El Señor es mi pastor, nada me falta (Sal 23,1). Este salmo es un canto de confianza absoluta en Dios. El pastor cuida a sus ovejas, las guía a pastos verdes, las protege del peligro. Así es Dios con nosotros: nos conduce, nos sostiene, nos defiende. 'Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo' (Sal 23,4). En las dificultades de la vida, no estamos solos: el Buen Pastor va con nosotros. Que sepamos confiar como el salmista, sabiendo que Dios nunca nos abandona, que su amor nos acompaña siempre, hasta el final.
Fuente: Salmo 23