Jesús está sentado sobre una roca dentro de un enorme peñasco. Aparece el rostro feo de Satanás. No se presenta de la forma en que siempre lo hemos imaginado: con cuernos, rabo, etc. Parece un beduino envuelto en su vestido. Satanás tienta a Jesús con el hambre: 'Di que estas piedras se conviertan en pan'. Jesús responde: 'No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'. La primera tentación es la de usar el poder para satisfacer necesidades personales. Jesús nos enseña a confiar en el Padre, no a usar a Dios para nuestros intereses. Que sepamos confiar como Jesús, poniendo nuestra vida en manos del Padre.
Fuente: María Valtorta, El Evangelio como me ha sido revelado