Novena católica

Novena al Señor de los Milagros

Cristo Crucificado, Patrón de Lima y de los casos imposibles

Novena al Señor de los Milagros, imagen de Cristo Crucificado venerada en Lima, Perú, desde el siglo XVII. Es una de las devociones más importantes de América Latina. Se le invoca en situaciones desesperadas, por la paz, la salud y la protección contra desastres. Su fiesta se celebra en octubre, con procesión multitudinaria. La novena comienza el 19 de octubre.

Novena al Señor de los Milagros
Categoría: Popular Devoción: A Jesucristo

Oración inicial

El Señor de los Milagros


La devoción al Señor de los Milagros se originó en Lima, Perú, en el siglo XVII. Un esclavo angoleño pintó la imagen de Cristo Crucificado en una pared de adobe en el barrio de Pachacamilla. Tras un terremoto en 1655 que destruyó gran parte de Lima, ese muro quedó milagrosamente en pie. Desde entonces, la imagen es venerada como protectora contra terremotos y calamidades. La procesión del Señor de los Milagros en octubre congrega a millones de fieles. Es patrono de Lima y de numerosas ciudades de América Latina .

La novena se reza tradicionalmente del 19 al 27 de octubre, preparando el mes de su fiesta .

Día 1 Día Primero - Los caminos de Dios

Agradecer a Dios por revelarse a los sencillos

Novena al Señor de los Milagros - Día Primero

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición


Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón el haberos ofendido. Propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas ocasiones de ofenderos, confesarme bien, y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén .

Oración preparatoria para todos los días


Adorabilísimo Jesús Crucificado, hijo de Dios vivo, que habéis venido del cielo a la tierra, y os habéis sacrificado, muriendo en una Cruz para salvarnos, yo os reconozco por mi verdadero Dios mi Padre, mi Salvador y mi Redentor, mi única esperanza en la vida y en la muerte, y mi única salvación posible en el tiempo y en la eternidad .

Me tengo por indigno, Señor y Dios mío, de presentarme ante vuestra Majestad por mi gran miseria y muchas culpas, pero ya me arrepiento de ellas y confiado en vuestra grande misericordia, acudo a Vos. Dios Todopoderoso y verdadero Señor de los Milagros, suplicando humildemente os dignéis hacer uso de vuestra omnipotencia, obrando milagros de misericordia en mi favor y en el de todos nosotros .

Aplacad Señor Misericordiosísimo vuestra justa indignación provocada por nuestros pecados, calmad las iras de la tierra, del mar, y de los elementos para que no seamos castigados con terremotos, tempestades, pestes, guerras, ni otras calamidades que de continuo nos amenazan, libradnos, Salvador nuestro amorosísimo, de todo mal y peligro en la vida y en la muerte, y obrad el mayor de vuestros milagros en favor nuestro, haciendo que os amemos y sirvamos de tal suerte en este mundo, que merezcamos veros y gozaros en el cielo, donde con el Padre y el Espíritu Santo vivís y reináis Dios, Uno y Trino, en infinita gloria, por los siglos de los siglos. Amén .

Consideración para el día primero


Jesús declaró un día: “Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste a los sabios y entendidos” (Lucas 10,21) .

Por eso, el Padre Dios se sirvió de una mujer humilde y pobre, de una indígena lavandera, para entregarnos por ella la imagen de su Hijo muerto y resucitado que contemplamos en esta imagen del Señor de los Milagros. La mujer sencilla, que había conocido lo fundamental de la fe cristiana en la catequesis de los misioneros, ahorraba dinero y trabajaba con el fin de mandar esculpir una imagencita de Jesús Crucificado. Quería tener consigo la representación de su amado Jesús, regalo de Dios a toda la humanidad. “Tanto amó Dios al mundo, que envió a su propio Hijo, para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna” (Juan 3,16) .

Meditemos estas frases del evangelio, mientras contemplamos en la imagen la cruz luminosa del Señor de los Milagros.

