado en el rey sus poderes. Por eso, el rey llega a ser representante de Dios cerca del pueblo y del pueblo ante Dios. Dios lo elige mirando el corazón, y no siempre las cualidades externas.
- La misión y la autoridad del rey es misión de servicio a Dios y al pueblo.
- El rey, a pesar de estar consagrado, sigue siendo hombre. Por eso, debe vivir él primero en el amor y temor de Dios para caminar por el sendero del bien, pues tiene las mismas pasiones de todo hombre: lujuria, mentira, envidia, etc. Baste recordar 1 Sam 18-24, las relaciones entre David y Saúl, y 2 Sam 11 y 12, el pecado y el arrepentimiento de David. El fracaso del pueblo de Dios se debe a la infidelidad de los reyes que gobiernan y al pueblo.
- La palabra de Dios se realiza a pesar de los reyes impíos. Es Dios y su Palabra que construye la historia de Israel, a través de la voz de los profetas (Elías y Eliseo).
- El éxito o el fracaso en las empresas depende de la fidelidad o no a la Alianza.
- A pesar de los enemigos externos, la fuerza de la fe del ungido logrará la victoria, como le pasó a David frente a Goliat (1 Sam 17, 4-11)
- Dios es presentado como Señor Supremo, el Dios de las fuerzas y de la Naturaleza; un Dios nacional, celosamente reivindicado por el pueblo elegido, tan estrechamente apegado al suelo de la tierra prometida que no se le pueden ofrecer sacrificios fuera de esa pequeña región donde Israel realiza su voluntad. Es un Dios tan próximo, tan vivo, que colma de amor y protección.
- La idea de la justicia divina hace progresos. Si bien protege a su pueblo, Yahvé no deja de manifestarle un rigor justo. Y si hay arrepentimiento, Dios manifestará misericordia. Todo cuanto se narra en los libros es un canto de reconocimiento y alabanza a la justicia divina. El castigo no es sino el cumplimiento de lo que en el Deuteronomio aparece reservado a los que son infieles a la Alianza (cf. Dt 28, 15).
- Aletea en todas las páginas de estos libros el rayo de esperanza: Dios es fiel y cumple sus promesas. Una página central en la historia de la salvación es 2 Sam 7, 1-16, donde Dios renueva la alianza con David con una promesa grandiosa: la continuación de la dinastía de David en el trono. Se habla, pues, del Mesías.
- Prefiguraciones: anticipación del bautismo (2 Re 4, 1-37: Naamán el leproso que se baña en el río).
c) Crónicas:
- El centro del mensaje religioso de las Crónicas es la realización de las promesas, la constitución del Reino de Dios sobre la tierra. El centro de este Reino es Jerusalén, como centro religioso. Los elementos del Reino serán: el Templo, el sacerdocio levítico y la dinastía davídica.
- El Señor gobierna toda la historia y es fiel a sus promesas.
- De Israel ha hecho una comunidad santa. Se transforma de una comunidad real y profética en una sacerdotal.
- La santidad se demuestra en la obediencia a la Ley y en la observancia de los ritos.
d) Esdras y Nehemías.
- Pilares de la restauración de Israel: Ciudad Santa, Jerusalén, con su Templo, y la Comunidad, basada en la observancia estricta de la Ley.
- Detrás de la ley está siempre un Dios vivo que habla y actúa. Y acompañando la ley está un culto cálido y sincero, y una plegaria espontánea.
- La comunidad asume un carácter específicamente religioso: busca la santidad moral, poniendo aparte sus anhelos de libertad política. Con este espíritu nacen en este tiempo las sinagogas, o lugares de culto; los escribas, consagrados al estudio de la ley, y el Sanedrín, es decir, la autoridad interna, espiritual y jurídica.
- La acción combinada de un sacerdote exigente y erudito (Esdras) y la de un seglar enérgico y comprometido (Nehemías) ha conseguido el milagro de reconstruir la comunidad de salvación. Y todo ello sin alardes personalistas; lo único que importa es la misión que Dios les ha encomendado.
e) Macabeos:
- El segundo libro tiene una mayor densidad religiosa y mucho menos interés político y militar, como el primero.
- Ambos libros ponen en evidencia las tremendas pruebas que sufrió el pueblo escogido por querer imitar a los paganos, y destacar el auxilio de la divina Providencia en aquella lucha de vida y muerte, que humanamente hablando, habría debido tener por consecuencia la aniquilación del pequeño pueblo judío. Por tanto, la fidelidad a Dios es condición básica para conservar la unidad y la identidad del pueblo escogido. La lucha por la fe empieza en esta tierra y tiene su victoria definitiva sólo más allá del tiempo.
- El templo significa la santidad de Dios, expresada en sus santas leyes, el culto, los sacrificios y el sumo sacerdocio que ejerce una mediación determinante para su pueblo.
- Valor de la oración y del sacrificio, el poder ejemplar y expiatorio del martirio de los justos, la retribución tras la muerte y la esperanza en la resurrección futura. Aquí encontramos el argumento de la oración por los difuntos y, por lo mismo, la verdad sobre el purgatorio.
VI. CONCLUSIÓN: Todos estos escritos nos invitan a un absoluto monoteísmo y fidelidad a la fe de los padres o antepasados en la fe. A Yavhé, único Dios a quien adorar y servir, se le puede encontrar en la oración o en la ley. Dios es justo remunerador, no deja a los justos sin ayuda. Los que caen en la batalla o reciben la persecución o martirio, resucitarán a la vida, mientras que los impíos recibirán tormento para siempre.
VII. ORACIÓN: Señor, sé para nosotros el único Dios. Que tu santa Ley sea la senda hacia la felicidad y la conquista de esa tierra prometida. Danos conciencia de que somos reyes desde el día de nuestro bautismo, para luchar contra el mal en todos los ámbitos, y siempre desde la caridad y la justicia. Amén.
Capítulo Décimocuarto
Libros Didácticos: Rut, Tobías, Judit, Ester.
15a. sesión.
Libros Didácticos: Rut, Tobías, Judit y Ester
Los cuatro tienen fines didácticos y pedagógicos, centrados en un personaje concreto.I. INTRODUCCIÓN
Rut, Tobías, Judit y Ester componen un grupo de libros breves que se suelen calificar como Didácticos o Hagiográficos, y que podríamos titular como “vidas de santos de Israel”. Los cuatro tienen fines didácticos y pedagógicos, centrados en un personaje concreto y no en acontecimientos del pueblo. Por tanto, su finalidad es enseñar, exhortar y animar a los lectores. No abarcan espacios de tiempo más o menos largos, tienen sólo como tema un episodio concreto con un protagonista que da nombre al libro.
Dios en estos libros es Maestro que nos enseña lecciones de vida. Nosotros somos los discípulos. Se nos pide atención, silencio, recogimiento, para absorber todas las enseñanzas de vida eterna que nuestro buen Dios nos da, y así ponerlas en práctica.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Repasar estos libros didácticos.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Aprender las lecciones que estos libros nos ofrecen y llevarlas a nuestra vida.
IV. TESIS: Aunque relaten hechos históricos, estos libros tienen como objetivo enseñar al pueblo, por ser historias edificantes, y fortalecer la fe de los judíos que vivían en la Diáspora (fuera de la Patria) proponiendo las virtudes de sus personajes como ejemplo de vida, tanto en la vida personal como en la vida familiar.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autor y fecha
a) Rut: no se sabe cuándo se escribió esta preciosa historia del tiempo de los jueces, que trata de los antepasados de David. Muy probable es la hipótesis de que fuera escrita en tiempos del mismo rey David, y se supone que el autor es aquel que escribió el primer libro de los Reyes, tal vez, el profeta Samuel.
b) Tobías: fue escrito alrededor del año 200 a.C. Es libro deuterocanónico.
c) Judit: fue escrito probablemente hacia el año 150-100 a.C. Es libro deuterocanónico, como el de Tobías.
d) Ester: fue escrito en hebreo, durante el período entre el V y el II siglo a.C.
2. Características literarias
La característica literaria de todos estos libros es ésta: son relatos midráshicos, es decir, escritos didácticos que describen una situación histórica, y viene idealizada, añadiendo personajes y relatos aptos para dar su enseñanza y su doctrina. Son obras maestras del arte narrativo hebreo.
3. División y contenido temático
a) Rut: es la historia de una joven moabita, una extranjera en Israel. A pesar de las tendencias nacionalistas y xenófobas de gran parte de la literatura bíblica de después del destierro, el libro de Rut es una ventana abierta a la universalidad de la salvación, es decir, Dios ha venido a salvar a todos, y no sólo al pueblo de Israel.
b) Tobías: se trata de una historia de familia inspirada en los relatos patriarcales del Génesis. A través de la historia de Tobías, hijo de Tobit y Ana, y su mujer Sara, se intenta inculcar los valores tradicionales del judaísmo, sea en el ámbito personal como en el familiar. La institución familiar es escuela de aprendizaje, de vivencia y transmisión de las enseñanzas morales y religiosas judías.
c) Judit: Judit, la “judía”, es prototipo, punto de referencia, modelo que encarna las mejores virtudes de su pueblo: confianza y fe en Jahveh, obediencia a la Ley y sincera religiosidad. Es una heroína que se enfrenta, sola, al general enemigo Holofernes y le da muerte, para así librar al pueblo del yugo enemigo.
d) Ester: relato ambientado en los años del dominio persa -ambientación que es parte de la ficción literaria- y según el cual una mujer judía, Ester, llegó a reina de Persia y salvó a su pueblo, una comunidad judía condenada al exterminio.
4. Contenido teológico y espiritual
a) Rut:
- Apertura universalista: la pertenencia a la comunidad judía no está condicionada por la raza; un extranjero puede formar parte de ella. Ya se va perfilando cómo la salvación es para todos y hay que evitar los nacionalismos fanáticos.
- Defensa del sentido de solidaridad familiar y la ley del Levirato. Los hebreos tenían un fuerte sentido de solidaridad familiar, también para garantizar una descendencia: en una época en que los hombres no tenían idea de la resurrección, ellos buscaban la inmortalidad del propio nombre a través de los hijos y nietos. La continuidad de la familia era amenazada también por la falta de hijos. La costumbre del Levirato venía a resolver esta crisis; al morir uno sin hijos, el hermano del difunto estaba obligado a tomar para sí a la viuda, y el primer hijo que nacía de esa unión era considerado hijo del muerto, heredero de su pertenencia. El hermano que cumplía con este cometido se llamaba “levir”, de donde viene el término “levirato” para designar a esta ley. Rut es un fiel reflejo de esta solidaridad de los tiempos antiguos, cuando podía pasar que incluso un pariente lejano, como Booz, se casara con una viuda sin hijos, para suscitar un heredero a la familia del difunto.
- La Divina Providencia dispone y hace que concurran aún los menores sucesos al cumplimiento de sus mayores designios.
b) Tobías:
- El tema principal del libro es el camino de la felicidad, representado en el viaje de Tobías bajo la guía del ángel. El camino de la felicidad consiste en esto: temor de Dios en la obediencia a los mandamientos; respeto y piedad hacia los padres; práctica de las obras de misericordia, oración y ayuno, justicia y honestidad.
- La Providencia divina: Dios cuida de sus hijos, no es responsable del mal de los hombres; es más, sale en su ayuda, aunque estén en la diáspora.
