Roberto Paglialonga - Ciudad del Vaticano
Una iglesia incendiada; también han sido asaltadas la casa de los padres escolapios y la guardería. Nueva ola de violencia yihadista en Cabo Delgado, en Mozambique, donde desde hace más de ocho años se libra una guerra que hasta ahora ha causado más de 6.200 víctimas y más de 1,3 millones de desplazados. Ante la indiferencia generalizada del mundo. Quien da testimonio al periódico italiano «Avvenire» de esta enésima agresión es la hermana Laura Malnati, provincial de las Hermanas Misioneras Combonianas en el país.
El testimonio de la comboniana hermana Malnati
Según su relato, la tarde del jueves 30 de abril, los milicianos de Ahlu al-Sunna wa al-Jama'a —grupo local afiliado a la galaxia fundamentalista del autodenominado Estado Islámico (EI) y activo desde 2017— atacaron la aldea de Meza, en el distrito de Ancuabe, provincia septentrional de Cabo Delgado.
«Incendiaron las instalaciones de la aldea», relató la hermana, aún conmocionada. «Por suerte, avisaron a tiempo a los padres, y estos lograron abandonar Meza antes de que llegaran los terroristas», añadió. Estos también destruyeron varias viviendas, además de incendiar algunas instalaciones de la parroquia. Esta, dedicada a San Luis de Montfort y construida en 1946, se considera el símbolo de la presencia católica en la región.
El obispo de Pemba: la comunidad está conmocionada
En un mensaje dirigido a «Ayuda a la Iglesia que Sufre», monseñor António Juliasse Ferreira Sandramo, obispo de Pemba, capital de Cabo Delgado, explicó que los milicianos llegaron alrededor de las 16:00 horas y entraron en la iglesia, arrasándola por completo y prendiéndole fuego. «Una escena de auténtico terror. Todo ha quedado reducido a escombros. Durante el ataque, los civiles fueron capturados y utilizados como público para mensajes de odio. Los misioneros están a salvo, pero la comunidad está conmocionada». Aunque, como afirmó después, «la fe de este pueblo nunca será destruida».
El llamamiento a la solidaridad internacional
El obispo ha lanzado, por tanto, un llamamiento a la solidaridad internacional en favor de las víctimas de la violencia yihadista en la región. «Pedimos atención y solidaridad —ha afirmado—; desde hace casi nueve años, en la diócesis se atacan, destruyen e incendian capillas e iglesias».
Un país pobre, pero rico en minerales
Cabo Delgado es una de las provincias más pobres de Mozambique, que a su vez ocupa el penúltimo puesto en la clasificación del Banco Mundial. Sin embargo, el norte del país es rico en minas y reservas de gas natural, y son numerosas las empresas occidentales dedicadas a la extracción de recursos del subsuelo. Debido a la violencia, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, más de 110 000 personas ya se han visto obligadas a huir de sus hogares en 2025.