Plegaria


Jesús, tú viniste por los enfermos y los pecadores. Por eso, me vuelvo hacia ti y quiero pedirte que sanes mi alma y mi cuerpo. Tú sabes, Jesús, que el pecado destroza y desgarra la integridad del ser humano, que destruye las relaciones entre las personas y nuestra amistad contigo. Pero no existe pecado ni enfermedad que tú no puedas curar con tu palabra omnipotente. Tú eres el Dios con nosotros; te pido que transformes mi vida .

María, Madre del Redentor, ora conmigo para que pueda obtener la gracia de la sanación, no sólo para mí, sino también para aquellos por quienes deseo interceder ante el Señor. Amén .

(Aquí se hace la petición particular que se desea alcanzar)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria... .

Jaculatoria


¡Gracias, Señor, por habernos hecho cristianos! ¡Auméntanos la fe! .

Oración final para todos los días


Oh Virgen Santísima, Madre de Dios y Madre nuestra! Por la gran bondad de vuestro maternal corazón oíd benigna los ruegos de todos nosotros que acudimos a vos, no nos abandonéis, dulcísima Virgen María ni consintáis en nuestra ruina y perdición .

Mirad con ojos de misericordia y compasión a nuestra ciudad y a todos sus moradores. ¿Qué sería de nosotros y qué valdría nuestras súplicas ante el Señor a quien tanto hemos ofendido, si no fuera por vuestra intercesión? Compadécete pues, misericordiosísima Madre nuestra, de estos desgraciados pecadores que, aunque tan ingratos, son hijos vuestros. Conseguidnos, una vez más el que hallemos gracia y misericordia delante del Señor: alcanzadnos los favores que pedimos en esta Novena y cuanto Vos sabéis que necesitamos, principalmente: el perdón de nuestros pecados, el remedio de nuestras necesidades, la perseverancia en el bien, una santa muerte, y la gloria eterna del Cielo. Amén .

Luego se rezan 5 Padrenuestros, 5 Ave Marías, y 5 Glorias en referencia a las cinco Llagas del Señor, y por tres veces la siguiente súplica:

Aplaca Señor tu ira, Tu justicia y tu rigor, Por tu Santísima Madre, ¡Misericordia Señor! .

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén .

Día 2 Día Segundo - El prójimo, imagen viva de Cristo

Aprender a servir al hermano necesitado

Novena al Señor de los Milagros - Día Segundo

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa como el Día Primero)

Acto de Contrición


(Se reza igual que el Día Primero)

Oración preparatoria


(Se reza igual que el Día Primero)

Consideración para el día segundo


Ya tenía la indígena el dinero necesario para mandar hacer la imagen: setenta reales en moneda de la época. Pero supo que a un padre de familia lo llevaban a la cárcel porque le debía a un usurero precisamente la suma de setenta reales. Y el dinero ahorrado para comprar el crucifijo sirvió más bien para dar la libertad a aquel hombre. La mujer había entendido aquello del evangelio: “Estuve preso y se interesaron por mí… pues todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más humildes a mí me lo hicieron” (Mateo 25,36.40) .

En verdad, importa más la libertad de un ser humano que la posesión de una imagen. Así nos dio aquella indígena una gran lección, porque la fe venera las imágenes que nos recuerdan el amor de Dios, pero antes debe vivirse en el amor y el servicio al hermano, sobre todo el más necesitado. El amor fraterno es el sello de la autenticidad de nuestra fe cristiana. Como dijo Jesús: “Si se aman unos a otros, todo el mundo conocerá que son discípulos míos” (Juan 13,35) .

Meditemos estas palabras del evangelio, mientras contemplamos en la imagen la herida del costado.

Plegaria


Señor Jesucristo, muchas veces he olvidado mirarte en el espejo de quienes necesitan una ayuda de mi parte. Incluso en mis relaciones familiares, a veces, he fallado en el cumplimiento de mis responsabilidades y he preferido dejarme llevar por mis apetitos malsanos, gastando dinero, tiempo y salud en cosas inconvenientes. ¡Sáname de mis vicios y de las resistencias para hacer el bien a los demás! Hazme consciente de que como cristiano debo exigir y ofrecer igualdad de oportunidades para todos, construyendo una sociedad donde haya justicia y paz .

