Salmos

Salmo 123

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
123:1Canto de peregrinación. Levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo.
123:2Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor, y los ojos de la servidora en las manos de su dueña:así miran nuestros ojos al Señor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros.
123:3¡Ten piedad, Señor, ten piedad de nosotros, porque estamos hartos de desprecios!
123:4Nuestra alma está saturada de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos.

Sobre el Salmo 123

El Salmo 123 es el más breve de los cantos de peregrinación y pertenece al género de la súplica comunitaria. El pueblo, humillado por el desprecio de los poderosos y de los arrogantes, levanta los ojos al Señor con una confianza hecha de espera paciente. La imagen central es la de los servidores y las servidoras que miran las manos de su señor: no buscan palabras, sino un gesto, una señal de misericordia. El salmo no describe un peligro concreto, sino la fatiga de quien se siente burlado y menospreciado, experiencia que atraviesa todas las épocas. Su fuerza está en la insistencia: ten piedad, ten piedad. Es la oración de los pequeños, de quienes no tienen poder para defenderse y por eso se apoyan enteramente en Dios. La liturgia lo ha rezado en tiempos de persecución y de desprecio social, y sigue siendo la voz de cuantos sufren la burla por causa de su fe.

Reflexión del Salmo 123

El salmo no pide la victoria ni el castigo del enemigo: pide misericordia. Es la oración de quien ha agotado sus fuerzas y ya no busca argumentos, sólo la mirada compasiva de Dios. Los ojos fijos en las manos del señor expresan una actitud muy concreta: la atención confiada de quien espera que el otro actúe. En la vida cristiana, esto se llama esperanza, no la certeza de que todo saldrá bien, sino la seguridad de que no estamos solos ante el desprecio. Jesús mismo bebió este cáliz y en la cruz oró con el salmo de la confianza. Cuando nos sentimos burlados o rechazados, este salmo nos recuerda que nuestra dignidad no depende de la estima ajena, sino de la mirada de Dios. Rezarlo nos une a todos los humillados de la tierra y nos enseña a no responder al desprecio con desprecio, sino a esperar en el Señor hasta que se apiade. Esa espera paciente es ya una forma de oración y un testimonio silencioso ante quienes nos desprecian.

Cómo meditar este salmo

Cuando sientas el peso del rechazo o de la burla, reza este salmo con calma, sin buscar justificaciones. Deja que la frase "hasta que se apiade de nosotros" sea tu respiración. Ofrece tu humillación por quienes sufren la misma experiencia y pide al Señor un corazón que no devuelva mal por mal. Si puedes, hazlo de rodillas o con las manos abiertas, en actitud de quien espera todo de Dios.

Oración

Señor, levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo. Ten piedad de nosotros, que estamos cansados del desprecio. Mira nuestra humillación con amor y enséñanos a esperar tu misericordia sin amargura, confiando sólo en ti. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.