Salmos
Salmo 62
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 62
El Salmo 62 proclama que solo en Dios reposa el alma, porque de él viene la salvación. El salmista, en silencio delante de Dios, rechaza la confianza en la riqueza y el engaño, y espera pacientemente en el Señor, su roca y su salvación.
Reflexión del Salmo 62
En silencio y soledad, el salmista espera a Dios: solo de él viene mi salvación, él es mi roca y mi refugio. No será conmovido por mucho que conspiren los enemigos. Amonesta a no poner el corazón en la opulencia ni en la injusticia, pues la riqueza es engañosa. Este salmo revela la centralidad de la espera silenciosa en Dios como fuente de paz. La Iglesia lo reza en la noche y en la adoración; prefigura el reposo de Cristo en la voluntad del Padre. Nos enseña que el alma se turba cuando busca en las criaturas lo que solo el Creador da, y que la paciencia confiada vence la agitación del mundo.
Cómo meditar este salmo
Dedica unos minutos de silencio absoluto en presencia de Dios, repitiendo que solo en él descansa tu alma. Renuncia hoy a buscar seguridad en el dinero o el éxito.
Oración
Solo en ti, Señor, reposa mi alma, porque de ti viene mi salvación. Tú eres mi roca; que en el silencio te espere siempre. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.