- Misión de los ángeles, buenos y malos: el bueno ayuda, sana y salva; el malo, destruye la obra de Dios. Los ángeles buenos son el instrumento de Dios.
- Las virtudes familiares: piedad, amor, respeto, unión.
c) Judit:
- Dios es el Señor de la historia; todo es conducido por Él para los mejores intereses de su pueblo.
- Rol importante de la mujer en el designio de Dios: Dios elige lo que es débil, a los ojos humanos, para confundir a los fuertes. El relato pone en evidencia la sabiduría de la mujer, su fe en Dios, elogiando las virtudes de la mujer viuda y piadosa y anticipa la alabanza de las virtudes de Ana (cf. Lc 2, 36-37), de María y de las virtudes cristianas (cf 1 Tim 5, 5).
- Acción de gracias en las pruebas: en los libros históricos las adversidades eran consideradas como un castigo por la infidelidad a Dios. Aquí se está purificando poco a poco la mentalidad religiosa: las adversidades son prueba para la fe del pueblo.
d) Ester:
- Inviolabilidad del pueblo de Israel en la historia, es decir, aunque es pequeño y perseguido, lleva en sí la bendición y el favor de Dios y es portador de salvación.
- Providencia de Dios: Dios interviene en la historia para salvar a su pueblo perseguido.
VI. CONCLUSIÓN: Una cosa es cierta: Dios nos acompaña en las buenas y en las malas. Basta que no nos soltemos de su mano, pues Él nos quiere llevar a la salvación. Y quiere salvar a todos, sin distinción de razas, lenguas y colores. El dolor y la adversidad son pruebas a nuestra fe. Aceptemos la prueba, pues acrisolará nuestra virtud.
VII. ORACIÓN: Señor, tu Providencia nos acompaña siempre, pues eres nuestro Padre. No permitas que nos separemos de ti, y danos fuerza para soportar las pruebas de la vida. Que tus ángeles buenos nos guíen y nos acompañen en el camino de nuestra vida, para que nuestro pie no tropiece en piedra alguna. Amén.
Capítulo Décimoquinto
Profetas Mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel
16a. sesión.
Los Profetas Mayores
Isaías, Jeremías, Ezequiel, Daniel.LOS PROFETAS MAYORES:
ISAÍAS, JEREMÍAS, EZEQUIEL, DANIEL.
I. INTRODUCCIÓN
1. ¿Qué son los profetas? Las palabras hebraicas que la Biblia usa para llamar a los profetas son: Nabi, Hozé, Zoé (vidente). La más frecuente es Nabi: el que habla con vehemencia, bajo el influjo de una fuerza superior, un inspirado.
La palabra profeta es griega y significa: “Hablar en nombre de...”. Por tanto, el nombre profeta indica claramente la misión de estos hombres: el profeta es el que habla en nombre de Yavhé; es su voz viva en medio del pueblo, para recordar las promesas entre Dios y su pueblo, para enderezar y corregir. Por tanto, tiene doble finalidad; ANUNCIAR Y DENUNCIAR.
En la Biblia también los profetas son llamados como: guardianes del pueblo, centinelas de Yavhé. Son hombres de fuerte personalidad y espiritualidad, intermediarios, siervos de Yavhé. Son hombres que, bajo el impulso de Dios, comprenden lo que está sucediendo y transmiten al pueblo un continuo llamado a la conversión, y su misión es discernir la voluntad de Dios sobre el presente del pueblo, para proyectarlo a un futuro de esperanza y de salvación.
2. ¿Cómo nació el profetismo? En el plan de salvación, Dios siempre ha llamado a algunas personas, a quienes envió a su pueblo. Sin embargo, cuando hablamos de profetas nos referimos a aquellos que dejaron escritos su pensamiento y sus profecías, y constan en el Canon bíblico.
3. ¿Cuáles son las enseñanzas principales de los profetas? Recordarles la Alianza; reprocharles la infidelidad y las consecuencias de esa infidelidad, si no se convierten: juicio y condena; la restauración, como esperanza; el resto; el Mesianismo; la perspectiva escatológica, es decir, la proyección de las promesas proféticas más allá del tiempo.
4. ¿Qué características tienen los profetas? Un llamado de Dios, esa llamada reviste al profeta de una misión: ser la voz de Dios; esa llamada nace siempre en una experiencia fuerte de Dios; la misión trae consigo contrariedades y cruces, pero el Señor les protege y les ayuda.
5. ¿Cuántos son los profetas? Son cuatro mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel; y trece menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías, Malaquías y Baruc.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer a los profetas mayores.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Tomar conciencia de que por ser bautizados, también nosotros somos profetas, participamos del carácter profético de Cristo. De ahí la urgencia de salir a evangelizar nuestro mundo.
IV. TESIS: Los libros proféticos son un género de libros “ardientes” e “inflamados”, que pintan la lucha por la fidelidad a Dios por parte de un pueblo que una y otra vez es sorprendido con las manos en la masa de su pecado y de su fracaso. Los profetas se convierten así en los grandes incitadores del pueblo de Dios, los que mantienen la fidelidad a la Alianza, los creadores de la esperanza en el futuro. Son hombres inspirados que se adelantan a su tiempo y van creando, poco a poco, nuevas relaciones entre el Dios vivo e Israel, el pueblo escogido.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autor y fecha
a) Isaías: Vivió en el siglo VIII a.C. unos años antes del destierro. Es el profeta mesiánico, cuya palabra golpea y consuela. Le tocó vivir la tiranía de Asiria que conquistó, primero, el norte de Palestina, y luego, Jerusalén. Es un profeta de ciudad y participaba activamente en los asuntos de la clase dirigente. Interviene enérgicamente contra la corrupción de Judá y Jerusalén. El libro del profeta Isaías ha sido escrito por varios profetas, discípulos de Isaías.
b) Jeremías: Vivió en el siglo VII a.C. Profeta muy delicado, dotado de gran sensibilidad; tímido y emotivo. En el pugnan la necesidad de paz y ternura con la dureza del mensaje que tiene que anunciar, porque vivió momentos terribles para su pueblo: el período de la humillación y del exilio. Dos yugos uncían al pueblo: Asiria y Egipto. ¿Cómo sacudirse este yugo?
c) Ezequiel: Vivió en el siglo VII a.C. Es el profeta del cautiverio, del exilio a Babilonia, a donde fue deportado. En su libro, lleno de esperanza y de consejos, busca tener viva la fe del pueblo. Pero es un profeta de personalidad compleja. Jerusalén estaba en poder de Babilonia. Y fue aquí donde fue llamado por Dios para que llegara a ser “bandera y centinela” para la “casa rebelde” de Israel (cap. 1, 2 y 3). Su misión se desarrolla toda en el exilio, entre los desterrados. Es propenso al abatimiento, a visiones raras, para nosotros. Pertenece a la casta sacerdotal o levita. Impulsor del culto, los ritos y el anhelo de santidad.
d) Daniel: Vivió en el siglo VIII, pero el libro se escribió alrededor del siglo II a.C., después del exilio. Es de carácter totalmente distinto a los anteriores. La primera parte de su obra consta de narraciones en el período de Babilonia; la segunda trata de visiones en las que se presentan las grandes fuerzas impulsoras de la historia.
2. Características literarias
Los profetas como “hombres de la Palabra” usan muchos géneros literarios para transmitir el mensaje de Dios; los principales son éstos:
a) Los relatos: relatos de su vocación, hechos de la historia de su pueblo para evidenciar la presencia de Dios dentro de la historia.
b) Oráculos: son una declaración solemne hecha en nombre de Dios. Los oráculos pueden ser: de juicio, donde se da el juicio de Dios contra una persona o un pueblo; oráculos de felicidad, que son promesas de salvación.
c) Acciones simbólicas: no son palabras, sino hechos, que luego explican al pueblo.
d) Parábolas: que son comparaciones.
Ahora veamos las características literarias en estos profetas:
a) Isaías: es un hombre con una cultura muy profunda, rica y erudita. Su estilo es considerado de lo más puro y clásico. Usa el recurso de los oráculos.
b) Jeremías: su estilo es menos imaginativo que el de Isaías, pero tiene gran expresividad y fuerza interna. Es un estilo hondo, profundo, sensible, muy vívido. Cuenta sus luchas, dudas y gritos angustiosos. Casi es un retrato de su propia vida. Usa imágenes sugestivas como el yugo roto, la viña, etc. Usa también el recurso de acciones simbólicas y visiones que tienen este esquema: el mandato de Dios, la ejecución del profeta y el discurso que explica el significado de la acción simbólica. Cf. Je 18, 1-12.
c) Ezequiel: es un hombre fuertemente dotado, por influjo de la literatura oriental de Babilonia, de vivísima fantasía e imaginación, un místico como Teresa de Ávila o Francisco de Asís. Usa visiones, en las que actúa y participa; acciones simbólicas, algunas extrañas. Usa el género apocalíptico, enigmático, con narraciones, oráculos y visiones. Las narraciones son casi todas en primera persona, lo que da un fuerte temple autobiográfico a cada página. Por la unidad, sistematicidad y coherencia de la estructura del texto, podemos llamar a Ezequiel el primer dogmático del Antiguo Testamento.
d) Daniel: es el único libro que nos ha llegado escrito en las tres lenguas bíblicas: hebreo, arameo y griego. Emplea el relato ejemplar inventado con un lección moral y el género apocalíptico, lleno de alegorías, visiones, imágenes extrañas y grandiosas. Los personajes y las naciones se transforman en bestias u otros seres fantásticos; los años y los números son tratados de una manera simbólica, el tiempo presente y el futuro se mezclan para dar una visión sintética de la historia humana.
3. División y contenido temático
a) Isaías: Comprende 66 capítulos. Se divide en tres grandes partes:
- Proto-Isaías (primer Isaías): cap. 1-39. El más importante y aquí se contienen los oráculos y las promesas mesiánicas del Enmanuel.
- Deutero-Isaías (segundo Isaías): cap. 40-55. Es llamado el libro de la Consolación, por la liberación a través del sufrimiento del Mesías.
- Trito-Isaías (tercer Isaías): cap. 56-66. El profeta anima a su pueblo a la fidelidad y al culto de Yavhé.
b) Jeremías: El tema central en torno al cual gira toda la predicación de Ezequiel es el de la “santidad de Dios”. Tres partes:
- Oráculos contra Judá y Jerusalén (cap. 1-24)
- Oráculos de salvación sobre Israel y Judá (cap. 25-45)
- Oráculos contra las naciones (cp. 46-52)
c) Ezequiel: Cinco partes:
- Vocación y misión del profeta (cap. 1-3)
- Oráculos de condenación contra Jerusalén (cap. 4-24)
- Oráculos contra las naciones (cap. 25-32)
- Mensaje de esperanza (cap. 33-39)
- Visión sobre el templo y la tierra (cap. 40-48)
d) Daniel: Daniel tuvo la misión de consolar a su pueblo con un mensaje de confiada esperanza. Estructura:
- Historia de Daniel (cap. 1-6).
- Visiones de Daniel (cap. 7-12).
- Relatos griegos (cap. 13-14): son deuterocanónicos.
4. Contenido teológico y espiritual
a) Isaías:
- Denuncia social y política: denuncia a la clase dominante por su lujo y su orgullo, por su codicia y sus injusticias a costa de los pobres. Y lo hace para provocar un cambio de conducta, una conversión, para que todos se encuentren con Dios. Cf. Leáse: Is cap. 1; 3; 5; 10.
