Salmos
Salmo 60
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 60
El Salmo 60 es un lamento nacional tras una derrota, seguido de la esperanza puesta en la promesa de Dios. El salmista reconoce la repulsa divina, pero pide que su mano salve a los suyos y confía en que él triunfará sobre Edom y Madián.
Reflexión del Salmo 60
El pueblo, sacudido y dividido tras la derrota, siente que Dios lo ha rechazado y hecho temblar. El salmista pide que Dios revierta su ira y dé una señal de salvación. Recuerda la promesa: Dios ha hablado en su santuario otorgando la tierra, y aunque los hombres fallan, él guiará. Este salmo revela la honradez de orar reconociendo el castigo merecido y la fe en la palabra divina. La Iglesia lo reza en tiempos de prueba comunitaria; prefigura la confianza de Cristo en la promesa del Padre tras la aparente derrota de la cruz. Nos enseña que la victoria no es nuestra sino del Señor, y que en su nombre se doblegarán todos los enemigos.
Cómo meditar este salmo
Cuando tu comunidad fracase o se divida, reza este salmo pidiendo la unidad y la señal de Dios. Confía en su promesa más que en tus propias fuerzas.
Oración
Señor, tú nos rechazaste, pero restáuranos. Danos tu auxilio, porque vana es la ayuda humana; en ti venceremos a nuestros enemigos. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.