Salmos

Salmo 116

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
116:1Amo al Señor, porque él escucha el clamor de mi súplica,
116:2porque inclina su oído hacia mí, cuando yo lo invoco.
116:3Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del Abismo, caí en la angustia y la tristeza;
116:4entonces invoqué al Señor:"¡Por favor, sálvame la vida!".
116:5El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo;
116:6el Señor protege a los sencillos:yo estaba en la miseria y me salvó.
116:7Alma mía, recobra la calma, porque el Señor ha sido bueno contigo.
116:8Él libró mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída.
116:9Yo caminaré en la presencia del Señor, en la tierra de los vivientes.
116:10Tenía confianza, incluso cuando dije:"¡Qué grande es mi desgracia!".
116:11Yo, que en mi turbación llegué a decir:"¡Los hombres son todos mentirosos!".
116:12¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?
116:13Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor.
116:14Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo.
116:15¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos!
116:16Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre:por eso rompiste mis cadenas.
116:17Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor.
116:18Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo,
116:19en los atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. ¡Aleluya!

Sobre el Salmo 116

El Salmo 116 es el aleluya más breve y uno de los más queridos de la liturgia. En el original hebreo comienza con un doble aleluya, de ahí que la tradición griega y latina lo divida en dos salmos. Es la explosión de amor del fiel que ha sido escuchado: 'Amo al Señor porque escucha mi voz'. La Iglesia lo proclama en la comunión eucarística, pues es la respuesta del alma que recibe el Cuerpo de Cristo y descubre que ha sido salvada de la muerte.

Reflexión del Salmo 116

La primera palabra del salmo es 'amé', y ese amor nace de la experiencia de ser escuchado. Dios no es un oyente distante; inclina su oído hacia el que clama. El salmo recorre el arco de la angustia a la paz: rodeado de dolores, cercado por la muerte, el fiel invoca y el Señor lo libera. La misericordia y la justicia del Señor son el fundamento de esa confianza. Al final, el salmista camina en presencia del Señor 'en la tierra de los vivos', expresión que la fe cristiana plenifica en la resurrección. Rezar este salmo es aprender que la oración no es un deber sino una relación de amor correspondido. Es también un cantar de la comunión: al recibir a Cristo, podemos decir con verdad que el Señor nos libró de la muerte para que caminemos en su presencia. La brevedad del salmo invita a repetirlo muchas veces, como un Ave María del Antiguo Testamento.

Cómo meditar este salmo

Reza este salmo corto varias veces al día como jaculatoria de amor: 'Amo al Señor porque escucha mi voz'. Cuando recibas la comunión, recita sus palabras como acción de gracias.

Oración

Señor, que inclinas tu oído a mi voz, te amo porque me escuchaste. Caminaré en tu presencia en la tierra de los vivos y te daré gracias. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.