- Dios Glorioso, fuerte y omnipotente: esta fuerza y poder divinos se manifiestan a través de la historia nacional o internacional. Cf. Léase: Is cap. 28; 29; 31.
- La conciencia de miseria y de pecado del pueblo: resalta las miserias humanas para provocar la conversión: la vanidad de las mujeres, la indiferencia religiosa, la confianza en el dinero y riquezas, orgullo y autosuficiencia. Cf. Léase: Is 3, 16; 5, 19; 22, 9; 30, 1; 2, 6; 5, 8-24.
- Mesianismo real: Nacerá el Mesías, de entre ese RESTO de Israel pobre, humilde y justo. Será Enmanuel, el heredero de las promesas hechas a David, Rey pacífico, portador de gran paz y alegría en el pueblo; pero también, Siervo de Yavhé que debe sufrir por la salvación de su pueblo. Cf. Léase: Is 4, 2-3; 8,8; cap. 7, 9 y 11; cap. 42, 49-53.
b) Jeremías:
- Arrancar y derribar: la infidelidad a Dios, el culto falso, exterior y vacío. Cf. Jer 2; 7; 13, 31-34.
- Edificar y plantar: exhortación a la fidelidad, a la esperanza mesiánica, a una religión interior sellada en el corazón del hombre. Cf. Jer cap. 30 y 31; 23, 5-6; 3, 14-25.
- Amor de Dios: Jeremías es el cantor enamorado de su Dios: un Dios personal, que dialoga con el corazón de la persona y con el pueblo. La imagen que utiliza el profeta es la del noviazgo y amor conyugal. Cf. Jer 2, 2; 3, 4; 31, 3-4. Es un claro mensaje que prefigurará la presencia de Cristo Eucaristía. Cf. Jer 31, 31-34; 32, 40.
- Una religión y un culto interior, del Espíritu y del corazón: mensaje de interioridad. La verdadera circuncisión es la del corazón (4, 4). Cf. Jer 31 y 32.
- La oración: Jeremías, pregonero de la vida interior, es también hombre profundo de oración. Cf. Jer 20, 7-13.
c) Ezequiel: su mensaje gira en torno a la Gloria y Santidad de Dios.
- Visión de la divinidad y el concepto de Dios: ningún otro libro nos da una visión tan sublime de la majestad de Dios. Dios es el Santo, el Trascendente. El pecado es traicionar la Santidad de Dios.
- El pecado de Israel y el castigo: todos los pecados son ofensas contra la santidad de Dios y contra su Gloria. Estos son los pecados que echa en cara Ezequiel: profanación del culto y del santuario (Ez 5, 11), la idolatría (6,6: 14, 3ss. Cap. 20), la infidelidad a Dios confiando en alianzas políticas (16 y 23), las culpas de los malos jefes y falsos profetas (22, 6; 17; 21; 30; 12; 13). Hace tres alegorías: la novia infiel (cap. 16), de las dos hermanas (cap. 23) y un resumen de la historia de Israel (cap. 20).
- El castigo purificador: por culpa de los pecados.
- Retribución colectiva e individual: Ezequiel, sin renunciar al principio de la solidaridad , es el primero de los profetas que habla del problema de la responsabilidad personal por el pecado. La retribución, premio o castigo, está en relación con la conducta de cada uno (cf. Ez 18).
- Promesa de la restauración: es también profeta de esperanza. Predica la esperanza en el regreso (cf. Ez 36; 37; 39). La figura del Mesías no será un rey, sino un sacerdote-pastor (cf. 21, 17; 22, 6; 26, 16; 27, 21; 45, 46). La misión del Salvador es esencialmente sagrada, cultual, de “santidad”.
d) Daniel:
- Dios: es el dueño de toda la historia y su sabiduría es mayor que toda sabiduría y poderes humanos.
- Visión teológica de la historia: los reinos de este mundo surgen, crecen y se acaban; mientras que el Reino de Dios sigue firme y vendrá con el Hijo del hombre. Esto era de gran consuelo para sus compatriotas. Cf. Dan 2, 44; 8, 19-25; 7, 9-14.
- Mesianismo: este Mesías que profetiza Daniel es más espiritual. Jesús se apropió este título de “Hijo del hombre” con estas connotaciones: de origen divino y al mismo tiempo humilde “siervo de Yavhé”. Cf. Dan 7.
- Oración humilde y contrita: Daniel se solidariza con el pecado de su pueblo, expía con ayuno, oración y sufrimiento. Daniel insiste que Dios ayuda al justo y humilde que observa la Ley y lo libera de todos los males. Cf. Dan 9; 6; 13.
- Papel de los ángeles: son ministros de Dios; y a través de ellos revela su voluntad a los hombres. También ayudan y consuelan a los hombres. Cf. Dan 7. 10; 3, 91-92; 6, 23; 8, 16; 9, 21-22.
- Resurrección de los muertos: en sintonía con los libros de los Macabeos, también Daniel nos hace pensar que la fe en la resurrección era ya común en el pueblo de Dios desde el siglo II a.C. Cf. Dan 12, 12.
VI. CONCLUSIÓN: Los profetas tienen su autoridad, como llamados y enviados de Dios. Tienen una finalidad concreta: que se cumpla la Alianza entre Dios e Israel en toda su dimensión social, religiosa y política. El procedimiento o medio que emplean es la denuncia de la infidelidad y la exhortación a la conversión. Y el soporte que emplean es el oráculo en sus diversas formas.
VII. ORACIÓN: Gracias, Señor, por haberme hablado a través de tus profetas. Que esté atento a su voz y obediente a cuanto me dicen. Pon en mi boca tus palabras para que también yo pueda ejercer mi misión de bautizado, como profeta, llevando tu palabra por todas partes, con valentía y sin miedo. Amén.
Capítulo Décimosexto
Profetas Menores: Amós, Oseas, Miqueas, Sofonías, Nahúm, Habacuc, Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel, Jonás, Baruc
17a sesión.
Los trece Profetas Menores
Amós, Oseas, Miqueas, Sofonías, Nahúm, Habacuc, Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel, Jonás, Baruc.LOS TRECE PROFETAS MENORES: AMÓS, OSEAS, MIQUEAS, SOFONÍAS, NAHUM, HABACUC, AGEO, ZACARÍAS, MALAQUÍAS, ABDÍAS, JOEL, JONÁS Y BARUC
I. INTRODUCCIÓN
Amós, Oseas y Miqueas, contemporáneos de Isaías, anuncian la invasión asiria, como llamada de atención de Yahveh para que se restaure la Alianza. Sofonías, Nahum y Habacuc viven los años del final del dominio asirio y la ascensión del imperio babilónico, lo que debe llevar a una restauración nacional y a una reforma religiosa. Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías y Joel proclaman la euforia nacionalista, la restauración de las instituciones y la reconstrucción del templo tras el destierro babilónico. Baruc era el nombre del secretario de Jeremías en cuyo libro es manifiesto el interés por los exiliados. Por último, el libro de Jonás es una historia novelada o parábola, que proclama una apertura de la Alianza a todos los hombres, incluso a los paganos.
1. Ambiente histórico del siglo VIII (Amós, Oseas y Miqueas): período de prosperidad y riqueza en el Reino de Israel. Sin embargo, las riquezas se encuentran en manos de unos pocos, hay abusos e injusticias sociales.
2. Ambiente histórico del siglo VII (Sofonías, Nahúm, Habacuc): Los asirios, egipcios y caldeos luchaban por tener la hegemonía del medio Oriente. Palestina caía en manos del primero que invadiese. El mal gobierno de los reyes de Judea atrajo sobre la nación la derrota, que se hizo definitiva con el asedio de Jerusalén en el año 587 a.C. y la deportación del Pueblo de Dios a Babilonia.
3. Ambiente histórico del siglo VI al siglo III: (Ageo, Zacarías, Malaquías, Abdías, Joel, Jonás, Baruc). Después del imperio de Babilonia, vino el imperio persa, que sujetó a Babilonia y ensanchó su imperio, durante dos siglos. Ciro es el primero de sus jefes. Fue Ciro el que permitió a la cautivos de Babilonia volver a su patria. A Ciro le sucedió su hijo Cambises, tirano cruel, caprichoso y enfermo que se ganó el odio del pueblo y fue asesinado. Le sucedió Darío, que puso paz en todo el imperio. Durante el imperio de los persas, el Pueblo de Dios vuelve a su patria y se estabiliza en Palestina, ocupándose especialmente en la reconstrucción del templo y en la restauración de la fe de los padres, predicada por Esdras y Nehemías. Esta tarea fue facilitada por la política religiosa de los Persas, muy liberal y respetuosa de las creencias de los varios pueblos dominados.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer a los profetas menores.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Tomar conciencia de que por ser bautizados, también nosotros somos profetas y participamos del carácter profético de Cristo
IV. TESIS: Los libros proféticos son un género de libros “ardientes” e “inflamados”, que narran la lucha por la fidelidad a Dios por parte de un pueblo que una y otra vez es sorprendido con las manos en la masa de su pecado y de su fracaso. Los profetas se convierten así en los grandes incitadores del pueblo de Dios, los que mantienen la fidelidad a la Alianza, los creadores de la esperanza en el futuro. Son hombres inspirados que se adelantan a su tiempo y van creando, poco a poco, nuevas relaciones entre el Dios vivo e Israel, pueblo escogido.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
1. Autor y fecha
a) Amós: es el profeta de la justicia social. Era pastor nómada, apreciaba la naturaleza. Dios lo llama y lo envía al Norte para profetizar. No fue muy aceptado, pero Amós defiende su vocación y su misión profética, castigando con sus oráculos las injusticias y la explotación.
b) Oseas: es el profeta engañado por su esposa, a la que, a pesar de su infidelidad, no dejó de amar. Su vocación divina está vinculada con su triste experiencia matrimonial, descubriendo en ello un significado profético y simbólico. Hombre muy sensible, que nos recuerda a Jeremías. Es sumamente delicado y sensible al amor conyugal, al cariño hacia los hijos y compasivo con los animales.
c) Miqueas: es el profeta del Juicio de Dios y defensor de los oprimidos y explotados, imitando a Amós. En cada palabra suya se adivina la profunda crisis social de su pueblo. Hombre de campo. En un solo versículo (6, 8) resume toda la predicación de sus contemporáneos: justicia (Amós), amor (Oseas), humildad (Isaías).
d) Sofonías: “aquel que Yavhé ha protegido”, predicó en Jerusalén, durante el reinado del inepto rey Josías. Nos da a conocer el estado de Jerusalén antes de la reforma religiosa: sus idolatrías, las costumbres extranjeras y paganas, el falso profetismo, las violencias e injusticias. Nos hace conocer también los sentimientos de los creyentes que aceptaron con entusiasmo y vivieron la reforma de Josías.
e) Nahúm: Sabemos poco de este profeta. Nahúm, “aquel que Yavhé ha consolado”, predicó en Judá. El tema de su predicación es la caída de la ciudad de Nínive. Sin embargo, esta ciudad es tal vez el símbolo de todo pueblo o ciudad que se opone a los planes de Dios.
f) Habacuc: poco sabemos también de este profeta. Predicó cuando Nabucodonosor, rey de los caldeos, con capital en Babilonia, iniciaba su dominio sobre las naciones vecinas de Asia Menor y sobre el pueblo de Israel. Es un profeta inserto en la problemática de su tiempo: opresión, injusticias, atropellos.
g) Abdías: casi nada sabemos de este profeta. Cooperó con su palabra en la misión de la restauración. Es llamado, por lo mismo, profeta cultual, por su interés en establecer el culto a Yavhé, retornando a la fidelidad a la ley del Deuteronomio.
h) Ageo: es el predicador de la Gloria del nuevo templo restaurado. Aparece como un rígido fustigador del pueblo, que se preocupa más en su interés y en sus cosas terrenas, que en el culto y en el templo.
i) Zacarías: participó activamente en la restauración del Pueblo de Dios y del templo.
j) Joel: No sabemos nada de la vida de este profeta. Parece influenciado por los profetas Malaquías y Abdías.
k) Malaquías: significa “mi mensajero”. Le tocó vivir una época de gran escepticismo, pues no se habían cumplido las esperanzas suscitadas por Ageo y Zacarías para la reconstrucción del templo. El desánimo se había apoderado del pueblo y renacían los antiguos pecados en el culto y en la vida. La reacción de Malaquías es vigorosa.
l) Jonás: un desconocido profeta del post-exilio escribe su vocación y el mensaje que debe anunciar: Jonás tendrá que ir a Nínive, la gran ciudad y predicar contra ella, su destrucción a los 40 días.
m) Baruc: en hebreo significa “bendito”. Era el nombre del secretario de Jeremías, en cuyo libro es manifiesto el interés por los exiliados. Algunas veces Baruc leyó personalmente en público un presunto libro de Jeremías. No es, pues, extraño que su nombre encabece este libro que presenta a la comunidad de los desterrados en Babilonia con los ojos puestos en Jerusalén.
