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Rezar el Santo Rosario

Reza el rosario completo con la oración siempre a la vista, las cuentas para no perder el hilo y la meditación de cada misterio. Elige los misterios del día o los que quieras meditar.

La Virgen del Rosario
Misterios Gozosos Paso 1 de 76

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Mapa del rosario 59 cuentas

Cada grupo de once cuentas es una decena: una cuenta grande para el Padre Nuestro y diez pequeñas para las Ave Marías. Toca cualquier cuenta para ir directamente a esa oración.

Cómo rezar el rosario paso a paso

El rosario se reza sosteniendo en la mano un cordón con cincuenta y nueve cuentas. Cada grupo de once cuentas —una grande y diez pequeñas— forma una decena, y cada decena corresponde a un misterio de la vida de Jesús y de María. Se empieza por la cruz y se termina volviendo a ella.

Oraciones iniciales

  1. Señal de la Cruz

    En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

  2. Ofrecimiento del rosario (opcional)

    Divino Jesús, te ofrecemos este rosario meditando los misterios de nuestra redención.

    Concédenos, por la intercesión de la Virgen María tu Madre, las virtudes que en ellos se nos enseñan.

    Te lo ofrecemos también por las intenciones del Corazón Inmaculado de María y por nuestras propias intenciones. Amén.

  3. Símbolo de los Apóstoles

    Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

    Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

    Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

  4. Padre Nuestro

    Padre nuestro, que estás en el cielo,
    santificado sea tu Nombre;
    venga a nosotros tu Reino;
    hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

    Danos hoy nuestro pan de cada día;
    perdona nuestras ofensas,
    como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
    no nos dejes caer en la tentación,
    y líbranos del mal. Amén.

  5. Tres Ave Marías, por la fe, la esperanza y la caridad

    Dios te salve, María, llena eres de gracia;
    el Señor es contigo.
    Bendita tú eres entre todas las mujeres,
    y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

    Santa María, Madre de Dios,
    ruega por nosotros, pecadores,
    ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

  6. Gloria

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

Las cinco decenas

En cada decena se anuncia el misterio, se reza un Padre Nuestro, diez Ave Marías mientras se medita el misterio, y un Gloria. Muchas personas añaden al final la jaculatoria que la Virgen enseñó en Fátima.

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia;
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria de Fátima (opcional)

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,
líbranos del fuego del infierno,
lleva al cielo a todas las almas,
socorre especialmente a las más necesitadas
de tu infinita misericordia.

Oraciones finales

Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración final

Oh Dios, cuyo Hijo unigénito, por su vida, muerte y resurrección,
nos mereció el premio de la vida eterna:
concédenos, te rogamos, que meditando estos misterios
del Santísimo Rosario de la Virgen María,
imitemos lo que contienen y alcancemos lo que prometen.
Por el mismo Cristo, nuestro Señor. Amén.

Oración a San Miguel Arcángel (opcional)

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes;
y tú, Príncipe de la milicia celestial,

arroja al infierno con el divino poder a Satanás
y a los demás espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Los veinte misterios del rosario

El rosario recorre veinte escenas del Evangelio, repartidas en cuatro grupos. A cada misterio le corresponde un fruto: la virtud que se pide mientras se rezan las diez Ave Marías.

Misterios Gozosos

Se rezan el lunes y sábado. Estos misterios recorren la infancia de Jesús y la vida escondida de Nazaret. Nos enseñan que Dios entra en la historia por lo pequeño y lo ordinario.

Misterio 1

La Anunciación del ángel a María

Fruto: Humildad Lucas 1, 26-38

Imagina la casa de Nazaret en silencio y a una joven que no esperaba visita alguna. El ángel la llama llena de gracia y ella, en vez de defenderse, pregunta y se entrega. Su sí cambió la historia entera sin ruido ni testigos. Hoy puedes repetir ese gesto en lo pequeño: aceptar sin entenderlo todo y confiar antes de ver.

Misterio 2

La Visitación de María a Isabel

Fruto: Caridad fraterna Lucas 1, 39-56

María no guarda el anuncio para sí: camina por los cerros hasta la casa de Isabel para servir. Las dos mujeres se reconocen y se alegran, y el Magníficat brota de un corazón agradecido. La caridad verdadera siempre se mueve, siempre va hacia el otro. Piensa hoy en alguien que necesita tu visita o tu ayuda concreta y no lo dejes para después.

Misterio 3

El Nacimiento de Jesús en Belén

Fruto: Desapego de las cosas materiales Lucas 2, 1-20

Un pesebre, unos pañales y un recién nacido que llora como cualquier niño. Dios eligió la pobreza más radical para acercarse a nosotros, sin palacio ni poder. Los pastores, que nada tenían, fueron los primeros en alegrarse. Deja hoy algo que te sobra, aunque sea pequeño, y descubre que se puede vivir con menos y amar más.

