Curso Bíblico

Antiguo Testamento

Estudio de la Biblia. Antiguo Testamento.

Sección #1 · Formación paso a paso

Antiguo Testamento

Capítulo Undécimo

Pentateuco: Levítico, Números, Deuteronomio

Capítulo 6 de 14

12a. sesión.

Pentateuco: Levítico, Números, Deuteronomio

Contenido de estos libros del Pentateuco.


I. INTRODUCCIÓN

El culto israelita es la expresión de su fe en el Dios que ha sacado a Israel de Egipto y que ha entablado con él una alianza en el Sinaí. El Señor libró a Israel de las ataduras del Faraón para hacer de él un pueblo consagrado a su servicio. De una servidumbre forzada, a un servicio libre.

En la alianza, Israel pasa a ser el pueblo de Dios, un pueblo separado y apartado de los demás, para que pueda entrar más fácilmente en comunión con el Señor. En la óptica del Levítico, el culto se presenta como la forma más apropiada para entrar en contacto con el Señor y vivir en comunión con Él.

Según Números, la salvación de Dios a su pueblo se realiza en un camino, a través del desierto, aunque no acaba en él. A su paso por el desierto, Israel experimenta lo que significa marchar con Dios y lo que Dios les pide: purificación y maduración. La experiencia del desierto educa y forma al pueblo, ayudándolo a crecer y preparándole para la etapa definitiva, que orienta y da sentido a su marcha: la vida en la tierra prometida.

El Deuteronomio se presenta como las palabras que Moisés dirigió a Israel al otro lado del Jordán, en los umbrales de la tierra prometida. Moisés se despide y les anima a ser fieles al Señor, a observar los mandamientos y a darle culto en el lugar que Él elija.

II. OBJETIVO DOCTRINAL: Ver cómo Dios educó a su pueblo, durante siglos, a partir de la cultura propia de ese pueblo, purificándolo poco a poco, hasta la ley nueva de Jesús.

III. OBJETIVO VIVENCIAL: Vivir nuestras leyes religiosas, cívicas y morales con mucho amor y motivación interior, y no sólo por cumplir externamente.

IV. TESIS: Dios llama a la santidad de vida a su Pueblo elegido. Para eso le pone una Ley, que hay que cumplir con amor y perfección. Sólo así ese Pueblo será santo y estará a la altura de Dios, su elector. Y a la ley hay que añadir la justicia con los necesitados.

V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:

1. Autores de estos libros


La tradición cristiana ha asociado siempre el nombre de Moisés a estos libros, como su autor principal o inspirador. Pero en realidad podemos decir que son el resultado de varias fuentes inspiradas y tradiciones, especialmente la sacerdotal.

2. Características literarias de estos tres libros

a) Están presentes aquí también las tres grandes tradiciones: jahvista, elohísta y sacerdotal.
b) No son libros narrativos, sino prescriptivos, con normas muy concretas, exhortativos y persuasivos.

3. División y contenido temático de las leyes 

a) Levítico : leyes litúrgicas o de culto.
b) Número : hechos ocurridos en el desierto y algunas leyes sin orden.
c) Deuteronomio : leyes morales y de justicia para el pueblo. Es considerado como el discurso de despedida de Moisés.

4. Contenido teológico y espiritual de estos libros

Cinco grandes temas se dan cita en estos libros: un Dios, un pueblo, una tierra, una ley, un santuario. Estos temas traen aparejados otros: elección, alianza, bendición, maldición.

a) Dios: uno, santo, libertador, guía y padre providente, jefe militar y fuego devorador, Dios de dioses y Señor de los señores, grande, valiente y terrible, imparcial, justo y benévolo.

b) Pueblo: Es un pueblo santo y consagrado al Señor. Por eso, tiene un fin: amar al Señor, alabarlo y reconocerlo como a su Dios. Se exige de este pueblo la santidad, porque Dios es santo; un amor total y exclusivo, que implica una separación de las naciones que no tienen parte en esta comunión con el Señor. Se le pide una fidelidad a Dios en medio de un mundo y de una sociedad en continuo proceso de cambio. Es una santidad que está unida a la fraternidad y la justicia; por eso, se hace mucho hincapié en la defensa del pobre y del necesitado.

c) Tierra: De Dios le vienen a Israel los bienes que posee. No debe vanagloriarse ni temer. Sólo confiar en el Señor.

