Salmos
Salmo 8
Libro I
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 8
Canto de alabanza a la majestad de Dios revelada en la pequeñez del ser humano. El cielo proclama su gloria, pero su atención se posa en el hombre.
Reflexión del Salmo 8
Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! El cielo y la tierra cantan su grandeza, pero el salmo hace un giro asombroso: ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él? Dios coronó al ser humano de gloria y honor, le dio dominio sobre la creación. Este es el fundamento de la dignidad inviolable de la persona. El salmo 8 resuena en el Evangelio cuando Jesús, coronado de espinas, restaura la gloria perdida por el pecado. Para el cristiano, es un llamado a custodiar la creación y a defender la dignidad de cada persona.
Cómo meditar este salmo
Contempla la creación hoy: una puesta de sol, el mar, una montaña. Después reconoce tu propia dignidad como coronado por Dios. Trata a los demás con esa misma dignidad.
Oración
Señor, dueño nuestro, tu nombre es admirable en toda la tierra. Gracias porque te acuerdas de mí y me coronas de gloria. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.