Ante Pilato, que tiene el poder, Jesús debía haber obtenido justicia. Pilato tenía el poder de reconocer la inocencia de Jesús y de liberarlo. Pero el gobernador romano prefiere servir la lógica de sus intereses personales y se somete a las presiones políticas y sociales. Condena a un inocente para complacer a la gente, sin seguir la verdad. Entrega a Jesús al suplicio de la cruz, aunque sabía que era inocente… antes de lavarse las manos. Señor Jesús, no permitas que seamos contados entre los injustos. No permitas que los fuertes se complazcan en el mal, en la injusticia y en el abuso. Ilumina la conciencia de aquellos que tienen autoridad en este mundo, para que gobiernen con justicia. Amén.
Fuente: Vía Crucis del Papa Francisco, 2013