d) Ley: asentado en esta tierra, ese pueblo necesita una ley para vivir en sociedad. Ser fieles a la ley es ser fieles al Señor. Del cumplimiento de las leyes depende la vida y la bendición de ese pueblo. Se dan muchas reglas y normas de pureza e impureza legal, que regulan el culto externo para con Dios. Puro en estos libros significa sano, bueno, higiénico, santo. Para nosotros la pureza es la virtud moral de nuestro comportamiento que regula la esfera de la sexualidad .
e) Santuario: El centro del culto es el templo: allí se acudía para la oración y sacrificios . La santidad de Dios exige la santidad moral y ritual de su pueblo. Los medios para que nosotros seamos santos: oración, sacrificios . Se pide a Israel que destruya los lugares de culto cananeos y que adore al Señor en el lugar que él ha elegido para hacer habitar su nombre. Será en el santuario donde el pueblo llevará sus ofrendas y en donde celebrará sus fiestas.

VI. CONCLUSIÓN: Cuando leamos estos libros, hemos de tener presente que también a nosotros se dirigen sus bendiciones, si escuchamos y obedecemos lo que Cristo, a través de la Iglesia, nos ha mandado; pero cuidemos de no desobedecerle ni rechazar su gracia divina, pues obligaríamos a Dios a retirarnos su amistad y misericordia.

VII. ORACIÓN: Señor, pon en nuestro corazón el ansia de santidad, hasta poder alcanzar la santidad a la que tú nos llamas. Danos la gracia de ser fieles a tus mandamientos, para no desviarnos del camino recto. Que sea una delicia el cumplir tus santos mandamientos, pues son camino de verdadera felicidad y realización personal. Amén.

Sobre este capítulo

Este capítulo presenta tres libros del Pentateuco que suelen resultar áridos al lector: Levítico, Números y Deuteronomio. Los sitúa en su contexto y explica su sentido: el culto como modo de entrar en comunión con Dios, el desierto como camino de purificación y maduración, y el discurso de despedida de Moisés ante la tierra prometida. Expone la autoría, las características literarias y el contenido temático, articulado en torno a cinco realidades: un Dios, un pueblo, una tierra, una ley y un santuario.

Ideas clave

  • El Levítico reúne leyes litúrgicas y muestra el culto como camino de comunión.
  • Números narra el camino del desierto, que educa y purifica al pueblo.
  • El Deuteronomio recoge el discurso de despedida de Moisés antes de entrar.
  • Cinco temas recorren estos libros: Dios, pueblo, tierra, ley y santuario.
  • La santidad de Dios exige la santidad de su pueblo, unida a la justicia.
  • No bastan las leyes externas: hay que cumplirlas con amor y motivación interior.

Reflexión

Estos libros tienen fama de difíciles, y no sin razón: abundan las normas, las listas y las prescripciones sobre pureza y culto. Sin embargo, detrás de ese material hay una intuición profunda: que acercarse a Dios no es algo trivial. La santidad de Dios no se deja domesticar; exige preparación, respeto y una vida coherente. Las reglas rituales servían, en su lenguaje, para recordar esa distancia y esa grandeza.

Al mismo tiempo, el capítulo subraya que la santidad no se reduce al rito. Se pide un amor total y exclusivo, una fidelidad en medio de un mundo cambiante, y sobre todo una santidad unida a la fraternidad y a la justicia, con insistencia en la defensa del pobre y del necesitado. El culto que no se traduce en justicia queda vacío. Esta advertencia atraviesa toda la Escritura y llega hasta nosotros.

Hay también una lección sobre la ley misma. Israel descubre que ser fiel a la ley es ser fiel a Aquel que lo liberó. La norma no es un yugo arbitrario, sino el modo de conservar la libertad recibida. Leída así, la ley deja de ser un código y se vuelve relación.

Cómo aprovechar esta lección

Revisa cómo cumples tus obligaciones religiosas, cívicas y morales: las vives por costumbre o por convicción. Escoge una que cumples de modo rutinario y trata de recuperar su sentido, recordando a quién sirves al cumplirla.

Añade a tus prácticas una obra de justicia concreta: una ayuda al necesitado, una defensa de quien es tratado injustamente. Sin ella, el culto se queda a medias. Y cuida el modo de hablar de las normas de la Iglesia: explícalas con amor, no con dureza.

Oración

Señor, santo y misericordioso, tú que nos llamas a la santidad: danos amor a tus mandamientos y no solo cumplimiento externo. Que nuestra oración se traduzca en justicia y caridad, y que nunca separemos el culto que te ofrecemos del cuidado de los más pobres. Amén.