Novena católica
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria, desde el 24 de enero al 1 de febrero, preparando la fiesta litúrgica del 2 de febrero. Se medita en la presentación de Jesús en el templo y la purificación de María.
Día 1 Día Primero - La purificación de María
Aprender a vivir en gracia de Dios
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Primero
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
¡Oh María! Tú que siendo purísima a los ojos de Dios, quisiste ser purificada como los pecadores para enseñarnos la importancia de vivir en gracia de Dios: haz que también nosotros, a imitación tuya, procuremos dar la debida importancia a vivir limpios de pecado a los ojos de Dios, aunque debamos humillarnos para reconocer nuestras culpas en la santa confesión. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 2 Día Segundo - La humildad y pureza de María
Dominio perfecto sobre nuestras pasiones
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Segundo
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
¡Oh María! Cuanto más has querido ocultarte, tanto más resplandeces ahora en el Cielo por tu pureza y humildad. En la tierra te confesaste la esclava del Señor, y en el Cielo posees para siempre el imperio de todas las criaturas. ¡Oh Virgen bendita! Alcánzanos de Dios el dominio perfecto sobre nuestras pasiones, para reinar contigo en la gloria. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 3 Día Tercero - La ofrenda de las palomas y el Cordero
Ser pobres de espíritu y poner la esperanza en Dios
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Tercero
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
¡Oh María! Tú que presentaste como ofrenda dos palomas, símbolo de tu candor y sencillez; y no presentaste un cordero porque contigo llevas al Cordero sin mancha que quita los pecados del mundo.
¿Qué mayor adorno puedes llevar que tu inocencia y castidad, y qué mayor riqueza se te puede dar que ser la Madre de Jesús? Concédenos que seamos pobres de espíritu, y que poniendo en Dios nuestra esperanza, consigamos por tu intermedio, nuestra salvación eterna. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 4 Día Cuarto - El Niño Jesús en brazos de María
Disipar las tinieblas y alcanzar la entrada al Reino
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Cuarto
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
¡Oh María! El Señor está contigo premiando tu humildad, coronando tu virginidad, exaltando a tus devotos y confundiendo a tus enemigos. El Niño Jesús va en tus brazos, anunciándonos la esperanza de la salvación, como el lucero de la mañana entre los fulgores del alba. ¡Oh Jesús! ¡Oh María! Disipa nuestras tinieblas, sana nuestras enfermedades, ahuyenta a nuestros enemigos sobre todo de nuestras almas, y concédenos la entrada en el reino de los cielos. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 5 Día Quinto - María, amparo universal de la Iglesia
Conversión y perseverancia final
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Quinto
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
¡Oh María! Siempre has sido el amparo universal de la santa Iglesia Católica y nuestro consuelo en la vida. Tú has escuchado nuestros clamores, has curado nuestras enfermedades y te has esmerado en protegernos. ¿Y cuál ha sido el objeto de tu maternal solicitud, sino que Jesucristo reine en nuestros corazones? ¡Oh dulce Madre nuestra! ¿Cómo expresaremos nuestra gratitud a tus beneficios? Queremos servir a nuestro Dios; queremos cambiar de vida y hacer penitencia por nuestros pecados. Conviértenos a Dios: ayúdanos en nuestros propósitos y alcánzanos el don de la perseverancia final. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 6 Día Sexto - La espada de dolor y la Pasión
Unirnos a María junto a la cruz
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Sexto
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
Fue grande tu gozo ¡oh María! al oír las alabanzas que el Santo anciano Simeón dirigió a tu Hijo bendito; pero ¿cuál fue tu sentimiento al oír de boca del mismo anciano, que una espada de dolor traspasaría tu alma dulcísima? La pasión y la muerte de tu santísimo Hijo ha venido a amargar los días más felices de tu vida. Nosotros, por tanto, deseamos desde ahora estar contigo junto a la cruz, y asociarnos a tu llanto. Graba en nosotros la muerte de Jesús y sus preciosas llagas, para que, arrepentidos de nuestros pecados, logremos el fruto de nuestra redención y de tus lágrimas. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 7 Día Séptimo - María, Virgen de las Vírgenes
Alcanzar la gracia de la pureza y castidad
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Séptimo
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
Ninguna pasión pierde a tantas almas, oh Virgen de las Vírgenes, Reina y Señora de la Candelaria, como la pasión inmunda de la sensualidad; y ninguna virtud capacita para ver a Dios y tratarle, como la virtud de la pureza. Por eso, quiso el Señor, oh dulcísima María, que, aun siendo Madre suya, permanecieras siempre Virgen Inmaculada. Por este privilegio especialísimo que Dios te concedió, alcánzanos, purísima Madre nuestra, la gracia de ser puros y castos, en obras, en palabras y en pensamientos, para que merezcamos algún día ver cumplirse en nosotros la promesa de Jesús: Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 8 Día Octavo - María, modelo perfecto de vida
Consagración a Dios y liberación de los enemigos
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Octavo
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
Tú eres ¡oh María! el modelo perfecto de nuestra vida, pues siendo tan pura y tan santa, te has presentado en el templo para enseñarnos a impetrar allí nuestra justificación y a agradecer a Dios por sus beneficios. Concédenos que, por tu intermedio, nos consagremos a Dios, ofreciéndole todo nuestro ser, nuestro cuerpo y nuestra alma; y rindiéndole el justo tributo de nuestra gratitud. Bendícenos y conságranos a Dios, para que seamos libres de nuestros enemigos. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.
Día 9 Día Noveno - La humildad de María nos abre el Cielo
Purificación del alma y presentación en la gloria
Novena a Nuestra Señora de la Candelaria - Día Noveno
Oración preparatoria para todos los días
Oh Virgen María, Madre de la Candelaria, en el templo presentas a Jesús, Cordero sin mancha; te purificas según la ley, aunque eres Virgen Inmaculada.
En tus manos llevas un Cirio, que ni la noche ni el tiempo apagan, la luz divina de tu Hijo, que resucitará.
Míranos, oh Virgen María, Madre de la Candelaria, confirma la Luz de nuestra fe que vacila, y renueva nuestra débil esperanza.
Aviva en nosotros el fuego del Espíritu Santo, consuela a los tristes y afligidos, da justicia y libertad a nuestra patria, y condúcenos en la alegría hasta el hogar de la Trinidad Santa. Amén.
Oración del día
Tu humildad ¡oh Virgen purísima!, purificó al mundo, nos redimió de la esclavitud del demonio y nos abrió las puertas del Cielo. No nos dejes perecer: dirige nuestros pasos al Cielo: ampáranos en todo instante; y concédenos que, purificada nuestra alma con la sangre del Cordero, cuando se desprenda de nuestro cuerpo, sea presentada por ti en la presencia de Dios, para que sea admitida en la gloria. Amén.
(Aquí se hace la petición que se desea obtener)
Padre Nuestro, Ave María y Gloria
Padre Nuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Estrofa
De Dios tan querida eres ¡oh Virgen María!
Sé nuestro amparo en la vida, ¡y en la muerte nuestra guía!
Oración final para todos los días
Oh Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra; conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos; haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques, y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.
Amada Virgen de la Candelaria, haz que también nosotros tengamos a Cristo en nuestro corazón, y así Tú puedas entregarlo a Dios. Amén.