Salmos
Salmo 52
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 52
El Salmo 52 es un breve poema contra el calumniador que confía en sus riquezas y se jacta de su maldad. El salmista opone la ineludible ruina del impío a la esperanza del justo en la misericordia de Dios, que lo sostendrá para siempre.
Reflexión del Salmo 52
El salmista interpela al poderoso que se gloría en la destrucción y teje engaños con su lengua como navaja afilada. ¿Por qué te glorías en el mal? Dios te derribará para siempre, arrancándote de la tierra de los vivientes. En contraste, el justo contempla su caída y confía en la misericordia de Dios, que es como un olivo frondoso en la casa del Señor. Este salmo revela el juicio divino sobre la mentira y la calumnia, y la firmeza de quien se apoya en Dios. La Iglesia lo reza contra la difamación; nos enseña que el mal parece triunfar, pero su fin es la nada, mientras la misericordia del Señor permanece por todos los siglos.
Cómo meditar este salmo
Cuando sufras calumnias o veas injusticias, reza este salmo y no respondas con la misma arma. Refugia tu esperanza en Dios y deja a él el juicio.
Oración
Señor, tú derribas al que se gloria en el mal y sostienes al justo como olivo frondoso. En tu misericordia pondré mi confianza para siempre. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.