Salmos

Salmo 146

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
146:1¡Aleluya! ¡Alaba al Señor, alma mía!
146:2Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré al Señor.
146:3No confíen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar:
146:4cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos.
146:5Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios:
146:6él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. Él mantiene su fidelidad para siempre,
146:7hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos,
146:8abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados.
146:9El Señor protege a los extranjeros y sustenta al huérfano y a la viuda;
146:10El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. ¡Aleluya!

Sobre el Salmo 146

El Salmo 146 exhorta al alma a alabar al Señor y advierte que la confianza debe ponerse en Dios, no en los príncipes mortales. Es el segundo de los aleluyas finales. La Iglesia lo reza como himno de esperanza en el Dios creador y defensor de los humildes. Su mensaje es que el poder humano es efímero, mientras que el Señor permanece fiel por todos los siglos y obra justicia por los oprimidos.

Reflexión del Salmo 146

El salmo comienza con la invitación personal: 'alaba, alma mía, al Señor'. Es la voz del creyente que decide la alabanza como opción de vida. Enseguida advierte: 'no confiéis en los príncipes', pues el hombre no tiene salvación propia y su aliento vuelve a la tierra. Es una lección de realismo ante la idolatría del poder político. El contraste es total: mientras los príncipes mueren, el Señor es el que hizo el cielo y la tierra, el que guarda la fidelidad perpetua, hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. La dicha del pueblo cuyo Dios es el Señor cierra el salmo. Rezar esta oración es desenredar el corazón de la dependencia de los poderosos y anclar la esperanza en el Creador. Nos enseña que la verdadera libertad nace de la alabanza a Dios. Para el cristiano, el salmo anuncia el Reino de Cristo, que levanta a los humildes y sacia a los pobres. Es oración de quien encuentra en Dios, y no en las estructuras humanas, su única seguridad.

Cómo meditar este salmo

Examina en qué 'príncipes' (personas, sistemas, estatus) pones tu confianza y transfiérela al Señor. Alaba a Dios como el que 'da pan a los hambrientos' y haz una obra de justicia hoy.

Oración

Señor, que hiciste el cielo y la tierra, no dejamos nuestra confianza en los príncipes mortales. Haz justicia a los oprimidos y sé tú el Dios de tu pueblo. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.