Salmos
Salmo 22
Libro I
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 22
Salmo del Siervo sufriente que clama desde la desolación. Es la oración más intensa de abandono y, al mismo tiempo, de confianza en la posteridad que proclamará al Señor.
Reflexión del Salmo 22
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Este salmo es el grito más profundo de la Escritura. El justo sufriente es escarnecido, despreciado, rodeado de enemigos que reparten sus vestidos, que le ofrecen hiel y vinagre. Pero en medio del abandono, confía: Tú eres quien me ha sacado del vientre, no te alejes de mí. Y la promesa es universal: anunciaré tu nombre a mis hermanos, te alabará la posteridad. El cristiano no puede leer este salmo sin ver a Cristo en la Cruz, quien lo pronunció literalmente, cumpliéndolo en su Pasión y Resurrección. Es el salmo de la Redención.
Cómo meditar este salmo
Cuando sientas abandono, no te calles. Clama con honestidad como Cristo en la cruz. Confía en que Dios te resucitará y que tu testimonio alcanzará a otros.
Oración
Dios mío, aunque sienta abandono, confío en ti. No te alejes de mí. Gracias porque tu posteridad me rescata. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.