2. Características literarias
a) Amós: El estilo de la palabra de Amós es concreto, pintoresco, directo y vigoroso. Habla a través de imágenes tomadas de la vida campesina. Usa frecuentes diálogos con el pueblo.
b) Oseas: Un hombre con vasta cultura histórica y religiosa. Habla con soltura y conoce bien el campo, del que toma sus imágenes poéticas para enseñanzas. Escribe con gran emoción, bajo la intensidad afectiva de su experiencia de vida.
c) Miqueas: Hombre también de campo. Su predicación es sencilla, directa y vehemente. Usa el recurso del oráculo, iniciando así: “Escucha...Estén atentos”, dando más solemnidad y fuerza a su mensaje. En el estilo se emparenta con Amós y Oseas por su frescura y sencillez, apasionamiento y crudeza. Sin embargo, la utilización frecuente de los juegos de palabras hacen a veces difícil la comprensión del texto.
d) Sofonías: es un libro corto, escrito con un estilo directo y concreto, y sus profecías se pueden acercar por sus temas y su estilo a las de Amós. Mira los problemas prácticos sin grandes pretensiones teológicas, denunciando con fuerza los pecados contra Dios y contra el prójimo, que están haciendo la situación insostenible y van a provocar la irrupción del día del Señor.
e) Nahúm: se nota un estilo apasionado y nacionalista. Usa la invectiva fuerte y escribe con la rabia del oprimido, sin concesión a la compasión.
f) Habacuc: Su estilo es de queja, duro. Usa el recurso de la pregunta, del desafío, de la protesta, de la maldición.
g) Abdías: Es duro en su estilo. Da rienda suelta a la indignación del profeta.
h) Ageo:
Es duro y fustigador en su estilo. Emplea el recurso estilístico de la antítesis, de la pregunta provocadora. Sus imágenes están sacadas de la vida de campo.
i) Zacarías: el libro de Zacarías no pertenece a un solo autor. La crítica dice que hay dos autores, pues se nota claramente que hay diferencias de temas, de estilo, de intereses, entre la primera y segunda parte. Es uno de los libros más difíciles de interpretar del Antiguo Testamento, pues escribe con imágenes y visiones surrealistas, que producen desconcierto. La abundancia de visiones y el recurso a la meditación de los ángeles hacen de Zacarías el precursor del género apocalíptico en la Biblia. Muchas de las profecías de Zacarías se cumplirán en Jesús de Nazaret .
j) Joel: aprovecha cualquier cosa de la vida diaria (un cesto de higos, una sequía, una olla hirviendo, una rama de almendro...) para captar el mensaje de Dios. Es vivo y vigoroso en su estilo, más propio del período pre-exílico, y parecido al de Sofonías. Es uno de los profetas-puente entre la profecía y la apocalíptica.
k) Malaquías: uso del diálogo: el profeta hace una afirmación, los oyentes objetan o niegan la afirmación del profeta y éste vuelve a justificar la afirmación inicial y saca sus consecuencias. Nuestro profeta anónimo queriendo responder a los porqués de la gente desanimada, hace ver el contraste entre la vida del presente y la antigua Ley del deuteronomio, la Ley de Dios.
l) Jonás: estamos ante una narración didáctica, un midrash, con intención de enseñar una verdad. Es una obra de ficción de carácter parabólico, con finalidad pedagógico-didáctica. No es, pues, una colección de oráculos proféticos ni tampoco un relato de carácter histórico, sino una narración dramatizada, muy afín a algunas parábolas evangélicas, por ejemplo, la del hijo pródigo (lc 15 15, 11-32) y la de los trabajadores de la viña (cf. Mt 20, 1-16).
m) Baruc: Su texto original se ha perdido, pero nos ha llegado en la versión griega de los Setenta, cuyos autores, judíos, lo admitían por lo tanto, como auténtico y canónico. Usa amonestaciones y palabras de consuelo. El vocabulario y ciertos giros sintácticos permiten suponer una mentalidad semítica en el origen de todo el libro. Incluso se ha pensado en un original hebreo extraviado, exigido por el supuesto uso litúrgico de este libro.
3. División y contenido temático
a) Amós: Son nueve capítulos. Se pueden distinguir estas partes:
- Oráculos contra las naciones (1-2): reprocha el apartarse de la moral universal y de las reglas de la vida humana.
- Palabras contra Israel (3-6): condena el lujo, la vanidad de las mujeres, el falso culto, el alejamiento de Dios y su Alianza y habla del “día de Yavé”.
- Visiones simbólicas (7-9): describe y condena las injusticias del pueblo y la explotación de los pobres.
b) Oseas: Son catorce capítulos. Se pueden distinguir dos partes:
- Vida conyugal de Oseas y su iniciación profética (1-3): a través de su historia del matrimonio fracasado y de su amor renovado a la mujer infiel, Oseas anuncia con profunda emoción el amor personal y fiel de Dios por su pueblo, aunque éste haya sido infiel a la Alianza y se haya “prostituido”, olvidando el pacto “matrimonial” con Yavé.
- Reproches, amenazas e invitaciones a la conversión (4-14)
c) Miqueas: Son siete capítulos, divididos así:
- Oráculos imprecatorios, de denuncia y amenazas (1-3): denuncia la explotación de los pobres, el culto exterior sin alma y vacío, la venalidad de los jefes y falsos profetas.
- Oráculos de promesas y esperanza (4-5): en la venida mesiánica. Es suya la famosa profecía del nacimiento de Jesús en Belén de Efrata (5, 1-4).
- Oráculos imprecatorios (6-7): dos partes entran en litigio: Dios y el pueblo. Dios echa en cara a su pueblo la poca correspondencia a tanta gracia divina.
- Oráculos de promesa y esperanza (7): El pueblo reconoce su pecado y Dios le da esperanza de una próxima liberación.
d) Sofonías: Son tres capítulos, divididos así:
- El día de Yavé sobre Judá y Jerusalén (1)
- El día de Yavé sobre las naciones (2)
- Nuevas amenazas a Jerusalén (3, 1-8)
- Promesas del Resto de Israel (3, 11-20)
e) Nahúm: Son tres capítulos y toca un solo tema: la ruina de Nínive.
f) Habacuc: Son tres capítulos y toca un solo tema: el problema de la justicia divina frente a las naciones.
g) Abdías: tiene solamente 21 versículos. Dividido en dos partes:
- Castigo a los Edomitas (1-14).
- Restauración de Israel en el día de Yavé (15-21)
h) Ageo: su predicación gira en torno a dos temas:
- La restauración del templo,
- La gloria futura del pueblo fiel (era escatológica)
i) Zacarías:
- Reconstrucción del templo (1, 16), por obra del Espíritu de Dios (1, 16-17; 4, 6-10) y la actividad de Zorobabel (3, 8; 4, 1).
- Nuevo mundo futuro, tema principal de sus visiones. Al castigo de los enemigos seguirá la restauración gloriosa.
- La salvación o condenación de los pueblos paganos (9, 1-8; 14, 16-21).
- El Mesías, Rey humilde, Buen Pastor, Siervo de Yavé (9, 9-10; 11, 4-17; 12, 10-13; 13, 7-9).
- Guerras y victorias de Israel (9, 11; 10, 3-11; 12, 1-9; 14, 1-15).
- La idolatría y los falsos pastores y profetas (10, 211; 13, 2-6).
j) Joel:
- El día de Yavé en donde Israel reconocerá el castigo de Dios, se arrepentirá y florecerá de nuevo (2, 19-27). Es el día apocalíptico de Yavé (1, 15), día terrible y anticipación de una era de salvación para su pueblo (2, 18-26).
- Este día exige la conversión interior y profunda (2, 12-17)
- Efusión del Espíritu, que supera toda barrera de sexo, edad y clase social (3, 1-5).
k) Malaquías: aborda unos seis temas y problemas morales de su tiempo:
- El amor de Dios (cap. 1, 2-5)
- La justicia divina (cap. 2, 17ss)
- La retribución divina (cap. 2, 17; 3, 13-21)
- Las ofrendas (cap 1, 7-14)
- Los matrimonios mixtos y divorcios (cap. 2, 10-16)
- Los diezmos (cap. 3, 6-12)
l) Jonás: Estos son sus temas:
- Jonás se niega a ir a Nínive (1)
- Jonás en el vientre del pez (2)
- Conversión y perdón de Nínive (3)
- Jonás se enfada porque Dios perdona a Nínive (4)
m) Baruc: Sus temas son:
- Una introducción que pretende fijar las circunstancias históricas (1)
- Oración penitencial (1-3)
- Elogio de la sabiduría (3-4)
- Oráculo de restauración (4-5)
4. Contenido teológico y espiritual
Fin de estos libros proféticos: una vez más, anunciar la salvación y la venida del Mesías, y denunciar cuanto se opone a la Ley de Dios, sobre todo, las injusticias y atropellos contra los pobres y necesitados. También presentan el día del Juicio con seriedad, para que todos se conviertan y cambien de vida.
a) Amós:
- Dios es pródigo en sus dones, pero justo y exigente (4, 1-13).
- Hay que cumplir la Alianza.
- Sólo un cambio radical de vida puede salvar a la nación.
- Los pecados están en contraste con la bondad de Dios (5, 10-13; 8, 1-14).
- El día de Yavhé será terrible (5, 14-24).
- Habrá un resto, compuesto por justos y una restauración nacional en torno a un descendiente de David (5, 15).
b) Oseas:
- Dios es fiel y misericordioso, a pesar de nuestras infidelidades. Dios viene presentado como Padre y como Esposo; pero también sabe castigar para corregir a su pueblo e invitarle a la conversión (cf. Leer 2, 18-25; 6, 1-6).
- La Alianza de Dios con nosotros es un pacto de amor.
