El Credo Apostólico es la profesión de fe cristiana más antigua. Según la tradición, cada uno de los doce apóstoles contribuyó con un artículo. Es el resumen de toda nuestra fe.
El Credo
Los Doce Artículos
- Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Dios es uno en esencia y trino en personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. - Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre, nuestro único Señor y Salvador. - Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Sin intervención humana, por el poder del Espíritu Santo. - Nació de Santa María Virgen.
María permaneció virgen antes, durante y después del parto. - Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Cristo sufrió realmente en su humanidad. - Fue crucificado, muerto y sepultado.
Cristo entregó realmente su vida por nosotros en la cruz. - Descendió a los infiernos.
Cristo liberó a los justos del Antiguo Testamento que esperaban la redención. - Al tercer día resucitó de entre los muertos.
La resurrección es el fundamento de nuestra fe. - Subió a los cielos.
Cristo está glorificado en el cielo con su cuerpo resucitado. - Está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso.
Cristo reina en gloria y ejerce su sacerdocio eterno. - Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Cristo vendrá gloriosamente al final de los tiempos. - Creo en el Espíritu Santo... la vida eterna.
Los últimos artículos hablan de la Iglesia, sacramentos, y esperanza escatológica.
En el Rosario
El Credo se reza al principio del rosario, después del Acto de Contrición y antes de las tres Ave Marías iniciales. Es la profesión de fe con la que abrimos nuestra oración.
El Credo Apostólico tiene su origen en el bautismo de los primeros cristianos. La Iglesia de Roma lo usaba ya en el siglo II. San Ambrosio lo llamó "Símbolo de los Apóstoles" porque, según la tradición, cada apóstol contribuyó con un artículo.
Sobre esta oración
El Credo Apostólico, llamado también Símbolo de los Apóstoles, es el resumen más antiguo y más breve de la fe cristiana. No es una oración de petición, sino una profesión: en él el creyente declara lo que cree, artículo por artículo, desde la creación hasta la vida eterna. Nació ligado al bautismo, porque quien iba a recibir el sacramento debía antes confesar su fe, y por eso sigue usándose en la liturgia bautismal y en la Vigilia Pascual. En el rosario abre la oración, antes de las tres Ave Marías iniciales.
Lo que conviene saber
- La tradición atribuye un artículo a cada uno de los doce apóstoles, aunque el texto se formó en la Iglesia.
- Tres partes: la fe en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo con la Iglesia.
- Nació como profesión de fe bautismal y se renueva cada año en la Vigilia Pascual.
- El Credo que se reza en la Misa dominical es el niceno-constantinopolitano, más extenso que el apostólico.
- La frase «descendió a los infiernos» confiesa que Cristo murió de verdad y liberó a los justos que esperaban.
- «La resurrección de la carne» afirma que resucitará la persona entera, no solo el alma.
Reflexión
El Credo comienza con una palabra que lo cambia todo: creo. No dice creemos, aunque se rece en común. La fe es un acto personal, que nadie puede hacer por otro; pero es también la fe de la Iglesia, recibida y no inventada. Quien lo profesa se adhiere a lo que la comunidad cristiana cree desde el principio. No es una lista de ideas sueltas: es una historia.
La mayor parte de los artículos habla de Cristo con nombres y lugares concretos. Poncio Pilato sitúa la Pasión en la historia, no en el terreno del mito; María, la cruz y el sepulcro son datos, no símbolos. El Credo se atreve a decir que Jesús descendió a los infiernos para mostrar que ningún rincón de la condición humana quedó fuera de su salvación. Creer no es entenderlo todo, sino apoyarse en alguien de confianza.
Los últimos artículos miran a la Iglesia y al futuro. La comunión de los santos dice que la fe no se vive aislado: somos una familia con los creyentes de la tierra, los que se purifican y los que ya ven a Dios. El perdón de los pecados recuerda que siempre se puede empezar de nuevo. Y la resurrección de la carne afirma que la esperanza abarca a la persona entera, no solo al alma.
Cómo rezarla hoy
El Credo se aprovecha mejor rezado artículo por artículo que recitado de un tirón. Conviene detenerse cada día en uno distinto y preguntarse qué implica creerlo. Cuando algún artículo resulte difícil, no hay que saltarlo: es precisamente ahí donde la fe se prueba y donde conviene pedir luz. Profesarlo en voz alta al comenzar el día, sobre todo el domingo, ordena la jornada. Y sirve también como examen: creer en el perdón de los pecados obliga a perdonar; creer en la comunión de los santos obliga a no vivir la fe en solitario. A los niños conviene explicarles cada frase, no solo hacerles memorizarla.
Oración final
Señor, creo en ti, aunque no lo entienda todo. Creo que eres Padre, que en Cristo me has salvado y que tu Espíritu me sostiene. Guarda mi fe cuando la duda apriete y hazme vivir lo que profeso con los labios. Que mi vida entera sea un credo creíble. Amén.