Curso Bíblico

Nuevo Testamento

Estudio de la Biblia. Nuevo Testamento.

Sección #2 · Formación paso a paso

Nuevo Testamento

Capítulo Décimo

Carta a los Hebreos

Capítulo 11 de 16

31a. sesión.

Carta a los Hebreos

Tratado de teología donde se hace una apología o defensa acerca del sacerdocio de Cristo.

I. INTRODUCCIÓN

Esta carta ha despertado asombro y perplejidad. Asombro, por su lenguaje solemne. Perplejidad, debida a los conceptos y símbolos de difícil interpretación. Perplejidad, al escuchar que esta carta no es carta, ni la escribió san Pablo, ni está dirigida a los hebreos. La inscripción “a los hebreos” pudo haber surgido por la fuerte influencia que el judaísmo helenista tuvo en este escrito.

Difícilmente encontraremos un escrito más estimulante, en el que mejor se vea reflejado el cristiano y la comunidad creyente, que recoja nuestras vivencias y problemas con tanta hondura y humanidad, como lo hace la carta a los Hebreos.

Ningún escrito del Nuevo Testamento ha plasmado con tanta audacia y profundidad la más grave tentación que puede dar al traste con la identidad cristiana, tanto a nivel personal como comunitario: la tentación del cansancio. Un cansancio proveniente no del trabajo –cosa normal y perfectamente explicable-, sino de la pérdida de vista de las dimensiones reales del misterio cristiano, de sus exigencias determinantes, de sus esperanzas gratificantes.

II. OBJETIVO DOCTRINAL: Conocer la admirable y perpleja carta a los hebreos.

III. OBJETIVO VIVENCIAL: Agradecer a Dios que nos haya mandado a su Hijo Jesucristo, único Sacerdote eficaz de la Nueva Alianza.

IV. TESIS: La carta a los hebreos es una homilía o tratado de teología donde se hace una apología o defensa acerca del sacerdocio de Cristo, superior al sacerdocio levítico, para dilucidar dudas y animar a los cristianos en momentos duros de persecución para que se mantengan fieles a la grandeza de su fe, así como Dios es fiel, y no se dejen llevar por el cansancio de la lucha por la fe cristiana, cediendo al abandono del camino emprendido, a la defección total, a la apostasía. ¡Vale la pena ser cristiano!

V. EXPLICACIÓN DE LA TESIS:

1. Autor, fecha y destinatarios

Se creyó que era de san Pablo. Pero las dudas sobre su origen paulino proceden de la diferencia de estilo y de la concepción teológica. Además el tema central del sermón, el sacerdocio de Cristo, no se encuentra nunca explícitamente en las cartas de Pablo. Más bien, se estima que lo escribió un oyente de Pablo.

Los destinatarios son ciertamente cristianos, y lo son desde algún tiempo. Ni siquiera es evidente que se trate de cristianos procedentes del judaísmo. No se descarta que se trate de comunidades donde se dejaba sentir el influjo cultural de los judeocristianos. Es una comunidad que está atravesando un momento difícil, una crisis típica de la segunda generación: indolencia y descuido de la fe, poco aprecio de la salvación traída por Cristo, abandono de las reuniones de la comunidad, donde se comunicaba el amor cristiano. El autor califica esta situación como grave, ya que constituye una merma importante en la fe y se puede llegar a una verdadera apostasía.

¿En qué año fue escrita esta carta? Más o menos entre los años 70 y 90.

2. Características literarias 

a) Lenguaje solemne, como los discursos de la antigüedad.
b) No es carta, sino pieza oratoria, escrita para ser pronunciada oralmente. Es, pues, una homilía o sermón en el que se expone oralmente y se defiende el misterio de Cristo a la luz de la historia de la salvación y de la Escritura.
c) Sabe combinar el aspecto doctrinal y apologético con el exhortativo y lleno de consuelo.
d) Sus afirmaciones son contundentes, macizas.