María, nuestra Señora de Caná, con tu intercesión alcánzame la gracia de preocuparme por los demás y servirles desinteresadamente. Enséñame a integrar el amar a Dios y al prójimo. Amén .

(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Jaculatoria


¡Señor de los Milagros, haz que entre nosotros cesen los odios y reine la caridad! .

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero: Oración a la Virgen, 5 Padrenuestros, 5 Avemarías, 5 Glorias y la súplica)

Día 3 Día Tercero - La necesidad de acudir al Señor

Pedir misericordia por los pecados propios y ajenos

Novena al Señor de los Milagros - Día Tercero

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa)

Acto de Contrición


(Se reza igual)

Oración preparatoria


(Se reza igual)

Consideración para el día tercero


Considera, alma mía, cuán grande necesidad hay de que se acuda con fe y confianza a implorar misericordia y perdón por los pecados a fin de que el Señor a quien tanto y tan gravemente ofende, no nos castigue, movido por su justa indignación, antes bien nos perdone y libre de los castigos que nuestros pecados merecen .

¡Cuánto valen y de cuánto sirven las almas buenas que ruegan al Señor! Por ellas tiene Dios paciencia con todos nosotros y como dice en el Santo Evangelio: "no arranca la cizaña o arrancar con ella el trigo." Así por algunas personas piadosas que vengan a orar con mérito ante este Señor de los Milagros podrá ser que haya misericordia para todos y seamos libres de muchas y tremendas desgracias que nuestros pecados reclaman. Acude, pues, alma mía a este Divino Señor, llora tus pecados y los pecados de todos, a fin de que libre de todo mal seamos salvos en el tiempo y en la eternidad. Amén .

Plegaria


(Se puede hacer una petición personal de conversión y perdón)

(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero)

Día 4 Día Cuarto - Los bienes que tenemos en el Señor

Reconocer que en Cristo lo tenemos todo

Novena al Señor de los Milagros - Día Cuarto

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa)

Acto de Contrición


(Se reza igual)

Oración preparatoria


(Se reza igual)

Consideración para el día cuarto


Considera, alma mía, como en Jesucristo Crucificado, verdadero Señor de los Milagros, tenemos todos los bienes que podemos desear y hemos de necesitar, y el mayor de todos los bienes, que es tener como cosa nuestra a este Divino Señor, Hijo de Dios vivo, e igual al Padre, en quién están encerrados todos los tesoros de grandeza, de riqueza y de gloria .

El Padre celestial nos lo ha dado y El se ha entregado a nosotros y se nos ha dado también haciéndose todo para todos. El es para nosotros cuanto hay de bueno y amable. Es nuestro Padre, nuestro Maestro, nuestro Amigo, nuestro Redentor, nuestro Bienhechor, nuestro Glorificador, nuestro Dios. Se nos dio por hermano y compañero en esta vida en su admirable nacimiento, se nos dio por manjar delicioso en la Sagrada Eucaristía, se nos dio por precio de nuestro rescate y medio de salvación en la muerte de cruz, y se da por premio y eterna gloria en la inmortalidad .

¡Oh si conocieses y comprendieras alma mía la grandeza de este don y los infinitos bienes que en él se encierran! Todo lo tenemos en El: no hay milagro que no nos pueda hacer, ni bien alguno, para nosotros, que no esté dispuesto a concederlo, si se lo pedimos con fe. ¡Oh Dios de mi alma! Haced que yo sea todo vuestro para que Vos, sumo bien, que encerráis todos los bienes, seáis todo mío en el tiempo y en la eternidad. Amén .

Plegaria


(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero)

Día 5 Día Quinto - Los consuelos que tenemos en el Señor

Buscar consuelo en Cristo en medio de las pruebas

Novena al Señor de los Milagros - Día Quinto

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa)

Acto de Contrición


(Se reza igual)

Oración preparatoria


(Se reza igual)

Consideración para el día quinto


Considera, alma mía, cuánta dulzura y consolidación se encuentra siempre en Jesucristo Crucificado. En El encontró la pobre Magdalena consuelo a su pena y satisfacción a su amor. En El halló, el arrepentido ladrón, el perdón de sus crímenes, el remedio de sus tristezas en su agonía y un paraíso de goces eternos por galardón. En El, como fuente inagotable de caridad y de amor, bebió en abundancia su discípulo amado, la vida y la consolidación .

