Aquel que tiene las estrellas del cielo en la palma de su mano divina, y ante quien tiemblan las fuerzas celestiales, cae al suelo sin protegerse bajo el pesado yugo de la cruz. Aquel que ha traído la paz al mundo, herido por nuestros pecados, cae bajo el peso de nuestras culpas. Señor Jesús, levántanos de nuestras caídas, vuelve a encaminar nuestro espíritu extraviado hacia tu Verdad. No permitas que la razón humana se conforme con las verdades parciales de la ciencia y de la tecnología sin siquiera intentar plantearse las preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida y la existencia. Concédenos abrirnos a la acción de tu Santo Espíritu. Amén.
Fuente: Vía Crucis del Papa Francisco, 2013