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Protección de menores y «Ending Clergy Abuse»: primer diálogo en Roma

Propuesta por el Papa, los miembros de la Comisión Pontificia y de la asociación internacional de derechos humanos tuvieron una primera reunión presencial los días 15 y 16 de junio para iniciar una colaboración destinada a fortalecer las medidas de protección en la Iglesia y a escuchar e involucrar más a las víctimas.

16 de junio de 2026

Noticias del Vaticano

Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano

A propuesta del mismo Papa León XIV, nace el diálogo que —por primera vez de manera presencial— se llevó a cabo en Roma entre ayer y hoy, 15 y 16 de junio, entre la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y Ending Clergy Abuse. Se trata de un primer encuentro entre el equipo creado en 2014 por el Papa Francisco y la asociación internacional de derechos humanos cuyos miembros habían sido recibidos por León XIV el pasado mes de octubre, con el fin de iniciar una colaboración y establecer medidas concretas y conjuntas. Entre ellos: garantizar una mayor atención a la experiencia vivida por las víctimas y los sobrevivientes en la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación; asegurar el compromiso con la protección de las personas en situaciones de vulnerabilidad dentro de la Iglesia católica; y fortalecer los mecanismos de apoyo hacia quienes han sufrido abusos.

Los trabajos

El «Diálogo de Roma sobre la Protección» —un «diálogo estructurado», como se define en un comunicado— se llevó a cabo en el Palacio Maffei, sede de Tutela Minorum, y reunió a miembros y representantes del organismo pontificio y de la red fundada en 2018 y activa principalmente en Estados Unidos, además de defensores de las víctimas y sobrevivientes «en un espíritu de escucha, responsabilidad y colaboración». El presidente de la Comisión, monseñor Thibault Verny, inauguró los trabajos y reafirmó «el deber de la Iglesia de escuchar a las víctimas y a los sobrevivientes», subrayando que, «para ser creíble, esa escucha debe ser un ejercicio activo con resultados concretos».

Por su parte, la presidenta de la ECA, Gemma Hickey —quien también fue víctima de abusos en Terranova y Labrador (Canadá) y forma parte de los miembros del consejo directivo recibidos por el Papa— expresó su deseo de que reine «un espíritu de curiosidad, amabilidad y esperanza», y destacó «la responsabilidad compartida» de proteger a los menores y a las personas vulnerables contra los abusos dentro de la Iglesia.

La audiencia del Papa con los miembros de la ECA Global
La audiencia del Papa con los miembros de la ECA Global   (@VATICAN MEDIA)

Derechos, justicia, responsabilidad

Todas las discusiones de estos dos días se centraron en los derechos de las víctimas, la responsabilidad institucional, la justicia y los principios de protección obligatorios basados en la experiencia directa. Los participantes reforzaron la conciencia de que los testimonios de las víctimas y sobrevivientes pueden contribuir a mejorar las políticas, las prácticas y las relaciones, al tiempo que fortalecen «una cultura de transparencia y responsabilidad en todas las estructuras de la Iglesia».

Los nuevos estatutos

La Comisión para la Protección de Menores presentó ante la ECA sus Estatutos actualizados, publicados el 13 de junio y aprobados por el Papa ad experimentum por tres años. Además, esbozó un marco de protección reforzado e ilustró la metodología del Informe anual para la colaboración con las víctimas en la evaluación de las prácticas de protección en las Iglesias locales. Por su parte, la ECA informó sobre su labor de defensa en catorce países y cinco continentes y presentó una propuesta concreta: la adopción de «un Derecho canónico universal de tolerancia cero ante los abusos cometidos por el clero, basado en las normas ya aprobadas por el Vaticano en Estados Unidos».

Dicha propuesta, según un comunicado conjunto, «pone énfasis en normas claras, en la responsabilidad y en la destitución permanente del ministerio del personal eclesiástico en caso de que se haya admitido o comprobado un abuso tras un procedimiento específico conforme al Derecho canónico».

Extender la protección más allá de los menores

También en el ámbito de las propuestas, entre las más relevantes se encuentra la —promovida por ambas partes— de «extender» la protección más allá de los menores, incluyendo a personas en situaciones de vulnerabilidad, entre ellas religiosas, sacerdotes, seminaristas y miembros de movimientos laicos. Entre los principales «desafíos» discutidos, por último, se encuentran las barreras culturales, la aplicación desigual y la escasez de recursos en las distintas regiones.

Medidas concretas

Al concluir las dos jornadas, se identificaron y señalaron medidas concretas que deben tomarse para continuar con esta colaboración mutua: promover el diálogo sobre recomendaciones universales de tolerancia cero frente a los abusos; compartir propuestas detalladas sobre el Derecho canónico y reforzar los esfuerzos de sensibilización a nivel global; ampliar la participación de las comunidades de víctimas y sobrevivientes, especialmente en las regiones subrepresentadas; establecer mecanismos permanentes de colaboración y comunicación; y abordar los desafíos culturales y estructurales. La cooperación será «continua», aseguran los participantes en el «Diálogo de Roma sobre la Protección», a través de enfoques centrados en las víctimas y sobrevivientes y acciones concretas para construir «una Iglesia más segura» en todo el mundo.

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