La Eucaristía es el sacramento del amor de Dios, el memorial de la muerte y resurrección de Jesús. En ella, Cristo se hace presente de manera real, verdadera y sustancial: su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad. 'Tomen y coman, esto es mi cuerpo... Tomen y beban, esta es mi sangre' (Mt 26,26-28). La Eucaristía no es un símbolo: es el mismo Jesús que se entrega por nosotros. En cada Misa, renovamos el misterio pascual; en cada comunión, recibimos al mismo Cristo que dio su vida por nosotros. Santo Tomás de Aquino canta: 'Devotamente te adoro, escondida Deidad'. Que nuestra participación en la Eucaristía sea cada vez más consciente, activa y fructífera.
Fuente: Evangelio de San Mateo 26,26-28