Salmos
Salmo 39
Libro I
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 39
El Salmo 39 reflexiona sobre la brevedad y fragilidad de la vida humana ante la eternidad de Dios. El salmista guarda silencio ante los impíos, pero al fin estalla en una súplica: toda la existencia es como un suspiro. Es una meditación sobre la caducidad del hombre y la esperanza en el Señor.
Reflexión del Salmo 39
Guardando silencio, el salmista contiene su angustia hasta que la oración brota como queja ante Dios. Reconoce que la vida del hombre pasa como una sombra y que sus días son cortos y vanos. Ante la eternidad divina, nuestro tiempo es un suspiro. Este salmo revela la humildad de quien acepta ser peregrino y forastero en la tierra, y la necesidad de no poner en las riquezas la esperanza. En la fe cristiana, nos recuerda que nuestra verdadera patria está en el cielo y que el Señor es quien da y quita; por eso pedimos saber contar nuestros días para alcanzar sabiduría de corazón.
Cómo meditar este salmo
Ante la prisa y la acumulación de bienes, detente y reza este salmo pidiendo sabiduría para valorar el tiempo. Ofrece a Dios tus planes y reconócelo dueño de tu vida.
Oración
Señor, hazme conocer mi fin y el número de mis días, para que comprenda lo pasajera que es mi vida. Escucha mi oración y no calles ante mi llanto. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.