3. División y contenido temático 

a) Primera parte (1-2): habla de la posición salvífica de Cristo, que es más válida y ventajosa para los hombres que la de los mismos ángeles.
b) Segunda parte (3-5, 1-10): proclama las excelencias del sacerdocio de Cristo y exhorta a fiarnos de ese Sacerdote digno de crédito.
c) Tercera parte (5-10): es la parte central y la más amplia; desarrolla los aspectos específicos del sacerdocio de Cristo, invitando de nuevo a la fe y a la confianza.
d) Cuarta parte (11-12): se ocupa más en particular de dos aspectos básicos de la vida cristiana: la fe y la constancia.
e) Quinta parte (12-13): introduce el tema del comportamiento cristiano en su doble dimensión: hacia Dios y hacia los hermanos.

4. Contenido teológico y espiritual

Fin de la carta: inculcarles la preexcelencia de la Nueva Alianza sobre la Antigua y exhortarles a intensificar la fe y la esperanza en Jesucristo, Salvador eficaz y definitivo, dado que muchos estaban en peligro de perder la fe y volver al judaísmo, no sólo por las persecuciones a que estaban expuestos, sino más bien por la lentitud de su progreso espiritual y la atracción que ejercía sobre ellos la magnificencia del Templo y el culto de sus tradiciones.

El contenido teológico-espiritual de la carta es éste: 

1) Jesucristo es el único sacerdote santo, misericordioso y digno de crédito, que con su sacrificio en la cruz, con su muerte y resurrección, con su ascensión e intercesión, nos ha salvado y abierto las puertas del cielo, instaurando la nueva alianza. Sólo Él nos ha salvado con su obediencia al Padre.

2) Hebreos destaca la contraposición entre el nuevo culto y el antiguo, al que califica de ineficaz. Sólo por la sangre de Cristo puede el hombre purificar su corazón y vivir su conversión interior y su comunión con Dios.

3) Todo esto trae consigo el compromiso de vivir con intensidad y constancia la esperanza y la fe, sobre todo en los tiempos duros y de prueba, y así no caer en la apostasía, en el enfriamiento de la fe. Fe y constancia son dos actitudes especialmente necesarias para cristianos de la segunda generación.

4) Nos ayudan en este camino de la fe fuerte y recia algunos insignes personajes del Antiguo Testamento. Se subraya el carácter paradójico de la fe que no tiene y sin embargo posee, que no ve y sin embargo conoce, que sirve para salvar y para poner en evidencia, es decir, para condenar. Dentro del ciclo patriarcal, la figura de Abrahán ocupa el centro de la escena. Su fe, que está en el origen de las promesas divinas y que le hace superar la prueba de tener que sacrificar precisamente a su hijo, depositario de las promesas, es modelo para todos los descendientes. En Moisés, la fe le hace superar todos los sufrimientos y tribulaciones que inevitablemente lleva consigo la fidelidad a Dios. La fe, pues, inicia, mueve y culmina toda la aventura del éxodo y la conquista de la tierra, acontecimientos cruciales en la historia del pueblo de Dios. Sin la fe no se explica esa historia y tampoco podría explicarse la del pueblo cristiano. Por tanto, la fe es garantía de pleno éxito, tanto para alcanzar la gloria como para afrontar las más duras dificultades. Por lo mismo, hay que correr recio el estadio de la vida para ganar el combate de la fe, despojándonos de todo aquello que dificulta la agilidad; en este caso se trata de despojarnos del pecado, que es el obstáculo fundamental.

5) Valor del sufrimiento: es algo con lo que hay que contar y no debe ser considerado como un castigo de Dios. Al contrario, las pruebas y los sufrimientos nos corrigen, nos transforman, nos perfeccionan, y son una demostración de la solicitud paternal de Dios para con nosotros.