Misterio 4

La Presentación del Niño Jesús en el Templo

Fruto: Obediencia y pureza de corazón Lucas 2, 22-38

José y María llevan al niño al Templo cumpliendo la ley, con la ofrenda humilde de los pobres. Simeón lo toma en brazos y anuncia que será signo de contradicción, y una espada atravesará el alma de su madre. La obediencia de aquella familia no fue ciega, fue confiada. Cumple hoy con fidelidad lo que te toca, aunque nadie te vea ni te lo agradezca.

Misterio 5

El hallazgo del Niño Jesús en el Templo

Fruto: Búsqueda de Dios en lo cotidiano Lucas 2, 41-52

Tres días buscando, con el miedo de haber perdido lo más valioso. Al final lo encuentran donde debieron mirar primero: en la casa del Padre, ocupado en sus cosas. Cuántas veces buscamos a Dios en lo extraordinario y está en lo de cada día. Revisa hoy tus rutinas y pregúntate dónde has dejado de buscarlo.

Misterios Dolorosos

Se rezan el martes y viernes. Estos misterios acompañan la pasión del Señor, desde el huerto hasta la cruz. Nos muestran hasta dónde llega el amor de Dios y cómo se sostiene el dolor con esperanza.

Misterio 1

La oración de Jesús en el huerto

Fruto: Contrición y aceptación de la voluntad de Dios Mateo 26, 36-46

Es de noche y Jesús suda sangre mientras sus amigos duermen a pocos pasos. Pide que pase el cáliz, pero añade que se haga la voluntad del Padre y no la suya. En esa tensión se sostiene toda su entrega. Cuando hoy algo te cueste o te dé miedo, no huyas: nombra tu miedo delante de Dios y pide fuerzas para seguir.

Misterio 2

La flagelación del Señor

Fruto: Mortificación y pureza Juan 19, 1

Pilato manda azotarlo creyendo que así se calmará la gente, y el cuerpo de Jesús queda marcado por la crueldad de otros. El silencio del Señor frente al golpe es sobrecogedor. También hoy hay violencias que se disfrazan de rutina o de broma. Examina tus palabras y tus gestos, y corta de raíz lo que hiere a alguien aunque parezca poca cosa.

Misterio 3

La coronación de espinas

Fruto: Humildad y valentía Mateo 27, 27-31

Le ponen un manto viejo, una caña en la mano y una corona de espinas, y se burlan de su realeza. Él no responde con fuego ni con ejércitos: responde con una dignidad que desarma. La humildad verdadera no es debilidad, es valentía serena. Hoy, cuando te toque ser humillado o corregido, guarda la paz y no devuelvas el golpe.

Misterio 4

Jesús con la cruz a cuestas

Fruto: Paciencia en las pruebas Lucas 23, 26-32

El peso de la cruz lo dobla, y en el camino obligan a Simón de Cirene a ayudarlo. Jesús acepta esa ayuda y sigue avanzando entre mujeres que lloran. Nadie carga del todo solo, aunque a veces lo parezca. Piensa hoy en quién te ha sostenido en tus peores momentos y agradécelo, y ofrece tú tu hombro a quien va doblado.

Misterio 5

La crucifixión y muerte de Jesús

Fruto: Perseverancia hasta el final Juan 19, 17-30

Clavado entre dos ladrones, Jesús perdona, entrega a su madre y grita su sed. No baja de la cruz aunque podía; sostiene el amor hasta el último aliento. Todo está cumplido, dice, y entrega el espíritu. Cuando algo se alargue y te tiente abandonar, recuerda esta fidelidad y da un paso más sin dramatizar.

Misterios Gloriosos

Se rezan el miércoles y domingo. Estos misterios contemplan la victoria de Cristo y el destino de María. Nos abren a la esperanza del cielo y a la acción del Espíritu en la Iglesia.

Misterio 1

La Resurrección del Señor

Fruto: Fe Mateo 28, 1-10

Al amanecer, las mujeres van al sepulcro con aromas y encuentran la piedra corrida y la tumba vacía. Un ángel les dice que no busquen entre los muertos al que vive, y salen corriendo con miedo y alegría a la vez. La fe nace en ese cruce extraño de temblor y esperanza. Hoy, ante lo que parece cerrado o perdido, atrévete a esperar algo nuevo.

Misterio 2

La Ascensión de Jesús al cielo

Fruto: Esperanza Hechos 1, 6-11

Jesús se eleva y los discípulos se quedan mirando al cielo, quizá sin entender del todo. Los ángeles les preguntan por qué siguen allí plantados: hay una misión que empezar. La esperanza no es mirar hacia arriba y no hacer nada, es caminar sabiendo que Él volverá. Cumple hoy tu tarea ordinaria con la mirada puesta en lo alto.

