Salmos

Salmo 148

Libro V

Oración y alabanza.

Salmos
148:1¡Aleluya! Alaben al Señor desde el cielo, alábenlo en las alturas;
148:2alábenlo, todos sus ángeles, alábenlo, todos sus ejércitos.
148:3Alábenlo, sol y luna, alábenlo, astros luminosos;
148:4alábenlo, espacios celestiales y aguas que están sobre el cielo.
148:5Alaben el nombre del Señor, porque él lo ordenó, y fueron creados;
148:6él los afianzó para siempre, estableciendo una ley que no pasará.
148:7Alaben al Señor desde la tierra, los cetáceos y los abismos del mar;
148:8el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus órdenes.
148:9Las montañas y todas las colinas, los árboles frutales y todos los cedros;
148:10las fieras y los animales domésticos, los reptiles y los pájaros alados.
148:11Los reyes de la tierra y todas las naciones, los príncipes y los gobernantes de la tierra;
148:12los ancianos, los jóvenes y los niños,
148:13alaben el nombre del Señor. Porque sólo su Nombre es sublime; su majestad está sobre el cielo y la tierra,
148:14y él exalta la fuerza de su pueblo. ¡A él, la alabanza de todos sus fieles, y de Israel, el pueblo de sus amigos! ¡Aleluya!

Sobre el Salmo 148

El Salmo 148 es un himno cósmico que convoca a toda la creación a alabar al Señor: los cielos, los astros, los elementos y todas las criaturas. Es el tercer aleluya final. La Iglesia lo reza como cántico de la creación y como visión de la liturgia universal en la que toda cosa bendice a su Creador. Su mensaje es que la alabanza es el fin de todo lo existente, y que Dios creó y sostiene cuanto existe por su palabra.

Reflexión del Salmo 148

El salmo despliega una procesión de alabanzas que recorre todo el universo. En las alturas, los ángeles, los astros y los cielos de los cielos cantan. En la tierra, el fuego, el granizo, la nieve, los vientos, los montes y los árboles, los animales y los pueblos se unen al coro. El criterio es uno solo: todo lo que existe debe alabar el nombre del Señor, porque él mandó y fueron creados, y los afirmó para siempre. Hay una armonía entre el cosmos y la liturgia: la naturaleza no calla su Creador. Rezar este salmo es ensanchar el corazón hasta abarcar la creación entera y descubrir que todo es lenguaje de Dios. Nos enseña la vocación cósmica de la alabanza: el hombre es la voz de la creación que dice 'gracias'. Para el cristiano, este himno anticipa la reconciliación de todas las cosas en Cristo, por quien fueron hechas. Es oración que despierta la admiración ante el mundo y el respeto ecológico nacido de la fe.

Cómo meditar este salmo

Al salir al aire libre, reza este salmo dejando que el sol, el viento y los árboles alaben a Dios contigo. Cuida la creación como parte de tu alabanza al Creador.

Oración

Señor, Creador de cielos y tierra, que toda tu obra te alabe y bendiga tu nombre. Danos ser voz de tu creación y cantar tu gloria por siempre. Amén.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un salmo?

Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.

¿Cuántos salmos hay?

Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.

¿Quién los escribió?

La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.

¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?

Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.

¿Cuándo conviene rezarlos?

En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.

¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?

No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.