- Nos invita a la esperanza, pues a pesar de nuestra infidelidad, Dios nos da una nueva oportunidad (cf. Leer 11, 1-11).
c) Miqueas:
- Dios es Juez y amonesta, procesa y condena el pecado y la explotación del pueblo y de los jefes; sobre todo: la opresión de los ricos con los pobres (2, 1-11), las injusticias y falsedad de los jefes y de los falsos profetas (3, 1-12). Pero también es un Dios que siente dolor por la ingratitud del pueblo (6, 1-8).
- Nos invita a la esperanza mesiánica (4, 1-5), gracias a la cual reinará la paz y la justicia. Se parece mucho en esto a Isaías en los capítulos 9 y 11.
- Habla del Resto de Israel, un pequeño grupo de fieles a Yavé que restaurarán con fuerza de león la justicia divina y la prosperidad del pueblo (5, 6-8).
d) Sofonías:
- Denuncia las culpas de su pueblo y de la sociedad, sintetizándolas en un único pecado: el orgullo (cf. 1, 16; 2, 10; 3, 11). De este pecado brotan los demás: idolatría, injusticias y males sociales.
- El día de Yavé en Sofonías adquiere dimensión cósmica, universal.
- Sólo un “Resto de Israel”, humilde y pobre, podrá salvarse, por haber buscado a Dios en la justicia y humildad, por haber puesto toda su confianza sólo en el Señor.
e) Nahúm:
- El Dios que presenta Nahúm es duro, parece que ha dejado a un lado la compasión hacia el pueblo pecador. Lo presenta lleno de ira que aniquila esa ciudad opresora. Es un Dios que controla la historia y no soporta la opresión. Por eso, lanza amenazas sobre la ciudad opresora y enemiga, implorando la justicia de Dios y la realización de sus promesas.
- Si sitúa en la óptica del oprimido, y ve en la justicia y la fidelidad de Dios la razón del castigo del opresor.
- Dios, y no los asirios, es el Señor de la historia; él puede utilizar a las naciones para sus propios designios, y es el único que controla la historia y no soporta la opresión.
f) Habacuc:
- Presenta también un Dios que debe desplegar su justicia contra la opresión.
- El justo vivirá de la fe, tema que desarrollará san Pablo, y debe ir por el camino de la fidelidad y de la confianza en la bondad y justicia de Dios, que es soberano de la historia, y no hará faltar su justicia y salvación al que es justo y humilde.
g) Abdías:
- Los israelitas que regresaron del exilio son ese “Resto de Israel” que construirá el nuevo culto de Yavé.
- El Reino de Dios, escatológico y espiritual, no tendrá un carácter regal o de dominio, como el antiguo reino de David, sino que será un Reino basado sobre la santidad y sobre el culto.
- En el Día de Yavé, serán juzgados los enemigos de Israel.
h) Ageo:
- Dos temas: El Templo y la irrupción de la era escatológica.
- La pobreza y las malas cosechas son el resultado del letargo espiritual en que ha caído el pueblo.
- Es necesario renovar el celo de la fe, poner manos a la obra en la reconstrucción de un templo digno del Señor. Así nos bendecirá y nos salvará.
- El debilitamiento de las naciones es ya un presagio del día del Señor.
- Reviven las esperanzas mesiánicas centradas en Zorobabel.
i) Zacarías:
- Primer Zacarías (1-8): (a) preocupación por la reconstrucción del templo y el culto. (b) La escatología: estamos en un tiempo de esperanza, de tensión, de futuro, en la seguridad de la definitiva intervención de Dios. (c) Todo esto pide conversión, en su aspecto ético, pues no basta el culto por sí solo.
- Segundo Zacarías (9-14): Descripción del acontecimiento mesiánico y del mismo mesías, presentado como rey, como pastor o como siervo del Señor en la figura del traspasado.
j) Joel: Dos grandes temas:
- Exhortación a la penitencia (1-2), tras dos catástrofes históricas (plaga de langostas y ejército asolador).
- Anuncio escatológico del Día del Señor (3-4) en su doble dimensión de juicio para las naciones y salvación (efusión universal del espíritu, bienestar y paz) para Israel.
k) Malaquías:
- Recuerda el amor de Dios, puesto en duda en circunstancias de crisis, y también su justicia y la retribución (1).
- Desde el punto de vista práctico insiste en las ofrendas, matrimonios mixtos, divorcios (2).
- El día del Señor y los diezmos (3).
l) Jonás:
- Una llamada al universalismo de la salvación y un himno al amor de Dios y su misericordia, que quiere salvar a todos.
- Nínive representa a todos los pueblos paganos y opresores de todos los tiempos. A ellos debe dirigirse Jonás y todo fiel para exhortarlos a la conversión y a ellos les concede Dios su perdón.
- Recuerda también a todos los “Jonás” de este mundo, con mentalidad cerrada, que esperan la destrucción de los “malos”, que su actitud es injusta porque olvidan que Dios es misericordia y perdón. Jesús se apropia a sí mismo y a su muerte y resurrección, la situación de Jonás dentro del pez (cf. Mt 12, 40).
m) Baruc:
- En la oración penitencial la comunidad litúrgica del destierro proclama que el Señor es justo, que ha sido fiel. Su pueblo, por el contrario, ha merecido el oprobio y la vergüenza por su infidelidad.
- El Señor es poderoso para rescatarlos y bueno aun cuando castiga; no desoye los gemidos del oprimido que reconoce su pecado. El Señor responde mostrando en la sabiduría el verdadero camino de la paz, que él ha reservado a su pueblo.
- El oráculo de restauración comienza con un lamento de Jerusalén, que se ha quedado sin hijos. El Señor la consolará, devolviéndole la alegría y el esplendor.
VI. CONCLUSIÓN: El profeta vive profundamente y sobre la propia piel la historia y la suerte de su pueblo, se encarna en su tiempo y como centinela lanza sus oráculos, unas veces condenando, otras consolando, pero siempre interpretando los hechos a la luz de Dios y de sus promesas.
VII. ORACIÓN: Señor, gracias por habernos mandado a los profetas, que hablaron en tu nombre. Seguiste una pedagogía maravillosa, acoplada a nuestro entender. Te pedimos perdón por las veces que hicimos oídos sordos a la voz de estos profetas. Y concédenos ser también nosotros, en tu Iglesia, profetas que sepamos anunciar tu mensaje de salvación a todos aquellos que pasen por nuestro camino; sobre todo, anunciando con nuestro ejemplo de vida fiel a tu santa Ley. Amén.
Capítulo Decimoséptimo
Libros Poéticos: Salmos, Cantar de los Cantares, Lamentaciones
18a. sesión.
Libros Poéticos
Salmos, Cantar de los Cantares, Lamentaciones.LIBROS POÉTICOS: SALMOS, CANTAR DE LOS CANTARES, LAMENTACIONES
I. INTRODUCCIÓN
No podemos caminar en la vida sin oración, sin amor y sin dolor. La oración da a la vida el oxígeno; el amor, el motivo para seguir caminando; y el dolor, acrisola el amor y nos lanza a la oración.
No podían faltar estos libros poéticos en la Biblia, pues Dios es Belleza y Poesía. ¿Quién más hermoso que Dios? Él es el autor y creador de toda belleza esparcida en el mundo. Cada belleza que vemos nos debería llevar a elevar el pensamiento a Dios y a orar. Al mismo tiempo, cada belleza que vemos deberíamos amarla en Dios y por Dios. Y finalmente, muchas de esas bellezas nos causarán sufrimiento, que es la prueba del verdadero amor.
Adentrémonos a estos libros con las rodillas humildes para rezar, con el corazón limpio para amar y con las lágrimas del alma para poder ver más profundamente la hondura de la vida y comprender mejor a Dios.
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Repasar los libros poéticos de la Biblia.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Valorar en mi vida la oración, sirviéndome de los Salmos; abrirme el amor de Dios a mi alma, a pesar de las dificultades de cada día y aprovechar el sufrimiento para purificarme.
IV. TESIS: Estos libros son por excelencia los libros poéticos de la Biblia. Ninguno de los tres nació como tal. Se formaron progresivamente: primero en la tradición oral, después se fueron poniendo por escrito, y son fruto, finalmente, de una laboriosa actividad de recopilación. Con los Salmos rezo, en el Cantar de los Cantares aprendo el amor y en Lamentaciones lloro mis pecados.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
A) SALMOS
1. Autor y fecha
En un inicio los salmos tuvieron un autor individual, pero luego pasaron a ser propiedad de la comunidad que oraba y cantaba con ellos y los adaptaron a su situación, hasta llegar a la redacción canónica, que son 150 salmos. Hasta llegar aquí, pasaron más o menos 700 años.
La mitad de los salmos, unos 73, dicen que son de David; otros dicen, de Salomón, de Asaf, de los hijos de Coré. Pero no estamos seguros. Lo que sí podemos decir que el autor verdadero del Salterio es el Pueblo de Israel, esa Comunidad elegida que lleva en sus entrañas la promesa, la Alianza de Dios.
Fecha: desde el siglo III a.C. ya existían en su forma actual.
2. Características literarias
a) Los salmos son oraciones escritas en poesías, cánticos y poemas, porque la forma poética es más fácil hacerla canto, acompañado a veces por el instrumento musical litúrgico del tiempo: la lira.
b) La forma y el ritmo poético de la poesía bíblica no se basa ni en el número de sílabas, ni en la rima de los versos, sino en la sucesión de sílabas tónicas y de sílabas átonas. Ordinariamente los versículos están compuestos de dos miembros (dísticos) y a veces de tres (trísticos).
c) La poesía hebrea usa el paralelismo, procedimiento que consiste en enunciar un mismo pensamiento con dos frases de diversas palabras. El paralelismo puede ser sinónimo, cuando la segunda frase repite el significado de la primera; puede ser antitético, cuando la segunda frase completa la primera con el sentido contrario; y puede ser sintético, cuando la segunda frase continúa y aclara la idea de la primera.
Por ejemplo:
- Paralelismo sinónimo: “Rocíame con agua y seré limpio, lávame y seré blanco como nieve” ( Salmo 51, 9).
- Paralelismo antitético: “Pues conoce el Señor el camino del justo, mientras va a la perdición el camino del impío” (Salmo 1, 6).
- Paralelismo sintético: “El Señor es mi luz, ¿a quién temeré? El Señor es mi alcázar, ¿de quién he de temblar?” (Salmo 27, 1).
d) Los salmos expresan los sentimientos humanos: de alegría o tristeza, esperanza o desilusión, dolor o paz, serenidad o rebeldía, etc.
3. División y contenido temático
Son 150 salmos que dividiremos así:
a) Himnos de alabanza, de la Realeza del Señor y Cánticos de Sión.
b) Salmos individuales: de súplica, de acción de gracias y de confianza
c) Salmos colectivos: de súplica, de acción de gracias y de confianza.
d) Salmos reales.
e) Salmos didácticos.
4. Contenido teológico y espiritual
Fin del libro: el autor sagrado pretende darnos como un resumen de toda la Biblia: historia y profecía, doctrina y oración. Los salmos nos enseñan lo que hemos de pensar, sentir y querer con respecto a Dios, a los hombres y a la naturaleza, y también nos enseña la conducta que más nos conviene observar en cada circunstancia de la vida.
a) En los himnos se celebra:
- la grandeza de Dios creador y salvador que obra maravillas en la historia y en la vida del pueblo .
