Regina Coeli

Antífona mariana del tiempo pascual

El Regina Coeli se reza durante el tiempo pascual en lugar del Ángelus. Es una oración de alegría por la Resurrección de Cristo.

La Oración

V. Reina del Cielo, alégrate, aleluya.
R. Porque Aquel, a Quien mereciste llevar, aleluya.
V. Resucitó según dijo, aleluya.
R. Ruega por nosotros a Dios, aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya.
R. Porque resucitó el Señor verdaderamente, aleluya.

Oremos:
Oh Dios, que has alegrado al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, concédenos, por la intercesión de su Madre, la Virgen María, alcanzar los gozos de la Vida eterna. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Cuándo se reza

Desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, en los mismos horarios del Ángelus.

Sobre esta oración

El Regina Coeli es una antífona mariana que la Iglesia reza durante el tiempo pascual, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés. En esos cincuenta días sustituye al Ángelus, y su tono cambia por completo: donde el Ángelus anuncia el misterio de la Encarnación, el Regina Coeli canta la victoria de Cristo resucitado. La tradición lo atribuye al papa Gregorio Magno, aunque su forma actual se consolidó más tarde en la liturgia romana. Se reza de pie, como signo de la alegría pascual.

Lo que conviene saber

  • Se reza en lugar del Ángelus desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés.
  • Su nombre significa Reina del Cielo y cada respuesta termina en aleluya.
  • La tradición lo atribuye a san Gregorio Magno, papa entre los años 590 y 604.
  • Se reza de pie, en los mismos horarios del Ángelus: mañana, mediodía y tarde.
  • El versículo final recuerda que el Señor resucitó verdaderamente, como dijo.
  • La oración conclusiva pide, por intercesión de María, alcanzar los gozos eternos.

Reflexión

El Regina Coeli es una oración de alegría, y esa alegría tiene una característica que la distingue de cualquier optimismo. No se alegra porque los problemas hayan desaparecido, sino porque la muerte ha sido vencida. María es invitada a gozar no como espectadora, sino como madre: aquel a quien llevó en su seno vive. La antífona la llama Reina, y ese título no la sitúa por encima de Dios, sino que reconoce la obra que Dios quiso realizar en ella.

Cada línea insiste en el aleluya, que es la palabra propia de la Pascua. Repetirlo no es un estribillo vacío: es el modo en que la Iglesia aprende a respirar en el tiempo nuevo. El diálogo entre el versículo y la respuesta tiene forma de conversación, no de monólogo; se reza a dos voces, como se anuncia una noticia que no se puede callar.

Pedir a María que ruegue por nosotros no es buscar un atajo, sino aceptar que la fe se transmite en compañía. Ella, que sostuvo la esperanza junto a la cruz, sostiene también la nuestra. La petición final no es un consuelo sentimental: pide alcanzar los gozos de la vida eterna, es decir, el mismo destino de Cristo resucitado.

Cómo rezarla hoy

Durante los cincuenta días de Pascua, haz del Regina Coeli tu oración del mediodía. Si trabajas fuera de casa, pon una alarma o aprovecha la pausa del almuerzo; basta un minuto. Rézalo de pie, si puedes, para recordar con el cuerpo que este es tiempo de resurrección. También sirve por la noche, antes de dormir, cuando el cansancio invita al desánimo. Si no lo sabes de memoria, no lo leas de corrido: aprende primero la primera estrofa y añade una cada semana. En familia puede reemplazar al Ángelus durante toda la Pascua y mantener viva la alegría del tiempo litúrgico.

Oración final

Reina del Cielo, madre de la alegría, enséñame a vivir como quien sabe que la muerte fue vencida. Cuando el peso del día me quite la paz, recuérdame que tu Hijo vive y que su promesa no falla. Ruega por mí, para que un día comparta con él la vida que no termina. Amén.