Salmos
Salmo 70
Libro II
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 70
El Salmo 70 es una súplica breve y urgente de auxilio, emparentada con el final del Salmo 40. El salmista pide ser librado pronto de sus enemigos y que los que buscan su mal queden confundidos, mientras él se alegra en Dios.
Reflexión del Salmo 70
Apresúrate, Señor, a socorrerme; acude pronto a ayudarme. El salmista pide que los que atentan contra su vida retrocedan avergonzados, y que los que lo aman se regocijen y digan sin cesar: engrandecido sea Dios. Yo soy pobre y necesitado; date prisa, Dios mío. Este salmo revela la urgencia de la oración del que se sabe indefenso y confía en la prontitud de Dios. La Iglesia lo reza como jaculatoria en la angustia; prefigura la confianza de Cristo en el auxilio del Padre en su pasión. Nos enseña a acudir a Dios sin demora cuando nos acecha el mal, y a fundar nuestra alegría no en la circunstancia sino en la grandeza del Señor.
Cómo meditar este salmo
Ante una urgencia o peligro, reza este salmo como grito de auxilio. Repite: apresúrate, Señor, y entrega tu pobreza a su misericordia.
Oración
Apresúrate, Dios mío, a socorrerme; que sean confundidos mis enemigos. Yo soy pobre y necesitado; date prisa, Señor, en ayudarme. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.