Salmos
Salmo 87
Libro III
Oración y alabanza.
Sobre el Salmo 87
El Salmo 87 celebra la gloria de Sión, la ciudad de Dios, ante la cual las naciones reconocen su origen. El salmista proclama que el Señor ama las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob, y que en ella nacen todos los pueblos.
Reflexión del Salmo 87
El Señor ama las puertas de Sión más que todas las mansiones de Jacob; allí se dicen cosas gloriosas. Se contará de Egipto y de Babilonia, de Filistea, Tiro y Etiopía, que en Sión nació cada uno. El Altísimo afianza a la ciudad y, al inscribir los pueblos, cuenta a Sión como madre. Este salmo revela la vocación universal de la Iglesia, que engendra hijos de todas las naciones. La Iglesia lo lee como profecía de la fecundidad de María y de la universalidad de la salvación en Cristo. Nos enseña que la ciudad de Dios no es exclusiva sino acogedora, y que en ella todas las gentes encuentran su verdadero nacimiento y ciudadanía celestial.
Cómo meditar este salmo
Reza este salmo agradeciendo que la Iglesia sea madre de todos los pueblos. Pide por la unidad de las naciones en Cristo y acoge con amor a quien es diferente.
Oración
Señor, tú amas a Sión, madre de todos los pueblos. Inscríbeme en tu ciudad y hazme hijo fiel de tu Iglesia universal. Amén.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un salmo?
Un poema religioso del Antiguo Testamento, compuesto para cantarse en el templo de Jerusalén. Hoy se rezan en la misa y en la Liturgia de las Horas.
¿Cuántos salmos hay?
Ciento cincuenta. En la Biblia católica se numeran siguiendo la versión griega de los Setenta, que es la que recogió la Vulgata latina.
¿Quién los escribió?
La tradición atribuye buena parte a David, pero el conjunto se compuso a lo largo de varios siglos y por varias manos.
¿Por qué cambia la numeración según la Biblia?
Porque las Biblias protestantes siguen el texto hebreo y las católicas la numeración griega. El salmo 23 católico corresponde al 24 en las Biblias hebreas; a partir del salmo 10 hay un desfase de un número, y de dos en algunos tramos.
¿Cuándo conviene rezarlos?
En cualquier momento del día. Se rezan de forma especial en la Liturgia de las Horas: laudes por la mañana, vísperas al atardecer y completas antes de dormir.
¿Hay una forma obligatoria de rezarlos?
No. Puedes leerlos despacio, en voz alta o usarlos como punto de partida para tu propia oración.