Salmos

Salmo 137

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
137:1Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos a llorar, acordándonos de Sión.
137:2En los sauces de las orillas teníamos colgadas nuestras cítaras.
137:3Allí nuestros carceleros nos pedían cantos, y nuestros opresores, alegría:"¡Canten para nosotros un canto de Sión!".
137:4¿Cómo podíamos cantar un canto del Señor en tierra extranjera?
137:5Si me olvidara de ti, Jerusalén, que se paralice mi mano derecha;
137:6que la lengua se me pegue al paladar si no me acordara de ti, si no pusiera a Jerusalén por encima de todas mis alegrías.
137:7Recuerda, Señor, contra los edomitas, el día de Jerusalén, cuando ellos decían:"¡Arrásenla! ¡Arrasen hasta sus cimientos!".
137:8¡Ciudad de Babilonia, la devastadora, feliz el que te devuelva el mal que nos hiciste!
137:9¡Feliz el que tome a tus hijos y los estrelle contra las rocas!

Sobre el Salmo 137

El Salmo 137 es el cántico del exilio en Babilonia, compuesto junto a los ríos donde los deportados colgaron sus cítaras. Es un salmo de memoria dolorosa y de fidelidad inquebrantable a Sión. La Iglesia lo reza como oración de los fieles en tierra extranjera y como figura de la Iglesia peregrina que suspira por la patria celestial. Su mensaje es que el amor a Dios y a su ciudad es incompatible con el olvido y el conformismo.

Reflexión del Salmo 137

El salmo nace de la humillación: los vencedores piden canciones de Sión como diversión, pero los deportados responden que es imposible cantar el cántico del Señor en tierra extraña. Hay aquí una lección de identidad: la alabanza no se prostituye para entretener a los opresores. El salmista jura no olvidar a Jerusalén, y pide que su mano se le olvide tocar si la olvida, y que se le pegue la lengua al paladar. Es un voto de fidelidad total. La segunda mitad es un grito de venganza contra Babilonia, lenguaje propio de la justicia divina que reparte a los opresores su propia medida. Rezar este salmo es honrar la nostalgia santa de la patria definitiva y rechazar la mundanidad que quiere comprar nuestra alabanza. Nos enseña que el cristiano es ciudadano del cielo y que su canto verdadero solo suena cuando habita en el amor de Dios. Es oración de los desterrados del alma, que suspiran por la Jerusalén nueva.

Cómo meditar este salmo

Cuando te sientas desterrado o tentado de 'cantar para entretener' al mundo, reza este salmo. Mantén viva tu nostalgia santa por la patria celestial y no olvides a la Iglesia.

Oración

Señor, Dios de Sión, no permitas que olvidemos tu ciudad ni tu alabanza. Sostén a tus hijos en el exilio y llévanos a la patria definitiva. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.