- la realeza de Dios, su señorío sobre el mundo y sobre su pueblo .
- la ciudad de Jerusalén, centro del culto y de la fe del pueblo .
b) En los salmos individuales el hombre expresa sus sentimientos :
- de súplica o lamentación ante situaciones adversas .
- de perdón .
- de acción de gracias .
- de confianza .
c) En los salmos colectivos es el pueblo quien expresa sus sentimientos:
- de súplica o lamentación colectiva .
- de acción de gracias .
- de confianza .
d) En los salmos reales se presenta la figura del rey como intermediario entre Dios y su pueblo. El rey es la prefiguración de Cristo como Mesías y Rey .
e) En los salmos didácticos tienen la función de enseñar, ya sea en el campo litúrgico, ya sea en las exhortaciones proféticas , ya sea repasando la historia del pueblo como una catequesis para la vida , ya sea reflexionando sobre la experiencia de vida concreta (felicidad, ley, Alianza, retribución, moral...) .
B) CANTAR DE LOS CANTARES
1. Autor y fecha
Tradicionalmente se pensaba que el Cantar de los Cantares fuera obra de Salomón. Sin embargo, la obra es de origen post-exílico, aunque contiene cánticos más antiguos, recopilados por un redactor.
Ya corrían en el ambiente de corte antiguas poesías de amor, cantadas en fiestas y bodas. Es más, desde Egipto entraba este tipo de literatura amorosa que los hebreos recogieron en su repertorio poético. Y fue un redactor inspirado, en el post-exilio, quien recopiló algunos cantos amorosos, les dio una unidad, movido por un fin teológico y espiritual, y siempre bajo la inspiración del Espíritu Santo.
Fecha: Hacia el siglo III a.C.
2. Características literarias
a) Es una colección de cánticos de gran belleza, que tienen como tema el amor apasionado de un hombre y una mujer. Es llamado Cantar de los Cantares para significar “El Cantar más hermoso, el mejor Cantar”.
b) Está escrito en un género literario llamado “poesía alegórica”. La alegoría es una comparación larga. La comparación que hay detrás de estas páginas es ésta: así como se aman el esposo y la esposa, así Dios ama a su pueblo. El Amado es Dios y la Amada es el pueblo de Israel; y en una mirada cristiana, el Amado es Cristo y la Amada es la Iglesia; y en una lectura más universal, el Amado es Dios y la Amada es la humanidad o cada persona en particular.
c) Usa estos recursos literarios: imágenes bellas, diálogos ágiles, repetición de palabras y frases, la ironía, descripciones de los encantos físicos, piropos y momentos de dramaticidad.
d) Todo el poema está lleno de fina sensibilidad poética.
e) Diversas imágenes:
- Dios es cedro, es decir, seguridad, amparo, a cuya sombra el pueblo está seguro y el alma gozosa (1,6).
- Israel es la paloma que en su debilidad corre a refugiarse en las grietas, en falsos protectores (2, 13-14).
3. División y contenido temático
El tema es el amor en todas sus expresiones físicas y espirituales. Son cinco cantares y un apéndice.
a) Primer cantar: es una escena campestre en forma de diálogo amoroso entre el Amado y la Amada.
b) Segundo cantar: la Amada dormida y el Amado en vela.
c) Tercer cantar: ensoñaciones de la Amada y los piropos del Amado.
d) Cuarto cantar: ausencia del Amado y la angustiosa búsqueda de la Amada.
e) Quinto cantar: la relación de los enamorados se estrecha y la primavera anuncia la plenitud del amor.
4. Contenido teológico y espiritual
Fin del libro: La intención del autor inspirado no se quedaba en la descripción del amor humano. Detrás de todos esos diálogos se esconde la historia de Amor entre Dios y su pueblo Israel.
a) El amor y la fidelidad de Dios. Aquí se respira el entusiasmo y la esperanza de la restauración post-exílica, cuando se esperaba una nueva unión y alianza entre Yavé y el pueblo, después de tantas crisis y dificultades. ¡Dios es Fiel! Y al mismo tiempo, el Cantar nos pone de manifiesto el amor de Dios a cada uno de nosotros.
b) Dignidad del amor humano. Detrás de este canto se esconde un himno al amor humano en todo lo que tiene de belleza y religiosidad. El amor humano procede de Dios, por lo mismo tiene que ser limpio, puro, sin egoísmos, sin intenciones torcidas.
C) LAMENTACIONES
1. Autor y fecha
Se consideró a Jeremías el autor de las Lamentaciones, pues detrás de ellas laten frases y temas de Jeremías. Pero no estamos seguros. Como en tantos libros de la Biblia, el autor de Lamentaciones ha quedado en el anonimato.
Fecha: en el siglo VI a.C. antes de la restauración (538 a.C.), como respuesta a la gran crisis que hizo tambalear los cimientos de la vida política, social y religiosa de Israel.
2. Características literarias
Usa el género de elegía o lamento. El vocabulario es como volcán, lleno de emoción y dolor.
3. División y contenido temático
Está formado por cinco cantos o elegías, en su mayoría fúnebres, con un tema central: la destrucción de Jerusalén y del templo.
a) 1 y 5: descripciones de la catástrofe.
b) 2 y 4: detalles de muerte y destrucción.
c) 3: ocupa el centro: reconocimiento de la propia culpa y afirmación de la confianza total en Dios.
También se ha dividido así:
a) 1, 2 y 4: son endechas o canciones fúnebres.
b) 3: lamentación individual.
c) 5: lamentación colectiva
4. Contenido teológico y espiritual
El autor parece preguntarse: ¿Es que ahora ha fallado el Señor? ¿No existe ya esperanza? Los profetas habían anunciado el desastre (cf. Jer 25, 9; 26, 9; 28, 14), a causa del pecado y la obstinación del pueblo (cf. Jr 22, 5). No cabe conspirar ni pedir ayuda. ¿No existe ya esperanza? Sólo cabe presentar al Señor la dolorosa realidad, aceptada como castigo, y esperar en su poder y misericordia (cf. Lm 3, 28). Pero la realidad es tan terrible que provoca el llanto. No se trata de meros desahogos sentimentales. Desde lo hondo del sufrimiento y de la angustia, saciado de sarcasmos y desprecios, el autor pone los ojos en el Señor.
El problema del dolor será siempre la piedra de escándalo de las religiones monoteístas. La confesión bíblica es sencilla y compleja a la vez: defiende siempre la bondad del Señor.
Las Lamentaciones son un canto dolorido de la fe ante la imagen del crucificado y ante los crucificados de la historia que produce nuestro pecado.
VI. CONCLUSIÓN: Acerquémonos a estos libros con fe, veneración, para encontrar a Dios en ellos. Nos ofrecen siempre su mensaje fresco y saludable. ¿Se puede vivir sin oración, sin amor y sin dolor? La oración con los salmos alimenta el amor y da fuerzas para sobrellevar el dolor.
VII. ORACIÓN: ¡Venid, cantemos jubilosos al Señor, aclamemos a la roca que nos salva! Entremos en su presencia dándole gracias, aclamándolo con cánticos (Salmo 95, 1-2). Dame a gustar de tu amor, Señor, para que tu amor me haga más llevadero mi dolor. Amén.
Capítulo Décimoctavo
Libros Sapienciales: Proverbios, Job, Eclesiastés, Eclesiástico, Sabiduría
19a. sesión.
Libros Sapienciales
Proverbios, Job, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría.PROVERBIOS, JOB, ECLESIASTÉS, ECLESIÁSTICO, SABIDURÍA
I. INTRODUCCIÓN
1. Origen y fuentes de los libros sapienciales: Como en todos los pueblos, también Israel, junto a los grandes temas de la historia de salvación, el culto, la alianza, la ley...desarrolla esa riqueza de sabiduría popular de buena conducta, costumbres, reglas del buen vivir que hacían parte de la literatura del pueblo, transmitida de padres a hijos en la familia y enriquecida por la sabiduría de los pueblos vecinos, como Egipto, Mesopotamia y Canaán.
Junto a esta sabiduría popular estaba la educación y las reglas de conducta en la corte real, el arte del buen gobernar.
Estas dos corrientes literarias: los refranes populares y las normas de conducta del buen gobierno, fueron las fuentes principales para el nacimiento de los libros sapienciales bíblicos.
3. Temas de los libros sapienciales: Después del destierro, cuando los sabios y el pueblo reflexionan sobre su historia, surgen los grandes temas de Job o Eclesiastés, en que el hombre se pone frente a los problemas de la vida, de la muerte, del sufrimiento de los buenos, la retribución del bien y el castigo para el mal, y busca dar un significado y una respuesta desde la fe en Dios.
4. Fin de los libros sapienciales: Los libros sapienciales son una profunda reflexión del hombre que iluminado por la fe en Dios, trata de dar una respuesta a todos los problemas de la vida humana: amor, dolor, muerte, gobierno, etc.
5. Autores de los libros sapienciales: Salomón fue siempre para Israel el sabio por excelencia y por eso la mayoría de estos libros fueron atribuidos a Él. Pero sólo las dos colecciones de Proverbios, capítulos 10-22 y 25-29 pueden atribuirse al período de la Monarquía. El resto de libros sapienciales son de la época después del destierro (538 a.C), obra de varios sabios que recopilaron las varias colecciones de sabiduría cortesana y popular, añadiendo de lo propio, y las atribuyeron a Salomón para dar a sus libros mayor autoridad y para asegurar que eran inspirados por Dios.
6. Los sabios: eran personas que viven y enseñan normas de conducta para bien vivir, y se cuestionan sobre los problemas que asechan la vida del hombre. En la corte eran los sabios quienes aconsejaban sobre el buen gobierno. Después del destierro, cuando desaparecieron los profetas, la dirección espiritual del pueblo corría a cargo de estos sabios.
7. La sabiduría: el concepto de sabiduría fue poco a poco purificándose con los años. En un inicio, sabio era quien tuviera oficio fijo ; el consejero del rey , la anciana astuta . Pero más tarde, sabio era quien cumplía con la religión . Sabio también era el que tenía destreza o habilidad manual , el que sabía interpretar los sueños , el que sabía salir de apuros , el que sabía gobernar y administrar o el que tenía ciencia . Por tanto, podemos resumir el concepto de sabio como aquel que posee saber teórico y saber práctico. Teórico, porque conoce la Sabiduría y la enseña; práctico, porque la vive con rectitud moral y virtud.
8. Género literario sapiencial: todos estos libros usan dos géneros literarios: el proverbio y la poesía. Así es más fácil memorizar. El proverbio o refrán es una fórmula sencilla, compuesta frecuentemente de dos versículos, con un paralelismo de ideas o de palabras
II. OBJETIVO DOCTRINAL: Repasar los libros sapienciales de la Biblia.
III. OBJETIVO VIVENCIAL: Aprender la verdadera Sabiduría que procede de Dios y está encerrada en la Sagrada Escritura.
IV. TESIS: La Sabiduría bíblica pretende aclarar, a la luz de la Alianza del Señor con su pueblo, determinados problemas que van surgiendo en la reflexión religiosa y filosófica de Israel: el destino del hombre, el sentido de su vida, el del sufrimiento, de la muerte, la retribución y, en algunos momentos, el de la trascendencia de la misma vida del hombre. Los sabios fundamentan sus reflexiones en la experiencia de cada día, en la perspectiva de la historia de Israel y, a veces, en reflexiones de otros sabios contemporáneos de dentro y fuera de Israel.
