Salmos

Salmo 115

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
115:1No nos glorifiques a nosotros, Señor:glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad.
115:2¿Por qué han de decir las naciones:"Dónde está su Dios"?
115:3Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere.
115:4Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres.
115:5Tienen boca, pero no hablan, tienen ojos, pero no ven;
115:6tienen orejas, pero no oyen, tienen nariz, pero no huelen.
115:7Tienen manos, pero no palpan, tienen pies, pero no caminan; ni un solo sonido sale de su garganta.
115:8Como ellos serán los que los fabrican, los que ponen en ellos su confianza.
115:9Pueblo de Israel, confía en el Señor:él es tu ayuda y tu escudo;
115:10familia de Aarón, confía en el Señor:él es tu ayuda y tu escudo;
115:11confíen en el Señor todos los que lo temen:él es su ayuda y su escudo.
115:12Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga:bendiga al pueblo de Israel, bendiga a la familia de Aarón,
115:13bendiga a los que temen al Señor, a los pequeños y a los grandes.
115:14Que el Señor los multiplique, a ustedes y a sus hijos;
115:15y sean bendecidos por el Señor, que hizo el cielo y la tierra.
115:16El cielo pertenece al Señor, y la tierra la entregó a los hombres.
115:17Los muertos ya no alaban al Señor, ni tampoco los que bajaron al sepulcro.
115:18Nosotros, los vivientes, bendecimos al Señor, desde ahora y para siempre. ¡Aleluya!

Sobre el Salmo 115

El Salmo 115 prosigue el tono del aleluya pascual y reúne promesas y acciones de gracias del fiel que ha experimentado la fidelidad de Dios. Su pregunta —'¿cómo pagaré al Señor todo el bien que me hizo?'— es el motor de toda vida de piedad. La Iglesia lo entiende como canto del pueblo redimido y, muy especialmente, como voz de Cristo y de la Iglesia ofreciendo el sacrificio de alabanza. Nos recuerda que la respuesta a la gracia es la acción de gracias y el cumplimiento de las promesas hechas al Altísimo.

Reflexión del Salmo 115

El salmo desarrolla la respuesta a la pregunta inicial: se paga al Señor alzando la copa de salvación, invocando su nombre, cumpliendo los votos y ofreciendo sacrificio en su casa. Hay aquí una progresión de la gratitud a la entrega. El versículo 'preciosa es a los ojos del Señor la muerte de sus santos' consuela profundamente: la muerte de los justos no es un fracaso, sino un momento de valor infinito ante Dios. También se afirma con fuerza la distancia entre el cielo y la tierra: 'no a los muertos, sino a nosotros nos alaba el Señor', lo que subraya la urgencia de la alabanza en esta vida. Rezar este salmo es tomar conciencia de que no podemos devolver a Dios nada que no sea ya suyo; solo podemos ofrecerle nuestra libertad agradecida. Es oración de quien ha hecho promesas en el bautismo y desea cumplirlas con fidelidad hasta el fin.

Cómo meditar este salmo

Cumple hoy alguna promesa hecha a Dios que hayas dejado pendiente. Ante las dificultades, repite: 'Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de sus santos' como esperanza en el valor de tu entrega.

Oración

Señor, ¿cómo pagaré todo el bien que me hiciste? Alzo ante ti la copa de salvación y cumplo mis promesas. Haz preciosa a tus ojos mi vida y mi entrega. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.