Herido y sufriendo, llevando la cruz de todos los hombres, Jesús encuentra a su madre y, en su rostro, a toda la humanidad. María, Madre de Dios, fue la primera discípula del Maestro. Ahora, mientras él carga con la cruz, ella lo encuentra. Jesús sufre al ver a su madre afligida, y María sufre al ver sufrir a su Hijo. Pero de este dolor compartido nace la nueva humanidad. Señor Jesús, también nosotros sentimos sufrimientos en nuestras familias. Haz que en estos tiempos difíciles nuestras familias sean lugar de tu presencia, para que nuestras penas se transformen en alegría. Sé tú la fuerza de nuestras familias. Amén.
Fuente: Vía Crucis del Papa Francisco, 2013