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Juana, Cruz Roja de Tenerife: “Somos afortunados por ayudarlos y por tenerlos”

En su último día de viaje en España, en Tenerife, el Papa León XIV visitó el centro de primeras llegadas Las Raíces. La visita, mostró el rostro de la realidad de los migrantes que llegan a Canarias por la ruta atlántica. “Todos somos, de alguna manera, migrantes”, expresó el Pontífice en su discurso ante varios centenares de migrantes presentes. Entre dolor y esperanza, trabajadores humanitarios y jóvenes migrantes compartieron con Vatican News sus historias y sus anhelos de un futuro mejor.

16 de junio de 2026

Noticias del Vaticano

María Cecilia Mutual – Enviada a Tenerife

Juana trabaja para la Cruz Roja de Tenerife y se ocupa de reunificación familiar de migrantes que llegan a la isla a través de la mortífera ruta Atlántica. Estaba presente en el encuentro del Papa León con los migrantes que residen provisoriamente en el centro de primeras llegadas Las Raíces.

“La verdad que lo único que te puedo decir es que somos afortunados por ayudarlos y por tenerlos. No que nos tengan, sino tenerlos”, remarca emocionada.

De pie, en medio de las mujeres migrantes con niños en brazos o correteando entre la gente mientras esperan la llegada del Pontífice, me mira fijo a los ojos, orgullosa, emocionada, determinada. Habla con pasión. Quiere contar la experiencia que marca su vida diaria, cómo se ocupan de ayudar a los migrantes “en su transición a la vida más normalizada”. “Nosotros tenemos familias, hacemos reunificación familiar. Madres que pierden hijos, hijos que pierden a padres, maridos que pierden a mujeres”, relata.

Es una pena. Pero nosotros las recibimos con un abrazo, y con cariño y con respeto sobre todo. Y los escuchamos. Sobre todo escuchar. No los agobiamos. No solo es ropa, no solo es comida, sino humanidad. Cariño.

El Papa saluda a una niña migrante junto a su madre
El Papa saluda a una niña migrante junto a su madre   (@Vatican Media)

Son nuestros niños

Luego habla de los niños que son “muy, muy introvertidos cuando llegan”. Algo “normal”, dice, “con esas travesías que pasan, ese horror que viven”. Y en poquito tiempo “se vuelven muy, muy extrovertidos. Cariñosos. Cuando nos ven, nos abrazan”.

Ayer precisamente fui al colegio de los nenes, estaba de espalda, y de repente se me echaron encima. Y yo me dije, ¿y esto qué es? Son nuestros niños. Están contentos, están felices, están tranquilos.

Evidencia que madres y niños son de distintas etnias, esto "es muy bonito”, dice. “En la ‘Casa de Madres’, en nuestro centro, hay una unificación brutal. Hay unión entre todas, se van conociendo de a poco, a veces simplemente a través de un juego como el baloncesto o el fútbol, que les gusta mucho a las mujeres. Los niños se sienten seguros. Y ellas, las mamás, también. Eso es lo más importante”.

Una madre migrante con su hija presentes en el centro Las Raíces para el encuentro con León XIV
Una madre migrante con su hija presentes en el centro Las Raíces para el encuentro con León XIV   (@Vatican Media)

Un encuentro de humanidad

Apenas llegados al campo de Las Raíces, lo primero que salta a la vista son los multicolores busos y camperas que visten los migrantes que se han acomodado en las sillas preparadas para el encuentro con el Pontífice. Son todos jóvenes, muchos con la mirada perdida por el trauma que han vivido hasta llegar a tierra firme. Cuando empezamos a caminar en medio de ellos, buscando el relato de alguna de las historias de sus vidas, algunos sonríen. Otros, se quedan con la cara cubierta por un fular o permanecen como escondidos bajo el capucho de la sudadera.

Omar, 18 años, viene de Gambia. Hace poco más de un mes que reside en el centro Las Raíces. Es uno de los casi 300 presentes que asisten al encuentro con León XIV. Cuando me acerco para hablarle, me mira con perspicacia y ganas de vivir. “Estar en un mismo sitio durante mucho tiempo puede resultar un poco estresante pero, pase lo que pase, hay que adaptarse a la situación”, me dice cuando le pregunto desde cuándo vive en el centro y cómo se encuentra.

Su rostro se ilumina con una sonrisa genuina mientras indago para saber qué siente ante esta oportunidad de conocer al Papa: “He oído que el Papa León es una persona muy buena, que lucha por los derechos de las personas y que ama a la humanidad. Así que espero grandes cosas de él. Y este encuentro trata sobre humanidad, no sobre religión, género o etnia. Así que estoy muy contento de que venga aquí y espero que las cosas cambien”.

 Omar, 18 años, de Gambia
Omar, 18 años, de Gambia

“Espero poder ayudar a mi familia y a quien no tiene nada”

Viene también de Gambia, Samanda. Lleva dos meses en Las Raíces. “Esperamos que el Papa nos ayude a ir a trabajar, a conseguir los papeles y a ayudar a nuestra familia. Cuando le pregunto qué espera para su vida futura responde: “Ser una persona exitosa, ayudar a la gente que no tiene nada y ayudar a mi familia”. Tiene 15 años.

Los migrantes saludan al Papa
Los migrantes saludan al Papa   (@Vatican Media)

“El Papa es nuestro padre, necesitamos su ayuda”

Babugar, gambiano de 24 años, lleva en el centro sólo un mes. “Estamos contentos por la visita del Papa”, afirma. “El Papa es nuestro padre. Si viene aquí, rezará para que tengamos los papeles para trabajar. Necesitamos que el Papa haga eso por nosotros. Por favor, ayúdenos con los papeles, queremos trabajar, ayudarnos a nosotros mismos”.

“Mi familia ha fallecido, quiero que mi vida mejore”

Sam viene de Ghana, tiene 17 años. “Me alegro de ver al Papa”, dice. “Quiero que el Papa me ayude porque ahora mismo no tengo familia. No tengo hermanos. Todos mis hermanos y mi familia han fallecido. Así que quiero que mi vida mejore, ahora necesito más ayuda”.

 

 

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