El Espíritu Santo es 'el gran desconocido' de la vida cristiana. Sin embargo, sin él no podemos vivir la fe. Jesús promete: 'Yo pediré al Padre y les dará otro Consolador, para que esté siempre con ustedes' (Jn 14,16). El Espíritu es el que nos enseña, nos recuerda las palabras de Jesús, nos da fuerza para ser testigos. Los frutos del Espíritu son: amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio (Gal 5,22-23). Que sepamos invocar al Espíritu Santo cada día, dejándonos guiar por él, abiertos a sus dones y frutos.
Fuente: Evangelio de San Juan 14,16