6) El actuar cristiano: se sintetiza en dos aspectos: buscar la paz y la santidad. Santidad que no significa directamente perfeccionamiento moral, sino apartamiento existencial del mundo y comunión con Dios. Este actuar cristiano se concreta en esto: amar a los hermanos, respetar el matrimonio, vivir desprendidos de los bienes terrenos

CONCLUSIÓN: Terminemos esta carta diciendo que este Cristo Sacerdote es la causa del sacerdocio ministerial, del que participan todos los sacerdotes; y al mismo tiempo, Cristo es la alegría de todo sacerdote.

ORACIÓN: Señor, a ti te reconocemos como Sacerdote de la Nueva Alianza y te agradecemos la obediencia a tu Padre, gracias a la cual nos redimiste con tu sangre. Te pedimos que todos los sacerdotes se parezcan a Ti, sobre todo, en ese deseo de inmolación continua y en esa muerte de sí mismos, para dar vida al mundo. Amén. 

Sobre este capítulo

Este capítulo presenta la carta a los Hebreos, un escrito singular que más que carta es una homilía: un sermón solemne sobre el sacerdocio de Cristo. Undécimo de los dieciséis capítulos del curso, la lección explica quién lo escribió, a quién se dirige y por qué su mensaje sigue siendo tan necesario. Su tema central, la superioridad del sacrificio de Cristo sobre el culto antiguo, sostiene la fe de comunidades cansadas y tentadas por el abandono. El estudiante encontrará aquí una invitación a perseverar cuando el entusiasmo inicial se apaga.

Ideas clave

  • La carta a los Hebreos es más una homilía o sermón que una carta propiamente dicha.
  • No la escribió san Pablo, aunque durante mucho tiempo se le atribuyó.
  • Su tema central es el sacerdocio de Cristo, superior al sacerdocio levítico.
  • Cristo es el único sacerdote santo, misericordioso y digno de crédito.
  • La Nueva Alianza supera a la Antigua, cuyo culto resultaba ineficaz.
  • La comunidad destinataria sufría cansancio, descuido de la fe y riesgo de apostasía.

Reflexión

Hay un cansancio que no tiene nada que ver con el trabajo. Es el que aparece cuando la fe deja de parecer importante, cuando las reuniones se vuelven rutina y las palabras que antes consolaban ya no dicen nada. La carta a los Hebreos se escribió precisamente para gente así: cristianos de segunda generación, sin persecución heroica a la vista, pero con el corazón enfriándose poco a poco.

Su respuesta no es un reproche, sino una mirada más alta. Vuelve a poner ante los ojos el sacrificio de Cristo, no como un recuerdo, sino como una realidad que sostiene el presente. Si el culto antiguo era una sombra, Cristo es la realidad; si los sacerdotes repetían sacrificios ineficaces, él ofreció uno solo y definitivo. Recuperar esa perspectiva devuelve a la fe su peso y su belleza.

La carta no oculta que el camino exige constancia. Habla de la fe de Abrahán, que salió sin ver, y de Moisés, que sostuvo la fidelidad en medio de la prueba. No son héroes lejanos: son testigos de que la fe no consiste en no dudar, sino en seguir caminando cuando aún no se ve el final. El cansancio se combate recordando a quién se ha confiado la vida.

Cómo aprovechar esta lección

Piensa con sinceridad dónde se ha enfriado tu fe: ¿en la oración diaria, en la misa dominical, en la caridad concreta? Elige un solo punto y ponle remedio esta semana, sin grandes planes ni propósitos imposibles.

Puede ayudarte leer despacio un pasaje sobre la fe de Abrahán o de Moisés y preguntarte qué te pide a ti hoy. Y si notas desánimo, no lo lleves solo: coméntalo con alguien de confianza. La constancia se sostiene mejor acompañada que en solitario, y a veces basta una conversación sincera para recuperar el aliento.

Oración

Señor Jesucristo, sacerdote eterno de la Nueva Alianza, sostén nuestra fe cuando el cansancio nos tienta a dejarlo todo. Recuérdanos que tu sacrificio basta y que tu fidelidad no se agota. Danos constancia en la prueba y alegría para seguir caminando contigo. Amén.