Salmo 86
Libro III
Oración y alabanza.
86:1 Oración de David. Inclina tu oído, Señor, respóndeme, porque soy pobre y miserable;
86:2 protégeme, porque soy uno de tus fieles, salva a tu servidor que en ti confía.
86:3 Tú eres mi Dios:ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día;
86:4 reconforta el ánimo de tu servidor, porque a ti, Señor, elevo mi alma.
86:5 Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan:
86:6 ¡atiende, Señor, a mi plegaria, escucha la voz de mi súplica!
86:7 Yo te invoco en el momento de la angustia, porque tú me respondes.
86:8 No hay otro dios igual a ti, Señor, ni hay obras como las tuyas.
86:9 Todas las naciones que has creado vendrán a postrarse delante de ti, y glorificarán tu Nombre, Señor,
86:10 porque tú eres grande, Dios mío, y eres el único que hace maravillas.
86:11 Indícame tu camino, Señor, para que yo viva según tu verdad; orienta totalmente mi corazón al temor de tu Nombre.
86:12 Te daré gracias, Dios mío, de todo corazón, y glorificaré tu Nombre eternamente;
86:13 porque es grande el amor que me tienes, y tú me libraste del fondo del Abismo.
86:14 Dios mío, los orgullosos se levantaron contra mí, y una banda de forajidos atenta contra mi vida sin preocuparse para nada de ti.
86:15 Pero tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarte, rico en amor y fidelidad,
86:16 vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí; fortalece a tu servidor, salva al hijo de tu servidora.
86:17 Dame una prueba de tu bondad, para que mis adversarios queden confundidos, al ver que tú, Señor, eres mi ayuda y mi consuelo.