El encuentro de Jesús con Simón de Cirene es un encuentro silencioso, una lección de vida: Dios no quiere el sufrimiento ni acepta el mal. Pero el sufrimiento, aceptado con fe, se transforma en camino de salvación. Entonces lo aceptamos como Jesús, y ayudamos a llevarlo como Simón de Cirene. Señor Jesús, tú has hecho que el hombre tome parte en llevar tu cruz. Enséñanos a compartir el sufrimiento de los demás, a ser cirineos para nuestros hermanos que cargan con cruces demasiado pesadas. Que sepamos tendernos la mano unos a otros en el camino de la vida. Amén.
Fuente: Vía Crucis del Papa Francisco, 2013