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Los cristianos solo pueden convertirse en constructores de puentes después de encontrarse con Cristo, el verdadero puente entre el cielo y la tierra, Aquel por quien Dios, la humanidad y toda la creación «están todos juntos». Así lo subrayó esta mañana, miércoles 22 de julio, el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización – Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares, durante su intervención en la XII Asamblea Plenaria de la Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas (FABC).
La Asamblea, que se celebra en Yakarta, Indonesia, hasta el domingo 26, tiene como tema: «La llamada a la conversión sinodal y la misión de ser puentes y constructores de puentes en Asia».
No permanecer alejados del ser humano y de la creación
En concreto, el cardenal Tagle —quien en 2007 fue presidente de la Oficina de la FABC para las cuestiones teológicas— guió la jornada de oración y retiro espiritual, centrando su reflexión en el pasaje del Evangelio de san Juan en el que Jesús dice a Natanael: «Verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre» (Jn 1, 43-51). A partir de este texto, destacó que Cristo une la relación vertical entre Dios y la humanidad con la relación horizontal entre las personas y con la creación. Por ello, afirmó el cardenal, «estar con Dios no significa estar lejos de la humanidad ni de la creación».
La invitación al espíritu de servicio
Al mismo tiempo, Tagle advirtió contra actitudes que podrían situar a los pastores de la Iglesia demasiado por encima y demasiado lejos de ese pueblo de Dios al que, en realidad, están llamados a servir. Explicó que la venida de Jesús al mundo no fue un acto de condescendencia, sino una manifestación de amor hacia «los suyos».
La importancia del encuentro más que de las estrategias
El proprefecto exhortó con fuerza a «volver a mirar a Jesús, tocarlo, verlo, contemplarlo y aprender de Él», dando prioridad al encuentro con Cristo antes que a «la elaboración de estrategias». Se trata de una invitación especialmente significativa en un continente marcado por complejos desafíos sociales.
El método de la «Conversación en el Espíritu»
La jornada estuvo marcada por la oración silenciosa, la meditación y la «Conversación en el Espíritu», el método de discernimiento que se ha convertido en un signo distintivo del camino sinodal de la Iglesia.
En este sentido, Tagle concluyó animando a los participantes a orar con imágenes bíblicas y no mediante conceptos abstractos, ya que símbolos como los puentes, las escaleras y los cielos abiertos pueden revelar dimensiones más profundas del misterio de Dios.
El cardenal Gracias: construir la paz y la fraternidad en Asia
Por su parte, el cardenal Oswald Gracias, arzobispo emérito de Bombay y enviado especial del Papa a la Asamblea Plenaria, centró su reflexión en la misión de la Iglesia como instrumento de paz y promotora de la reconciliación.
Al presidir ayer, martes 21, la celebración eucarística inaugural, el cardenal indio —que fue presidente de la FABC entre 2011 y 2018— señaló algunos de los desafíos de la época contemporánea, entre ellos la guerra y la violencia. Frente a estas realidades, afirmó que la Iglesia asiática está llamada a renovar su compromiso con el anuncio del Evangelio.
Animó asimismo a los presentes a «buscar formas nuevas y creativas de construir la paz y la fraternidad en todo el continente». Finalmente, destacó la sinodalidad, definiéndola como «un don» tanto para la Iglesia como para la sociedad asiática, ya que implica escucha, participación, apertura y responsabilidad compartida.
La unidad de la Iglesia en la diversidad de pueblos y culturas
Junto al enviado especial del Papa concelebraron más de un centenar de cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y delegados procedentes de todo el continente. Durante la plegaria eucarística subieron al altar los cardenales Stephen Sau-yan Chow, jesuita y obispo de Hong Kong, y Virgilio do Carmo da Silva, salesiano y arzobispo de Dili, en Timor Oriental. En la oración de los fieles se elevaron intenciones en diversas lenguas asiáticas, subrayando así la unidad de la Iglesia en medio de la gran diversidad de pueblos, culturas y lenguas del continente.
Monseñor Subianto: escucha, colaboración y visión compartida
Después de la misa, monseñor Antonius Franciskus Subianto Bunjamin, obispo de Bandung y presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Indonesia, dio inicio a los trabajos de la XII Asamblea de la FABC, destacando que este encuentro representa «mucho más que una simple reunión de obispos: es un momento sagrado para escuchar al Espíritu Santo, escucharnos unos a otros y escuchar las voces de los pueblos de Asia».
Las cuatro líneas del diálogo
El diálogo, añadió el prelado de la Orden de la Santa Cruz, constituye una característica distintiva de la Iglesia en Asia y se desarrolla en tres ámbitos fundamentales: el diálogo con los pobres, con las culturas y con las demás religiones. A estos tres, señaló el obispo indonesio, hoy se suma un cuarto: el diálogo con la Casa Común, que se ha convertido en otra dimensión esencial de la misión de la Iglesia.
Monseñor Subianto animó finalmente a los participantes a profundizar en la conversión sinodal mediante la escucha, la colaboración y una visión compartida del futuro, recordando la invitación de León XIV a ser una Iglesia constructora de puentes a través de la caridad.
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