Salmos
Salmo 49
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 49
El Salmo 49 es un sermón sapiencial sobre la vanidad de las riquezas ante la muerte. El salmista, los hijos de Coré, habla a ricos y pobres por igual: nadie puede redimir a otro ni comprar la vida. Solo Dios da sentido eterno más allá de la fortuna.
Reflexión del Salmo 49
Dirigiéndose a todos los hombres, el salmista proclama que la sabiduría no se compra con oro. El rico confía en sus bienes y se jacta de su opulencia, pero no puede redimir a su hermano ni pagar a Dios el rescate de su alma. Rico y pobre mueren igualmente y sus tumbas son su morada perpetua. Este salmo revela la igualdad radical de los hombres ante la muerte y la insuficiencia de lo material para salvar. La fe cristiana añade que solo Cristo resucitado vence la muerte y que las riquezas deben ser compartidas en caridad. Nos enseña a no poner el corazón en lo que pasa, sino en el tesoro imperecedero del Reino.
Cómo meditar este salmo
Examina hoy tus apegos materiales y reza pidiendo libertad interior. Comparte algo de lo que tienes con quien lo necesita, practicando la caridad desinteresada.
Oración
Dios mío, no permitas que confíe en mis riquezas ni me enorgullezca de ellas. Enséñame a vivir con desprendimiento y a poner mi esperanza solo en ti. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.