Salmos
Salmo 19
Libro I
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 19
Salmo de la Palabra de Dios en dos registros: los cielos proclaman su gloria sin palabras, y la ley del Señor transforma el alma del creyente.
Reflexión del Salmo 19
Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos. Sin palabras, sin lenguaje, sin que se oiga su voz, su mensaje llega a toda la tierra. Pero el salmo hace un giro maravilloso: la ley del Señor es perfecta, reconforta el alma. Son seis sinónimos de la Palabra: ley, precepto, mandato, orden, decreto, juicio. Cada uno con un efecto: reconfortar, dar sabiduría, alegrar, iluminar. Y el creyente responde: que sean gratos los dichos de mi boca y el murmullo de mi corazón. Para el cristiano, esta ley se encarna en Cristo, la Palabra hecha carne, y en la Escritura que ilumina el camino.
Cómo meditar este salmo
Lee un pasaje de la Escritura hoy como ley que ilumina, no como obligación. Deja que la Palabra transforme tus pensamientos y tu lengua.
Oración
Señor, tu ley es perfecta y reconforta mi alma. Que los dichos de mi boca y el murmullo de mi corazón sean gratos ante ti. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.