Salmos
Salmo 69
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 69
El Salmo 69 es una intensa oración de un inocente perseguido hasta la extinción, cuya pasión la Iglesia aplica directamente a Cristo. El salmista sufre el oprobio por su celo de la casa de Dios y pide ser librado del lodo y de las aguas.
Reflexión del Salmo 69
Hundido en el fango, rodeado de aguas hasta el cuello, el salmista clama agotado. El celo por la casa del Señor lo consumió, y soportó los insultos de quienes lo vituperaban. Pide a Dios que lo saque de la ciénaga y que la tormenta no lo arrastre. Este salmo revela el misterio del justo que sufre por fidelidad, y la Iglesia lo proclama cumplido en la pasión de Cristo: él cargó con nuestras ofensas y fue hecho maldición por nosotros. Nos enseña que el amor a Dios puede costar el oprobio, y que unir nuestro sufrimiento al de Cristo da sentido redentor al dolor y esperanza cierta de resurrección.
Cómo meditar este salmo
Cuando sufras por hacer el bien, reza este salmo uniéndote a Cristo en la cruz. Ofrece tu humillación por la conversión de los pecadores y la santidad de la Iglesia.
Oración
Señor, sálvame del lodo y de las aguas profundas; no me trague el abismo. Por tu amor, líbrame y responde a mi oración. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.