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Salmo 88

Libro III

Oración y alabanza.

88:1 Canto. Salmo de los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para la aflicción. Poema de Hemán, el Aborigen.

88:2 ¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante ti:

88:3 que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor!

88:4 Porque estoy saturado de infortunios, y mi vida está al borde del Abismo;

88:5 me cuento entre los que bajaron a la tumba, y soy como un hombre sin fuerzas.

88:6 Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano.

88:7 Me has puesto en lo más hondo de la fosa, en las regiones oscuras y profundas;

88:8 tu indignación pesa sobre mí, y me estás ahogando con tu oleaje. Pausa

88:9 Apartaste de mí a mis conocidos, me hiciste despreciable a sus ojos; estoy prisionero, sin poder salir,

88:10 y mis ojos se debilitan por la aflicción. Yo te invoco, Señor, todo el día, con las manos tendidas hacia ti.

88:11 ¿Acaso haces prodigios por los muertos, o se alzan los difuntos para darte gracias? Pausa

88:12 ¿Se proclama tu amor en el sepulcro, o tu fidelidad en el reino de la muerte?

88:13 ¿Se anuncian tus maravillas en las tinieblas, o tu justicia en la tierra del olvido?

88:14 Yo invoco tu ayuda, Señor, desde temprano te llega mi plegaria:

88:15 ¿Por qué me rechazas, Señor? ¿Por qué me ocultas tu rostro?

88:16 Estoy afligido y enfermo desde niño, extenuado bajo el peso de tus desgracias;

88:17 tus enojos pasaron sobre mí, me consumieron tus terribles aflicciones.

88:18 Me rodean todo el día como una correntada, me envuelven todos a la vez.

88:19 Tú me separaste de mis parientes y amigos, y las tinieblas son mis confidentes.