¿Y no hace siempre este amantísimo Redentor, semejantes prodigios de misericordia y de amor hacia los que le invocan con fervor? A los pies de este Dios de consolidación, vienen los desgraciados pecadores a derramar su dolor con lágrimas y encuentran misericordia y compasión. De las manos benditísimas de este Señor Crucificado reciben los justos, con abundancia de gracias y bendiciones, el más poderoso y constante apoyo de su virtud .

En el Sacratísimo Corazón de este Divino y amante Redentor podemos hallar todos nosotros raudales infinitos de ternura, compasión, misericordia, luz, gracia y amor. Alma mía, levántate de la postración en que te encuentras, corre a los pies de tu amantísimo Salvador, entra por la abertura de su sagrado Corazón, bebe de la fuente de su divino amor en esta vida para que la goces con inefable hartura en la gloria eterna. Amén .

Plegaria


(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero)

Día 6 Día Sexto - La confianza en el Señor

Crecer en la confianza en la misericordia divina

Novena al Señor de los Milagros - Día Sexto

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa)

Acto de Contrición


(Se reza igual)

Oración preparatoria


(Se reza igual)

Consideración para el día sexto


Considera, alma mía, cómo Jesucristo Crucificado, con sus manos llagadas, su pecho herido y su corazón abierto nos declara de la manera más elocuente que no nos abandona, que nos ama siempre, que se sacrifica y muere por nuestra salvación .

El nos repite las palabras llenas de ternura que decía a la multitud que le rodeaba: "Venid a mí todos los que estáis afligidos y padecéis trabajos y yo os consolaré." "Tengo sed de vuestro amor y deseo vuestra salvación", "Quiero recibiros en mis brazos y estrecharos sobre mi corazón. ¿Quién desconfiará teniendo un Redentor tan misericordioso? .

Además es nuestro Abogado delante del Padre Celestial y por eso nos dice el Apóstol San Juan: "Hijos míos, no pequéis, pero si alguno pecare, no desconfíe, porque tenemos por abogado ante el Padre a Jesucristo Justo" (1 Juan 2,1) .

Plegaria


(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero)

Día 7 Día Séptimo - Paciencia y esperanza

Aprender a esperar en el Señor en medio de las pruebas

Novena al Señor de los Milagros - Día Séptimo

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa)

Acto de Contrición


(Se reza igual)

Oración preparatoria


(Se reza igual)

Consideración para el día séptimo


Considera, alma mía, la paciencia infinita del Señor. A pesar de nuestras ingratitudes, Él nos espera, nos llama, nos perdona. Como el buen pastor que deja las noventa y nueve ovejas para buscar a la perdida, así el Señor de los Milagros sale a nuestro encuentro cuando nos alejamos. La historia de su imagen nos recuerda que incluso cuando todo parece derrumbarse, su amor permanece firme .

El terremoto de 1655 destruyó gran parte de Lima, pero el muro donde estaba pintada la imagen quedó intacto. Esa es la promesa del Señor: en medio de las tempestades de la vida, Él es nuestra roca y nuestra fortaleza .

Plegaria


(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero)

Día 8 Día Octavo - La victoria del amor

Acoger el amor redentor de Cristo

Novena al Señor de los Milagros - Día Octavo

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa)

Acto de Contrición


(Se reza igual)

Oración preparatoria


(Se reza igual)

Consideración para el día octavo


Considera, alma mía, cómo la cruz de Cristo es el signo de la victoria del amor sobre el odio, de la vida sobre la muerte. En la imagen del Señor de los Milagros contemplamos a un Cristo crucificado, pero no derrotado. Sus brazos abiertos son abrazo que acoge a todos, su costado abierto es fuente de misericordia, su corona de espinas es signo de su realeza .

La devoción al Señor de los Milagros nos recuerda que el sufrimiento no tiene la última palabra. Como aquel muro que permaneció en pie tras el terremoto, nuestra fe puede mantenerse firme si nos apoyamos en el amor de Cristo .

