Salmos
Salmo 50
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 50
El Salmo 50 es un solemne discurso de Dios que juzga a su pueblo. No acusa los sacrificios externos, sino la hipocresía del culto sin conversión. El Señor pide un corazón contrito y la alabanza sincera. Es uno de los textos más exigentes sobre la verdadera religión.
Reflexión del Salmo 50
Dios se presenta rodeado de esplendor y convoca a la tierra para juzgar a su pueblo. No reprende por falta de holocaustos, pues ya son suyos los animales y los campos; lo que exige es coherencia: ¿por qué recitas mis leyes y aborreces mi instrucción? Pide sacrificio de alabanza y al que sigue el recto camino le mostrará la salvación de Dios. Este salmo revela que el culto agrada cuando nace de un corazón obediente, no de ritos vacíos. La Iglesia lo usa en la penitencia; nos recuerda que Dios quiere misericordia y no sacrificio, y que la liturgia externa sin amor es estéril. Nos llama a la integridad de vida.
Cómo meditar este salmo
Antes de asistir a Misa, examina tu conciencia y pide un corazón sincero. Ofrece tu alabanza unida a obras de justicia y misericordia concretas.
Oración
Crea en mí, Señor, un corazón puro y renueva mi espíritu. No deseches a quien se arrepiente; acepta mi sacrificio de alabanza y contrición. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.