Jesús fue tentado en el desierto. El tentador le propone usar su poder divino para satisfacer su hambre, para exhibirse, para dominar el mundo. Jesús responde con las Escrituras: 'No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios'; 'No tentarás al Señor tu Dios'; 'Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás'. En estas tentaciones se resume la lucha fundamental de la vida espiritual: ¿confiamos en el Padre o buscamos satisfacciones inmediatas? ¿Buscamos la gloria de Dios o la nuestra? ¿Servimos al Señor o a los ídolos? La victoria de Jesús es también nuestra victoria si permanecemos unidos a él.
Fuente: Evangelio de San Mateo 4,1-11