V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:
A) PROVERBIOS
1. Autor y fecha
Se atribuye al rey Salomón. Pero, como dijimos ya en otra ocasión, fue recopilación de varios autores sabios de la corte. Podemos datar la recopilación definitiva hacia el 300-200 a.C.
2. Características literarias
a) Es el libro más antiguo de la literatura sapiencial. Se presenta como una colección de dichos, máximas, enseñanzas, en forma poética, para inducir al hombre a seguir el camino del bien, de la sabiduría, y alejarse del mal. Por tanto, su intención es didáctica.
b)Son sentencias de carácter humano, profano, no religioso, a primera vista temas extraños a los temas de la historia de la salvación.
c)Son sentencias que responden a una aguda observación de la realidad y se expresan con brevedad.
d)La concisión, el ritmo y la rima facilitan la memorización.
e)Se utiliza el paralelismo: el antitético (cf. Prov 13, 9.22; 15, 29); el sinonímico (cf. Prov 21, 14; 29, 22); el progresivo (Prov 10, 26; 20, 11.20).
f)Uso de la etopeya, o descripción del carácter, rasgos o costumbres de un tipo (cf. Prov 7, 10-21; 23, 29-35).
3. División y contenido temático
Se divide en siete secciones:
a) 1-9: proverbios de Salomón.
b) 10, 1-22, 16: proverbios de Salomón (sentencias sobre la vida).
c) 22, 17-24, 22: sentencias de los sabios.
d) 24, 23-34: otras sentencias de los sabios.
e) 25-29: otros proverbios de Salomón.
f) 30: palabras de Agur.
g) 31: palabras de Lemuel.
4. Contenido teológico y espiritual
Fin del libro: trazar un tratado de felicidad para los diversos ámbitos de nuestra vida. Esta felicidad pasa por la honestidad de vida y por el respeto a Dios.
Los temas abordados en el libro de los Proverbios son múltiples y variados, pues abarcan prácticamente todos los ámbitos, situaciones y circunstancias de la vida humana. Demos algunas claves de lectura.
a) Según los sabios de Israel, existe un orden fundamental oculto en el universo, una especie de norma racional. El descubrimiento de esta norma capacitaba a los sabios para asegurar sus existencia, actuando en armonía con el orden cósmico. De lo contrario, el caos, latente y continuamente amenazador podría enseñorearse del cosmos y de la vida social. Este orden es obra de Dios. Y el sabio debe rastrear hasta encontrar a este Dios.
b) Para los sabios la vida era el bien supremo, tanto más querido cuanto que para ellos nada existía más allá de la tumba. Así se entiende la teoría de los dos caminos: el que nos lleva a una vida en plenitud o el que nos conduce a un final prematuro. Los que caminan durante su vida por el primero, son sabios; los que prefieren el segundo, son necios. No hay término medio. El camino del bien está marcado por la obediencia a los padres, el autocontrol de la lengua y de las pasiones, la generosidad. El camino del mal lleva a la destrucción y está marcado por el adulterio, la embriaguez, la pereza, la charlatanería, la injusticia e insolidaridad, la mentira.
c) Estos sabios proponían la sabiduría, basada en el temor del Señor. Sabiduría entendida como reverencia, respeto y amor hacia Dios. En este libro de los Proverbios esta sabiduría está personificada , es una creatura de Dios, la primera de sus creaturas. Sólo cuando el hombre se desposa con ella puede sentirse feliz y caminar sin miedo en la vida.
B) JOB
Kierkegaard, filósofo existencialista moderno, nos dice de este libro: “En todo el Antiguo Testamento no hay una figura a la que uno se acerque con tanta confianza, franqueza y alivio como a Job, porque en él todo es tan humano. Nadie en el mundo ha expresado como él la pasión del dolor”.
1. Autor y fecha
El autor del libro recoge un antiguo cuento, pero desarrolla una profunda reflexión sobre el sufrimiento del justo y el premio de Dios. Dicho autor vivió después del destierro, y escribió el libro alrededor de los años 500-450 a.C.
2. Características literarias
a) A pesar de la variedad y aparente dispersión, el conjunto aparece armonioso y bien logrado: prólogo y epílogo reproducen una antigua y popular narración oriental, ambientada en un contexto patriarcal.
b) Utiliza el diálogo en una especie de escenificación dramática que permite confrontar argumentos y hacer avanzar las posiciones.
c) En el libro de Job encontramos también himnos, máximas, sátiras, comparaciones, listas y enumeraciones, controversias judiciales, maldiciones, invectivas, confesiones, etc.
d) El estilo es poético, rico y variado.
3. División y contenido temático
El tema del libro es el misterio del sufrimiento del justo y el premio de Dios.
a) 1-2: Prólogo con la narración popular del santo Job
b) 3-27: tres series de diálogos donde sus amigos repiten las ideas tradicionales: Dios premia al bueno y castiga al malo. Pero Job se defiende y prueba que también los buenos sufren y se pone en las manos de Dios.
c) 28-37: Discurso del joven Elihú, que defiende la justicia de Dios, pero siguiendo las ideas tradicionales. Explica que Dios castiga a veces a quien hace el bien, porque lo hace con soberbia. Job sería uno de ellos. Job no protesta, acoge la llamada a la humildad, pero Job no era soberbio. Entonces, ¿por qué Dios lo castigó?
d) 38-42, 6: Teofanía. Entra en escena el mismo Dios para dar su respuesta. Le pone ante la vista su infinita sabiduría y su omnipotencia y le recuerda a Job su pequeñez e incapacidad para entender y juzgar la actuación de Dios creador y sabio. El verdadero sentido del dolor del justo sólo se encuentra en Dios.
e) 42, 7-17: Epílogo. Yavé le bendice con bienes y vida feliz.
4. Contenido teológico y espiritual
Fin del libro: demostrar que el sufrimiento de los justos tienen su sentido a los ojos de Dios y que Dios sabe sacar un bien de ese sufrimiento.
a) Dios: El autor demuestra que las explicaciones tradicionales sobre la retribución no eran exactas : el sufrimiento no siempre es un castigo de Dios por una mala conducta; hay muchas malas personas que andan felices y llenas de bienes. Dios puede tener sus designios misteriosos, más allá de una pura justicia distributiva. Dios es Dios y no se deja encasillar en moldes humanos.
b) Hombre: La enseñanza fundamental es esta: la sabiduría de Dios sobrepasa de largo la limitación del hombre; y nosotros, tan pequeños y frágiles, no tenemos el derecho de juzgar la acción de Dios, aún cuando parece que el sufrimiento nos agobia y no entendemos el porqué de muchas cosas en la vida. Los esfuerzos inútiles de los amigos de Job en explicar su mala suerte son el tentativo, inútil, del hombre para explicar un misterio que descansa sólo en la mente infinita, buena y sabia de Dios. La única actitud justa es la de Job: abandonarse confiado en la sabiduría de Yavé. A Job sólo le queda el consuelo de aferrarse a su inocencia, mientras va alumbrando la esperanza de un “redentor” que rescate su vida y ponga de manifiesto su inocencia. Job es todo un ejemplo y modelo de fe, de confianza, de paciencia y fuerza de voluntad, para quien sufre. No obstante, ¿puede el hombre declararse totalmente inocente frente a Dios?
c) Se vislumbra el sentido profundo del dolor y del sufrimiento: el dolor como medio de revelación divina , con valor medicinal y curativo, al tiempo que combate el orgullo del hombre.
C) ECLESIASTÉS O QOELET
1. Autor y fecha
Eclesiastés es la traducción castellana de la palabra hebrea “Qoelet”. Las dos palabras designan al autor del libro. Eclesiastés quiere decir “Predicador, maestro, el que dirige una asamblea”.
Su verdadero autor es un maestro desconocido que vivió entre los años 300-200 a.C.
2. Características literarias
a) El tema tratado, si bien es originario en su manera de desarrollo, tiene influjos de la literatura egipcia (“Diálogo de un desesperado con su alma” y el “Canto del arpista”) y mesopotámica (“Teodicea babilónica”) o a determinadas corrientes filosóficas griegas (estoicas, epicúreas y cínicas).
b) Hay sensación de un cierto desorden en los temas. Va repitiendo durante todo el libro los mismos temas.
c) Recurre a la reflexión, en tono coloquial, salpicada con citas de máximas tradicionales, que el autor rebate o distorsiona hábilmente, avanzando siempre por contrastes.
3. División y contenido temático
El libro es una reflexión filosófica sobre la vida y sus aspectos más problemáticos. El libro no es sistemático, por tanto, no podemos sacar un esquema del mismo.
4. Contenido teológico y espiritual
Fin del libro: mostrar el valor de la vida humana y el camino para adquirir la felicidad y la sabiduría.
a) Dios: ¿Qué lugar ocupa Dios en el complejo y sombrío panorama de las reflexiones de Qohélet? El autor del libro es creyente y hace continuas referencias a Dios (32 veces en 12 capítulos). Pero no es el Dios de las grandes tradiciones históricas y proféticas del Antiguo Testamento , ni el de Job o el resto de los libros sapienciales. El Dios de Qohélet es, ante todo, creador y juez. Desde esa clave el autor nos habla de las obras de Dios, inaccesibles a los hombres; de su gobierno del tiempo y de la eternidad, que el hombre no logra desentrañar; de su juicio sobre las acciones de los hombres, aunque sin perspectiva trascendente; y de los sencillos bienes que otorga, según su libre voluntad, como recompensa. Podemos añadir que en este libro falta una visión cristiana de la vida, del dolor, del placer. No obstante, el libro cierra las puertas a la esperanza de falsos paraísos en la tierra. No llega ciertamente a vislumbrar la verdad de un reino en la eternidad feliz, con Dios, pero en su desencanto radical se ve ya la premisa necesaria al camino de la revelación del Nuevo Testamento: “No tenemos aquí morada permanente, sino que vamos en busca de la futura” (Heb 13, 14). Presenta a Dios como aquel que determina todo lo que acontece y es insondable, hasta el punto que el hombre no alcanza a conocer lo que Dios ha establecido. El libro termina con una invitación: “Después de todo lo dicho, teme a Dios y observa los mandamientos, porque Dios va a tomar cuenta de todas nuestras acciones y conocerá todo lo que está oculto, sea bueno o malo” (Qohélet 12, 13-14).
b) Hombre: nada puede hacer feliz al hombre en la tierra. La única felicidad que le queda es contentarse con gozar moderadamente, frenando las ambiciones, no desear más, sin medida, a costa de la propia tranquilidad o a costa de los otros, y que tendrá que dar cuenta a Dios del uso de su ambición.
c) El diagnóstico de las realidades humanas es pesimista y desalentador: el hombre no logra en nada provecho o felicidad, porque todo es vanidad, vacío, absurdo. Muy distinto al panorama que presentó la literatura griega. La doctrina de la retribución queda en entredicho, como sucedía en algunas páginas del libro de Job. Pero esto hay que verlo dentro de la progresiva revelación de Dios al hombre, que en Jesucristo tendrá su plenitud. Por eso, este honesto inconformista, Qohélet, es una voz más en esa genial polifonía de la revelación bíblica.
