Símbolos de la Misa

El Canto

El canto expresa y realiza nuestras actitudes interiores.

El canto es parte esencial de la celebración cristiana. No es un adorno añadido a la oración, sino una forma de orar que brota de lo profundo del espíritu. En la Misa acompaña el r

El Canto
Tanto en la vida social como en la cúltico-religiosa, el canto no sólo expresa sino que en algún modo realiza los sentimientos interiores de alabanza, adoración, alegría, dolor, súplica. 'No ha de ser considerado el canto como un cierto ornato que se añade a la oración, como algo extrínseco, sino más bien como algo que dimana de lo profundo del espíritu del que ora y alaba a Dios' (IGLH 270).

El canto hace comunidad, al expresar más validamente el carácter comunitario de la celebración, igual que sucede en la vida familiar y social como en la litúrgica.

El canto hace fiesta, crea clima más solemne y digno en la oración: 'nada más festivo y más grato en las celebraciones sagradas que una asamblea que toda entera, exprese su fe y su piedad por el canto' (MS 16).

El canto es una señal de euforia. El canto tiene en la liturgia una función 'ministerial': no es como en un concierto, que se canta por el canto en sí y su placer estético y artístico. Aquí el canto ayuda a que la comunidad entre más en sintonía con el misterio que celebra. A la vez que crea un clima de unión comunitaria y festiva, ayuda pedagógicamente a expresar nuestra participación en lo más profundo de la celebración. Así el canto se convierte de verdad en 'sacramento', tanto de lo que nosotros sentimos y queremos decir a Dios, como de la gracia salvadora que nos viene de él.

Sobre este símbolo

El canto es parte esencial de la celebración cristiana. No es un adorno añadido a la oración, sino una forma de orar que brota de lo profundo del espíritu. En la Misa acompaña el rito de entrada, el Gloria, el Salmo, el Santo, la aclamación y el final. El canto une a la asamblea, crea un clima festivo y ayuda a que todos entren en sintonía con el misterio celebrado. Cantar es, para el creyente, una manera de decir con la voz lo que cree el corazón.

Ideas clave

  • El canto no adorna la oración: nace de lo profundo del espíritu que ora.
  • Cantar juntos expresa y realiza el carácter comunitario de la celebración.
  • Una asamblea que canta entera expresa su fe y su piedad.
  • El canto tiene una función ministerial: ayuda a entrar en el misterio.
  • No se canta por lucimiento artístico, sino para servir a la oración.
  • El canto es signo tanto de lo que decimos a Dios como de la gracia que de Él viene.

Reflexión

El canto es la oración del cuerpo entero. Cuando una comunidad canta, no solo piensa la fe: la respira, la pronuncia con la voz, la sostiene con un ritmo común. Por eso la liturgia lo valora tanto. Una asamblea que canta unida dice algo que ninguna homilía puede sustituir: que la fe no es un asunto privado, sino una vida compartida.

Hay en el canto una verdad que nos corrige. Cantar exige escuchar a los demás, ajustar la propia voz, no imponerse. Es una escuela de humildad y de comunión: el que canta solo por lucirse desentona con el conjunto; el que canta para servir hace posible la armonía. Así, el canto se parece mucho a la vida cristiana, donde cada uno aporta su voz pero nadie es el centro.

La Escritura está llena de cantos: el de María, el de Zacarías, el de los ángeles en la noche de Navidad. Cantar es propio de quien se sabe salvado. Cuando la alegría es grande, las palabras solas no bastan y se vuelven música. Por eso la liturgia canta sus momentos más solemnes: no porque la música sea más bella, sino porque hay misterios que piden ser cantados.

Cómo vivirlo en la Misa

En la Misa, canta. Aunque no tengas buena voz, aunque no conozcas la melodía, únete a la asamblea con lo que puedas. El canto no es una prueba de talento, sino una forma de orar con los demás. Si te da vergüenza, empieza por las respuestas y las aclamaciones más breves.

Antes de la celebración, mira el canto de entrada y léelo; así podrás seguirlo con más facilidad. Y en casa, no dejes la música solo para el entretenimiento: aprende algún canto litúrgico que te ayude a rezar cuando estás solo o con tu familia.

Oración

Señor, tú mereces ser alabado con todo lo que soy. Pon en mis labios un canto sincero y en mi corazón un gozo humilde. Que al cantar con mis hermanos aprenda a escuchar, a servir y a unirme al misterio que celebramos. Amén.