Vatican News
«Para construir la paz, es urgente pasar de la “cultura del poder” a una auténtica “cultura de negociación” basada en la solidaridad y el reconocimiento de que nuestro prójimo no es ante todo un enemigo, sino un ser humano». Este es el núcleo de la declaración del arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, con motivo del 62º período ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.
La fraternidad y la amistad social, el núcleo de toda relación justa
El nuncio apostólico se inspira para su reflexión en el Informe de los Expertos Independientes sobre la Paz y la Solidaridad Internacional, que subraya «la importancia de priorizar la resolución pacífica de conflictos sobre la militarización y la división», tal como se consagra en la Carta de las Naciones Unidas. El Informe, destaca Balestrero, subraya que «hoy en día, el aumento de los conflictos va acompañado de una reducción simultánea de la financiación para el desarrollo, así como de recortes en los presupuestos de salud, educación y otros sectores sociales». Y «lamentablemente, el verdadero costo de todo esto recae sobre los más pobres y necesitados», comenta el arzobispo.
A continuación, llama la atención colectiva sobre los temas de «fraternidad» y «amistad social»: principios que, afirma, «deben estar en el centro de toda relación justa entre los pueblos».
La desinformación perpetúa la marginación
Balestrero se centra entonces en la «tendencia a la desinformación en las redes sociales y en el discurso político», que «perpetúa la marginación de personas de diferentes religiones o etnias, aumentando el riesgo de incitación a la discriminación y/o la violencia». La «paz y la solidaridad» también están en riesgo.
En este sentido, el prelado cita la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, en la que el Pontífice subraya que: «La desinformación no nació con la IA, pero hoy encuentra en ella un poderoso amplificador. La capacidad de manipular contenidos, imágenes y vídeos expone a las personas a perspectivas distorsionadas o engañosas». «La búsqueda de la verdad», concluye el nuncio, «es un elemento esencial de la democracia, que es en sí misma un medio para contribuir al bien común».