Salmos
Salmo 24
Libro I
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 24
Salmo de la entrada solemne del Rey de la gloria. Interroga quién puede subir al monte del Señor y responde: el de manos limpias y corazón puro.
Reflexión del Salmo 24
Del Señor es la tierra y cuanto contiene, el orbe y todos sus habitantes. Este salmo comienza con la soberanía universal de Dios y pregunta: ¿Quién puede subir al monte del Señor? La respuesta es clara: el de manos limpias y corazón puro, que no entrega su alma a lo falso. Y entonces llega la procesión: ¡Ábranse, puertas antiguas, para que entre el Rey de la gloria! El cristiano lee aquí la entrada triunfal de Cristo en Jerusalén y la Ascensión al cielo. Es también el salmo de la Eucaristía: quien se acerca al altar debe tener manos limpias y corazón puro.
Cómo meditar este salmo
Prepara tu corazón antes de la Eucaristía. Revisa si tienes manos limpias y corazón puro. Acércate al Rey de la gloria con reverencia y alegría.
Oración
Señor, quiero subir a tu monte con manos limpias y corazón puro. Ábrenme, puertas del cielo, para que entre el Rey de la gloria. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.