Salmos
Salmo 86
Libro III
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 86
El Salmo 86 es una oración personal de David, humilde y pobre, que implora la misericordia de Dios contra enemigos soberbios. Subraya la singularidad de Dios y la fidelidad de su amor, y promete alabarlo entre las naciones por su gran bondad.
Reflexión del Salmo 86
Inclina, Señor, tu oído y escúchame, pues soy pobre y desvalido. El salmista proclama que no hay como ti entre los dioses, y que todas las naciones vendrán a postrarse ante ti. Pide un corazón indiviso que tema su nombre, y se entrega a su misericordia desde el vientre. Este salmo revela la humildad del orante y la fe en la única soberanía de Dios sobre todos los pueblos. La Iglesia lo reza como oración de confianza; nos enseña que la grandeza de Dios no aplasta sino que acoge al pequeño, y que la respuesta a su bondad es la alabanza universal. Nos anima a pedir un corazón unido, libre de división interior.
Cómo meditar este salmo
Reza este salmo reconociendo tu pobreza delante de Dios. Pídele un corazón indiviso y ofrece tu día como acto de alabanza a su grandeza.
Oración
Inclina, Señor, tu oído a mi clamor; yo soy pobre y necesitado. Danos un corazón indiviso que te tema y te alabe siempre. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.