El Adviento es tiempo de espera vigilante. 'Manténganse despiertos, porque no saben qué día vendrá su Señor' (Mt 24,42). Esta espera no es pasiva sino activa: es preparar el corazón para recibir al que viene. ¿Cómo velamos? Manteniendo viva la fe, alimentando la esperanza, practicando la caridad. El Señor viene cada día en la Eucaristía, en los pobres, en los acontecimientos de la vida. Pero también viene al final de los tiempos. Ambas venidas nos llaman a estar despiertos. Señor, ayúdanos a no dejarnos adormecer por las preocupaciones mundanas, sino a mantener nuestra mirada fija en Ti, que eres nuestra esperanza.
Fuente: Tradición litúrgica