Misterio 3

La venida del Espíritu Santo

Fruto: Docilidad al Espíritu Santo Hechos 2, 1-13

El viento y el fuego llenan la casa donde están reunidos, y hombres temerosos se vuelven valientes de golpe. El Espíritu no viene a que se sientan cómodos, sino a enviarlos a hablar de Dios a todos. También hoy quiere moverse en tu vida, pero necesita tu docilidad. Pide esta mañana luz para escuchar y valor para hacer lo que te inspire.

Misterio 4

La Asunción de la Virgen María

Fruto: Gracia de una buena muerte Apocalipsis 12, 1

La mujer vestida de sol, coronada de estrellas, es llevada al cielo en cuerpo y alma. En María vemos lo que Dios quiere hacer también con nosotros: salvarnos enteros, sin dejar nada en la muerte. Su asunción es una promesa de esperanza para el final del camino. Vive hoy con el corazón ordenado, como quien quiere estar preparado en cualquier momento.

Misterio 5

La coronación de María como Reina del cielo y de la tierra

Fruto: Confianza en la intercesión de María Apocalipsis 12, 1

María es coronada Reina del cielo y de la tierra, no por poder propio, sino por haber dicho sí hasta la cruz. Desde esa altura sigue mirando a sus hijos con ternura de madre. No está lejos de ti ni indiferente a tus cansancios. Confíale hoy una necesidad concreta y deja que ella la lleve ante su Hijo.

Misterios Luminosos

Se rezan el jueves. Estos misterios recorren la vida pública de Jesús, desde el Jordán hasta la Eucaristía. Nos invitan a contemplar a Cristo que revela el rostro del Padre.

Misterio 1

El Bautismo de Jesús en el Jordán

Fruto: Apertura al Espíritu Santo Mateo 3, 13-17

Jesús baja al agua con los pecadores, aunque no tenía pecado, y el cielo se abre sobre Él. Se oye la voz del Padre y el Espíritu baja como paloma: es la Trinidad manifestándose en lo humilde. Tú también fuiste bautizado y llamado hijo. Recuerda hoy esa identidad y deja que el Espíritu te mueva a hacer el bien sin ruido.

Misterio 2

La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná

Fruto: Confianza en la intercesión de María Juan 2, 1-12

Faltó el vino y María se dio cuenta antes que nadie; no dudó en pedirle a su Hijo, aunque él parecía decir que no era el momento. Hagan lo que él les diga, dijo a los sirvientes, y el agua se volvió vino. La intercesión de María es discreta y eficaz. Cuéntale hoy una falta concreta y haz con prontitud lo que te pida.

Misterio 3

El anuncio del Reino de Dios y la llamada a la conversión

Fruto: Conversión del corazón Marcos 1, 14-15

Jesús recorre Galilea anunciando que el Reino está cerca y pidiendo conversión y fe. No pide primero grandes obras, sino cambiar de dirección el corazón. El Reino crece en lo pequeño y escondido, como una semilla. Revisa hoy qué actitud necesitas convertir y empieza por ese detalle concreto, no por todo a la vez.

Misterio 4

La Transfiguración del Señor

Fruto: Contemplación y deseo del cielo Lucas 9, 28-36

En lo alto del monte, el rostro de Jesús se vuelve luz y sus vestidos brillan como el sol. Pedro quiere quedarse allí, pero hay que bajar y seguir el camino. Los momentos de consuelo no son para instalarse, sino para tomar fuerzas. Busca hoy un rato de silencio para contemplar, y después vuelve a tu tarea con más ánimo.

Misterio 5

La institución de la Eucaristía

Fruto: Adoración y amor a la Eucaristía Juan 13, 1

Antes de la fiesta, sabiendo que iba a ser entregado, Jesús amó hasta el extremo y se quedó en el pan y el vino. No eligió un monumento, eligió un alimento para acompañarnos siempre. En la Eucaristía está todo su amor disponible. Si hoy puedes, visita un sagrario y quédate unos minutos en silencio; si no, haz un acto de amor desde donde estés.

Misterios que tocan según el día

La costumbre de la Iglesia reparte los cuatro grupos a lo largo de la semana, para que quien reza a diario recorra los veinte misterios completos.

  • Lunes y sábado: Misterios Gozosos
  • Martes y viernes: Misterios Dolorosos
  • Miércoles y domingo: Misterios Gloriosos
  • Jueves: Misterios Luminosos

Hoy es viernes, así que corresponden los Misterios Dolorosos.