Salmos
Salmo 2
Libro I
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 2
El Salmo 2 es un cántico mesiánico que retrata la rebelión de las naciones contra Dios y su Ungido. Su respuesta no es la venganza humana, sino la soberanía divina que establece al Rey en Sión.
Reflexión del Salmo 2
Las naciones se alborotan y los pueblos urden planes vanos contra el Señor y contra su Cristo. Este salmo se sitúa en el trono de Dios, que desde la altura ríe con indulgencia ante la fragilidad de la resistencia humana. Dios ha establecido a su Rey en Sión, y la orden es escucharlo. La tradición cristiana lee aquí la investidura de Cristo, cuyo reinado no depende de la aprobación terrena. El salmo invita al temor reverente, a besar al Hijo, a refugiarse en él. Para el creyente es un llamado a no temer la hostilidad del mundo, porque la historia pertenece a Dios.
Cómo meditar este salmo
Cuando sientas que la cultura o el entorno se oponen a tu fe, no te dejes intimidar. Recuerda que Dios ríe con indulgencia y que Cristo reina. Reza pidiendo valentía y confianza en la soberanía divina.
Oración
Señor soberano, que reinas desde Sión, dame valor para no doblegarme ante la presión del mundo. Quiero refugiarme en tu Hijo y besarlo con obediencia. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.