Plegaria


(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero)

Día 9 Día Noveno - El juicio y la gloria eterna

Prepararse para la vida eterna

Novena al Señor de los Milagros - Día Noveno

Por la señal de la Santa Cruz


Por la señal ✠ de la Santa Cruz... (completa)

Acto de Contrición


(Se reza igual)

Oración preparatoria


(Se reza igual)

Consideración para el día noveno


Considera, alma mía como ese Señor y Dios nuestro, que murió en la Cruz, resucitó saliendo gloriosísimo del sepulcro, se apareció a la Virgen Santísima su divina Madre, a sus apóstoles y discípulos, conversó y trató familiarmente con ellos por espacio de cuarenta días, al fin de los cuales, viéndolo todos, subió a los cielos en admirable y gloriosa ascensión .

De allí, del cielo ha de volver otra vez al mundo a juzgar a los vivos y a los muertos. Entonces saldrán de sus sepulcros los hombres de todos los tiempos y de todas las naciones para presentarse ante este Divino Señor que hará ostensible, con gran gloria y majestad, su justicia eterna y universal en la condenación de unos y en la salvación de otros .

Oh Dios mío! Cómo he podido olvidarme de semejante asunto… Haced con vuestra gracia Salvador mío adorabilísimo que siempre os ame y sirva en este mundo, para que llegue a gozar con Vos y con los bienaventurados la eterna gloria del Cielo. Amén .

Plegaria


(Aquí se hace la petición particular)

Padre Nuestro, Ave María y Gloria


Padre Nuestro... Ave María... Gloria...

Oración final


(Se reza igual que el Día Primero)

Oración final

Gozos al Señor de los Milagros


Coro: Milagroso, buen Jesús, sálvenos tu santa Cruz. Bondadoso, buen Jesús, eres Vida, Gozo y Luz .

Para salvar tus corderos te llamaste Buen Pastor, y con ese inmenso amor cruzaste nuestros senderos, Dios y hombre verdadero, nuestro guía y nuestra luz. Coro .

El Reino fue tu programa, la justicia y la hermandad, la paz y la caridad que un nuevo mundo proclama y que el corazón inflama, Peregrino de Emaús. Coro .

Admirable caridad de una indígena sencilla, que te obliga ¡oh maravilla! a volver una vez más para mostrar tu bondad, amable y dulce Jesús. Coro .

Tras la noche más oscura se hace el mundo luminoso, porque el Cristo Milagroso –como un astro de luz pura– sobre los pueblos fulgura desde el árbol de la cruz. Coro .

Multiplicas los portentos como en tu vida terrena, cambias en gozo las penas y en gracia los sufrimientos, a los tristes das contento y pan a la multitud. Coro .

Vamos haciendo camino entre gozos y dolor. Mira al pueblo en aflicción, Samaritano divino, y que tu aceite y tu vino hagan fecunda la cruz. Coro .

Oh Profeta de la vida, pregonero de la paz, concédenos superar la violencia fratricida. Cambia, Señor, las heridas en justicia y rectitud. Coro .

Consagración al Señor de los Milagros


Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a visitarte para alabarte, bendecirte y darte gracias por tantos favores como me has concedido .

Señor de los Milagros, porque te amo, me arrepiento de todos los pecados que he cometido y con los cuales te he crucificado de nuevo en mi corazón; te prometo comenzar desde hoy una vida nueva .

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero verte presente en cada uno de mis hermanos .

Señor de los Milagros, porque te amo, he venido a suplicarte como el leproso del evangelio: «Señor, si quieres, puedes curarme» (Mc 1,40). Cúrame, Señor, de la enfermedad del pecado y de las demás enfermedades que me hacen sufrir .

Señor de los Milagros, porque te amo, me consagro a tu servicio con mi familia, con mis seres queridos, con mis trabajos, problemas y alegrías .

Señor de los Milagros, porque te amo, quiero vivir siempre contigo durante la vida para vivir siempre contigo en el cielo .

Oh María, Madre del Perpetuo Socorro, presenta tú misma esta consagración a tu divino Hijo. Amén .