En la última cena, Jesús se levanta, se ciñe una toalla y comienza a lavar los pies de sus discípulos. Pedro se resiste: 'Señor, ¿tú vas a lavarme los pies a mí?' Jesús responde: 'Si no te lavo, no tendrás parte conmigo' (Jn 13,8). Con este gesto, Jesús nos enseña el servicio humilde. El Maestro se hace siervo. El que está en lo más alto se pone de rodillas. El lavatorio de los pies es el testamento de Jesús: 'Les he dado ejemplo, para que como yo he hecho, ustedes también lo hagan' (Jn 13,15). La grandeza en el Reino de Dios no está en ser servido, sino en servir.
Fuente: Evangelio de San Juan 13,1-15