D) ECLESIÁSTICO O SIRÁCIDES
1. Autor y fecha
El nombre “Eclesiástico” expresa el uso continuo que se le daba en las asambleas cultuales de los primeros siglos cristianos. El título original hebreo es “Las palabras de Simeón Ben Sirá”; de ahí viene el otro nombre que se da al libro: “Sirácides”.
Es el único libro del Antiguo Testamento que lleva la firma de su autor: Jesús, hijo de Eleazar, hijo de Sirác. Sirác fue escriba y maestro, hombre culto y acomodado. El libro fue escrito alrededor de los años 180-170 a.C. , en hebreo. El nieto de Sirác lo tradujo en griego.
2. Características literarias
a) El estilo es repetitivo, pero es capaz de mitigar la monotonía de la versificación moralizante con la combinación de lo lírico y lo didáctico.
b) Usa del aforismo proverbial o devocional.
c) Se ha notado el influjo de la civilización griega, sobre todo, a la hora de invitar a la virtud y a los valores humanos.
3. División y contenido temático
El tema es claro: cómo tener una conducta moral y correcta, en las diversas circunstancias de la vida personal, familiar y social.
a) 1-42: Elogio de la sabiduría.
b) 43-51: Sabia actuación de Yavé a través de los grandes personajes del Antiguo Testamento.
4. Contenido teológico y espiritual
Fin del libro: enseñar la sabiduría, es decir, las reglas para hallar la felicidad en la vida de amistad con Dios. De ahí que se le ha llamado “tratado de ética a lo divino”, es decir, expuesto no en forma sistemática y racional, sino con esa pedagogía sobrenatural.
a) Dios: el autor, Ben Sira, recalca el monoteísmo: El Señor es el único y solo Dios. De Él procede el bien; el destino del hombre está en sus manos. Dios es justo e imparcial: a los buenos les da cosas buenas; a los malos, malas (Eclo 39, 25). Ben Sirá enseña que esta justa retribución opera en el más acá, pues no cree, a simple vista, en un más allá. Es un Dios que todavía no se abre al universalismo de la salvación, como quedó evidenciado en el profeta Jonás.
b) Hombre: es un ser libre y adquiere la sabiduría mediante el esfuerzo. Puede elegir entre el bien y el mal; de ahí que la responsabilidad de cara al mal no puede ser atribuida a Dios. Este hombre lleva en sí el pesimismo y el optimismo. Por una parte, el pesimismo, pues fue creado del polvo y al polvo ha de volver (Eclo 33, 10; 17, 1; 40, 11); su vida es breve e inevitablemente termina en la triste existencia, en el Seol. Por otra, el optimismo, pues el hombre fue hecho a imagen de Dios; a él se le concedió el dominio sobre los animales y aves (Eclo 17, 3-4); fue equipado de inteligencia y destreza (Eclo 17, 7; 38, 6).
E) SABIDURÍA
1. Autor y fecha
Este libro se titulaba “Sabiduría de Salomón”. Pero en verdad el autor es desconocido. Se trata de un judío piadoso de lengua griega, muy conocedor sea de las tradiciones y de las Escrituras, como también de la filosofía y cultura griega. Sus continuas referencias a Egipto parecen sugerir que pertenecía a la comunidad judía de la Diáspora en Alejandría.
Se escribió en griego, hacia la mitad del primer siglo a.C. Es, pues, el último libro del Antiguo Testamento. Con él nos situamos prácticamente en los umbrales del tiempo de Jesucristo y en plena época de difusión de la lengua y la cultura griegas .
2. Características literarias
a) Influjo de la literatura griega: multiplicación de sinónimos, rebuscada adjetivación, aliteraciones, rimas, juegos de palabras y construcciones muy elaboradas.
b) Recurso al contraste, al paralelismo, comentario midrásico, alusiones e imágenes del Antiguo Testamento.
c) Desarrollo progresivo de ideas.
3. División y contenido temático
a) 1-5: Relación entre sabiduría y justicia: La suerte de los justos e injustos.
b) 6-9: excelencia de la Sabiduría.
c) 10-19: La Sabiduría en la historia de su pueblo.
4. Contenido teológico y espiritual
Fin del libro: El autor intentó robustecer la fe de sus hermanos alejandrinos que vivían en medio de paganos y estaban en peligro de abandonar su fe, deslumbrados por el brillo de las nuevas ideas de Grecia, que ofrecían sabiduría y salvación sin Dios. Por eso, el autor meditó profundamente en la Escritura, la ley y los profetas.
a) Dios: el autor trata de sintetizar dos pensamientos: el antropocentrismo de los griegos y el teocentrismo de Israel. Demuestra que la sabiduría del Dios verdadero es superior a la sabiduría y filosofía griega. En el libro de la Sabiduría, Dios es también Providencia (6, 7; 14, 3; 17, 2).
b) Hombre: este hombre adquirirá la sabiduría, si practica las virtudes cardinales (8,7). El autor insiste mucho en el tema “justicia”, considerada en sus tres significados bíblicos: justicia en cuanto virtud que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde,defendiendo, sobre todo, la causa del humilde, del inocente y del oprimido; justicia en cuanto compendio de actitudes agradables a Dios (equivale a bondad, rectitud, honradez y fidelidad); y justicia en cuanto fuerza o acción mediante la que Dios nos salva y nos libera de cualquier tipo de mal.
c) Sabiduría: presenta la Sabiduría, no como virtud de orden práctico como la presentaba Proverbios ni como concepto general y antihumanista de la vida, como lo describía Eclesiastés, sino como el verdadero secreto revelado amorosamente por Dios. Esta Sabiduría aparece dotada de personalidad y atributos divinos, como si fuese ya el reflejo del lo que será el Verbo eterno del Padre, Verdadera Sabiduría, Jesucristo, que había de encarnarse por obra del Espíritu Santo para revelarse a los hombres. Esta Sabiduría es ciencia sabrosa; nadie la querrá mientras no la guste, porque ni puede amarse lo que no se conoce, ni tampoco se puede dejar de amar aquello que se conoce como soberanamente amable. Esta Sabiduría nos hace sentir la suavidad de Dios, nos da el deseo de su amor que nos lleva a buscarlo apasionadamente, como el que descubre un tesoro escondido. La moral es la ciencia de lo que debemos hacer; la sabiduría es el arte de hacerlo sin esfuerzo y con gusto, como todo el que obra impelido por el amor . Esta Sabiduría lleva a la humildad, pues el que la experimenta, comprende bien que, si se libró del pecado, no fue por méritos propios, sino por virtud de la Palabra divina que le conquistó el corazón. Esta sabiduría la adquiriremos leyendo y saboreando las Sagradas Escrituras, pues ellas nos llevan a Cristo, la Suprema Sabiduría del Padre .
d) Verdades eternas: Sólo el libro de la Sabiduría, con su afirmación de la resurrección de los justos y, sobre todo, la vida, muerte y resurrección de Jesucristo, el Justo sufriente, proyectará sobre el problema una luz definitiva. El problema del sufrimiento del justo se resuelve a la luz de la inmortalidad personal (Sab 3-4). El justo sufriente obtendrá la inmortalidad. El triunfo del mal sobre el bien en esta vida desaparece ante la perspectiva del juicio definitivo de Dios .
VI. CONCLUSIÓN: El mismo Kempis nos dice cómo este sabor de Dios, que la sabiduría proporciona, excede a todo deleite (cf. III, 34), y cómo las propias Palabras de Cristo tienen un maná escondido y exceden a las palabras de todos los santos. ¿Podrá alguien decir luego que es una ociosidad estudiar y saborear así estos secretos de la Biblia?
ORACIÓN: Señor, Tú eres la verdadera Sabiduría. Hazme saborearla, gustarla, para que quede satisfecho contigo, y no tenga que buscar en otras partes espejismos de sabiduría, que sólo me conducen a la necedad de mi mente y de mi corazón. Al mismo tiempo, dame las palabras exactas para dar a gustar con mi palabra y mi ejemplo la enjundia de tu sabiduría. Amén.
Conclusión al Antiguo Testamento
Conclusión al Antiguo Testamento
Antiguo TestamentoCONCLUSIÓN AL ANTIGUO TESTAMENTO
Los libros del Antiguo Testamento pretenden mostrarnos lo mucho que Dios nos ama, cómo quiso hacer una Alianza con nosotros para llevarnos a una vida de comunión con Él. Este proyecto divino convierte la historia de Israel, y nuestra historia, en “Historia de Salvación”. Todos los libros del Antiguo Testamento, desde diferentes puntos, remiten al Mesías, Jesucristo, que aparece en la “plenitud de los tiempos”. Cristo es el eje de toda la Biblia, el que da sentido a todos los hechos de la historia de salvación.
Todo comienza con el pueblo de Israel. ¿Por qué él, si es un pequeño pueblo, de poco interés para la historia de las grandes civilizaciones, como fueron Egipto, Siria, Persia y Roma? Porque Dios así lo quiso. La pequeñez de la historia de este insignificante pueblo fue objeto de la maravillosa acción salvífica del Señor. Dios lo escogió para hacerle “Su Pueblo”, del que vendría para todos los hombres su mismo Hijo, el Salvador. Dios guió con su mano providencial la historia de Israel, infundió su Espíritu en sus escritos y literatura, que se convirtieron así en Palabra de Dios.
Los escritos del Antiguo Testamento tienen su origen en la tradición oral del pueblo. Es importante este hecho, pues la historia antigua de Israel fue transmitida oralmente de padres a hijos. Y se empezó a escribir la historia del pueblo de Dios hacia el año 1000 a.C., es decir, en el tiempo del rey David. Todas las épocas anteriores, la de los patriarcas, la de Moisés, la de los jueces, la del rey Saúl, se transmitían oralmente.
Esto no quiere decir que no hubiera entonces documentos escritos. Se conservan trozos de historia muy antigua (p.e. el código de la Alianza: Éxodo 20 y Deuteronomio 5) y poemas...y alrededor de estas piezas antiguas se transmitían oralmente la historia, los ritos, las costumbres y la fe de ese pueblo.
Una vez que David y sobre todo Salomón, dieron importancia a los escribas en el Reino de Israel, llegó la hora que todos esos materiales de tradición oral pudieron cristalizarse en escritos y libros.
Los 50 años de destierro de Babilonia fueron decisivos para este pueblo de Israel. Era el año 587. Israel había perdido todo: su tierra, su templo, su rey. ¿Perdería también su fe en Dios? Ciro, rey de los Persas, en el 538, da libertad a los judíos, y vuelven a Palestina. La Comunidad, purificada por el sufrimiento del destierro, vive pobremente. Y durante los 500 años que siguen, hasta llegar a Jesús, el pueblo repasa varias veces su historia: se lee y se recopilan los escritos y los libros de la ley. Los mismos sabios, bajo la inspiración de Dios, nos ofrecen obras doctrinales maravillosas: Proverbios, Job, Tobías, etc.
En el año 333 a.C. Alejandro de Macedonia conquista los pueblos de Medio Oriente, incluida Palestina, y extiende por todas partes la cultura y la lengua griegas. En el año 167 a.C. un sucesor de Alejandro intenta obligar, bajo pena de muerte, a los judíos a renegar de su fe. Es la época de los mártires de Israel, en el libro de los Macabeos. El pueblo conquista su libertad en el año 165 a.C. Es la época de Daniel. En el año 63 a.C. Roma conquista Palestina y pone a Herodes como su representante. Ya estamos en el umbral de la “plenitud de los tiempos” . ¡Nace Jesús!