La humildad es la virtud que nos hace reconocer nuestra pequeñez ante Dios. Jesús dice: 'El que se humilla será enaltecido' (Lc 14,11). La humildad no es falsa modestia, sino verdad sobre nosotros mismos: todo lo que somos y tenemos es don de Dios. La Virgen María es modelo de humildad: 'Mi alma proclama la grandeza del Señor... porque ha mirado la humildad de su esclava' (Lc 1,46.48). La humildad nos abre a la gracia, nos hace dóciles al Espíritu, nos libera de la soberbia que es raíz de todo pecado. Que sepamos cultivar la humildad en el corazón, siguiendo el ejemplo de María y de Jesús, que 'se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte' (Fil 2,8).
Fuente: Evangelio de San Lucas 14,11